El Gobierno vuelve sobre lo mismo en materia cambiaria

Por Redacción @KonZapata.- En 2013, cuando recién Nicolás Maduro llegaba al Palacio de Miraflores como presidente lanzó el tema de las divisas convertibles como parte de una política cambiaria que jamás cuajó.  En 2017 vuelve con el tema en el marco de la promesa de que habrá anuncios en materia cambiaria en los próximos días, algo con lo que mareó al país durante todo 2016.


Por Redacción @KonZapata.- Cuando el país apenas se asomaba al foso al que terminaron cayendo los precios del petróleo, el presidente Nicolás Maduro habló de una nueva forma de administrar las divisas para corregir las distorsiones que experimentaba el país y garantizar la atención de las áreas prioritarias.

Nicolás Maduro, Presidente de la República.

Nicolás Maduro, Presidente de la República.

De hecho, prometió que en 2014 se crearía un pote de divisas convertibles que se manejaría de forma estratégica. Sus ministros hablaban entonces del “presupuesto de divisas”, que parecía venir a ponerle orden al manejo discrecional y amañado que había tenido el sistema de control durante su primera década de vida.

Jorge Giordani, pilar de la planificación del Gobierno hasta la muerte de Hugo Chávez, calcula que entre 2003 y 2013 se malversaron 300 mil millones de dólares por esta vía. No obstante, el tema del presupuesto de divisas no pasó de las declaraciones de rigor.

Vale recordar que el Gobierno no suministra cifras sobre la asignación de divisas desde el año 2012 y se desconoce a quiénes se les entregan los dólares baratos, en qué cantidades y para qué fines.

En paralelo, Maduro insistía con el asunto de una caja de divisas convertibles, con un dejo habanero en sus expresiones, aunque jamás terminó por aclarar si se refería a la moneda convertible cubana (CUC) o a una adaptación chavista.

“Hay que hacer un gran esfuerzo para generar divisas convertibles en dólares”, llegó a decir en 2014.

Posteriormente, en 2015, hizo unas ligeras variaciones en el sistema, dejando una tasa preferencial de 6,30 bolívares por dólar para el Cencoex, una tasa para el Sicad y otra para el Simadi, o sistema marginal de divisas, que supuestamente operaría “totalmente libre” con la interacción de oferta y demanda. Esto permitiría, según Maduro, “atender las necesidades de desarrollo económico del país durante un periodo de inversión, de recuperación, que nos permita ir estabilizando los factores fundamentales de la economía y lograr la mayor eficiencia y optimización de las divisas convertibles del país”.

Transcurrió un año más de descontrol en el manejo de los dólares, con el estrangulamiento progresivo al sector productivo al que no se le reconocían las solicitudes presentadas ni se le honraban las divisas prometidas ante importaciones ya hechas, mientras se dejaba a estudiantes, viajeros y a pensionados en el exterior sin las remesas autorizadas.

El país llegó al año 2016 con una brecha externa cercana a los 30 mil millones de dólares y el temor de que todo sería peor. Entonces volvió la promesa del presupuesto de divisas, de una administración férrea de los dólares y la articulación de un sistema cambiario que permitiera atender las necesidades del país en medio de la coyuntura.

Miguel Pérez Abad fue el encargado del momento de marear al país con el tema de un ajuste en la política cambiaria e, incluso, asomó la posibilidad de que se avanzara hacia la unificación de las tasas de cambio y se abriera el mercado, aunque dentro del control, para una mayor participación y oferta de divisas. Pregonó la activación de las tasas del Dipro, de 10 bolívares por dólar, y del Dicom que flotaría libremente, con el fin de que al final ambas tasas se equilibraran.

Su paso por la Vicepresidencia de Economía no fue suficiente para avanzar en sus promesas, al punto de que el Dicom jamás se articuló y en el país ha seguido operando el Simadi.

No obstante, Maduro se mantuvo en 2016 con su misma línea. En un encuentro con empresarios del sector automotor hizo mención del tema y les exigió aportar al respecto. “El sector automotriz debe transformar sus fuentes de acceso a la divisa convertibles, al dólar, y debe generar un nuevo ciclo virtuoso para acceder a los propios dólares que la industria genere”.

Miguel Pérez Abad,   vicepresidente de Economía Productiva.

Miguel Pérez Abad, vicepresidente de Economía Productiva.

El Presidente estimaba que con la exportación de modelos de carros diseñados en el país el sector generaría las divisas que necesitaba. “Se estima un 20% (de exportación) eso podría ser flexible por el tipo de industria, y seguramente la exportación de estos vehículos, con todas las facilidades impositivas y fiscales van a dar una fluente de recursos convertibles en dólares, euros, yuanes, moneda convertible internacional para acceder, a su vez, a parte de la materia prima, a parte de los insumos, para producir los vehículos nacionales”.

“Este es el camino, no cojamos por veredas”, señalaba Maduro refiriéndose a las exportaciones, que son “el camino certero que no lleve a generar nuevas fuentes de riquezas, físicas, material y monetaria, financiera en divisas, convertibles para el país”.

Ahora amanece el 2017 con el mismo discurso, prometiendo anuncios en materia cambiaria para los próximos días y llamando a los empresarios a un diálogo para relanzar el Consejo de Economía Productiva, que recién se estrenó a comienzos de 2016, porque ahora sí viene la reactivación económica.

Al juramentar a su nuevo tren Ejecutivo señaló que los dólares hay que asignarlos con prioridad a alimentos, salud, educación y vivienda, pero que hay otros rubros para los que se pueden hacer asignaciones, como por ejemplo los teléfonos inteligentes que aspira a entregar para articular el esquema de los carnets de la patria. En este caso, dijo, parte de los equipos se podrán pagar en bolívares, pero hay que garantizar otras vías para generar divisas convertibles para reponer la asignación que hizo el Estado.

En el caso de las estaciones de gasolina fronterizas, que venden en pesos colombianos, las autoridades también hablan de la generación de divisas convertibles, lo que parece resumir el tema a la creación de fuentes alternas de divisas.

En todo caso es precisamente la escasez de divisas, que es el problema de fondo, poco margen de maniobra le permitirá al Gobierno en 2017 y más con la idea de mantener el control cambiario. De allí que los eventuales anuncios en materia de divisas no variarán mucho de los que el país ha vivido en la era del madurismo en el poder, es decir, devaluación de la tasa preferencial, que cada día más va quedando limitada a operaciones del propio Estado, y alguna variante en el segundo mercado alterno, actual Simadi con pretensiones de Dicom.