El único plan económico de Maduro es quedarse en Miraflores hasta el 2018

Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- Estamos viviendo un déjà vu  con el Consejo Nacional de Economía Productiva. Con los motores. Con el “ahora sí vamos a resolver”. Con la diversificación. Con el abandono del modelo rentista. Eso ni siquiera puede ser calificado como periódico de ayer, sino como una reliquia retórica izquierdista de biblioteca.


maduroPor Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- Estamos viviendo un déjà vu  con el Consejo Nacional de Economía Productiva. Se han dedicado cantidades inenarrables de discursos en el Palacio de Miraflores para hablar del tema. Y todavía hay algunos incautos que creen que en esta oportunidad algo bueno saldrá de las conversaciones con Nicolás Maduro, quien por cierto, juró prácticamente por su madre que él se iba a encargar “personalmente” del tema. ¿Y qué pasó? Pasó lo peor. Y si estamos en lo peor, y Maduro se encargó personalmente, el culpable es Maduro. Su propio discurso lo tiene sumergido en el mar del desprecio popular. La Oposición solamente ha tenido que organizarse a nivel de maquinaria para capitalizar el descontento contra Maduro. Pero nada más. El resto del trabajo lo ha hecho él.

Ahora sí van a poner a funcionar los motores. Ahora sí. Ese es otro déjà vu  para el país. Alguna vez expresó Henry Ramos Allup (AN/AD) que dichos motores estaban en una “chivera”. Para el nivel de atraso de la economía, lo más probable es que los benditos motores nunca hayan salido de la fábrica de ensamblaje. Todo empezó a desgraciarse cuando el propio Nicolás Maduro dijo en cadena nacional que eran 13 motores, cuando en realidad la cuenta daba para 14. Después trató de rectificar y agudizó el ridículo que estaba haciendo. Eso no tiene remedio alguno. No hubo ni motores ni arranque de absolutamente nada. Los volvió a prometer ayer.

Con la diversificación y el abandono del modelo rentista no estamos viviendo un déjà vu  sino una pesadilla que parece haber sido diseñada para el cine de terror. Eso lo vienen diciendo desde que Hugo Chávez asumió el poder en 1999. Y lo de la agricultura urbana, allí quedó la ex ministra Lorena Freytez, hablando de unos logros que solamente ella cree realmente que existieron en la materia. Tantos fueron los logros que hasta Nicolás Maduro la sacó del Gabinete. Hay una combinación terrible de mitomanía con cinismo en este tipo de cosas.

Todo, absolutamente todo el discurso de Nicolás Maduro en la “instalación del Consejo Nacional de Economía Productiva” (sic), no puede ser calificado ni siquiera como periódico de ayer, sino como una reliquia retórica izquierdista de museo que nadie desea ver. Esto fue parte de lo que dijo Maduro:

-Ayer sellé para siempre (sic) la alianza con los empresarios. Así lo siento, así lo creo. Es más, así lo asumo. No es tiempo de diatribas ni de conflictos (…) es tiempo de trabajar por Venezuela. El año 2017 es el año de la oportunidad, de la expansión, del nuevo sistema productivo (sic). El viejo sistema rentista petrolero debe quedar definitivamente atrás.

No tiene plan económico Nicolás Maduro. Es mentira todo lo que dijo. Lo de Maduro son los Clap y las tarjeticas nuevas. Pura economía asistencialista. Clientelar. De donde puede obtener votos. Ese es el único plan de Maduro: La supervivencia del chavismo. Y su propia supervivencia.