El cambio nos exige pensar diferente a lo que piensa el poder

Por Ángel Medina Devis @AngelMedinaD.- Hoy nos han hecho creer que el Estado es algo superior, inamovible e indestructible. Que puede imponerse sobre los hombres, cuando lo  verdadero es que su naturaleza es viva y sólo se mantiene en cuanto cambia y se adapta.


Angel Medina Devis.

Angel Medina Devis.

Por Ángel Medina Devis @AngelMedinaD.- Complicada situación la que vive nuestra nación, por donde se vea, en lo económico, social o político. La mejor forma de comprender el momento que estamos atravesando es dejar claro que es la incertidumbre la marca que determina todo. Todo lo construido o destruido durante el 2016, hoy se presentan con sus consecuencias, contradicciones y retos.

Los números siguen dando golpes a la realidad. Primer lugar en inflación mundial, más pobreza, más delincuencia, menos crecimiento, endeudados, divididos, sin diálogo y sin posibilidad clara de resolver por la vía política electoral este desmadre de cosas. Esto es lo que nos ocupa y preocupa en estos días, como construir un camino que nos permita salir de este atolladero y comenzar a construir una opción que brinde un mínimo de soluciones y permita esperanza sobre el devenir.

Son variadas las posturas, debates e incluso ataques sobre lo que se hace desde lo político, desde la MUD, los partidos, líderes y Asamblea Nacional, todos válidos y respetables incluso cuando en varios casos rayan en el irrespeto y megalomanía de algunos. Pero más allá de esos momentos indeseables, está la preocupación sobre el qué hacer y en esto nos queremos detener.

Se hace necesaria la reconstrucción o formación de los conceptos que utilizamos para avanzar en el cambio del país, que nos permita explicar de forma sencilla y clara qué nos hace diferentes a quienes están en el poder, hacer el inventario de qué cosas distintas estamos haciendo en nuestros espacios, en acciones y decisiones, avanzando en la propuesta de país.

marcha

La primera idea es sobre la riqueza. Nuestro petróleo hoy no es riqueza en sí mismo, mucho menos nos permite que alcancen para todos sus beneficios. Ya eso de ser una economía rentista no funciona ni va a funcionar. Debemos entonces identificar dónde está nuestra fuente de riqueza como pueblo y no de dónde bajan los recursos. El punto es dónde se generan, y aquí va el tema de la producción de riqueza.

Las empresas produciendo son una cosa indispensable, la tierra sembrada también, pero eso no es riqueza: Es permitir tener lo que necesitamos, bien para consumirlo o para intercambiarlos, pero en ningún caso para transformarnos realmente como nación. Quizás nuestra riqueza está en la capacidad de adaptarnos a los cambios, en nuestra construcción social que nos permite enfrentar lo peor con la mejor cara, o está en nuestros cerebros que aquí o fuera de nuestras fronteras destacan. Posiblemente sumamos nuestra influencia geoestratégica en la región o nuestra historia de ser vanguardia en los cambios políticos y sociales. Lo cierto es que nuestra riqueza no está en lo que tenemos sino en lo que podemos hacer con lo que tenemos, y allí es necesario que las palabras trabajo y constancia sean pilares del discurso político.

De igual forma, transformar nuestro mensaje pasa por pensar al Estado, verlo con una aproximación distinta, donde se restablezca el concepto de que este existe porque sus ciudadanos lo permiten, que su sostenimiento es posible sólo si la voluntad de las mayorías así lo desea y que su accionar para nada puede estar desligado de la dinámica de la nación. Hoy nos han hecho creer que el Estado es algo superior, inamovible e indestructible. Que puede imponerse sobre los hombres, cuando lo verdadero es que su naturaleza es viva y sólo se mantiene en cuanto cambia y se adapta.

El cambio es también lenguaje, forma y acción. Abordar la discusión sobre los conceptos nos hacen diferentes, porque al final esta lucha no está sólo en la calle, en la necesidades de la gente, en las deudas o en la tragedia social que padecemos, no sólo está en el desencuentro entre poderes, también lo está en la conciencia y esa sólo es posible fortalecerla cuando se tienen claros los conceptos.