Humillar a la AN y desmoralizar a sus electores es el propósito de exhibir las fotos del diputado Gilber Caro

Por Pedro Benítez @PedroBenitezF.- La Ministra Iris Valera sólo fue la mensajera. Lo importante es el mensaje. Lo que busca el Gobierno es humillar a la Asamblea Nacional y desmoralizar a sus votantes. Es la política de Nicolás Maduro y su grupo para los próximos 24 meses. Doblegar la voluntad de resistencia de la sociedad. De eso se trata. De que el país se rinda y se deje mandar.


Pedro Benítez.

Pedro Benítez.

Por Pedro Benítez @PedroBenitezF.- No se trata sólo de un acto de venganza personal por parte de la ministra para el Servicio Penitenciario, Iris Valera, contra un dirigente político que ha denunciado las fallas de su gestión. Difundir las fotos del diputado de Voluntad Popular Gilber Caro con la cabeza rapada, con evidencias de maltratos físicos, es un intento por humillar al adversario que los funcionarios oficialistas vienen practicando desde hace tiempo. Lo hicieron profusamente durante el 2014, lo han hecho con el hijo del general Raúl Baduel y más recientemente con el editor Braulio Jatar.

Gilber Caro, diputado.

Gilber Caro, diputado.

Lo órganos de seguridad del Estado venezolano han copiado esta práctica de los cubanos que a su vez reprodujeron y refinaron con particular sevicia la que realizaban los soviéticos.  Humillar a los adversarios, exponerlos al escarnio público, arrancarles una confesión, una denuncia, una delación, una autocrítica es el método que invariablemente se les aplican a los presos políticos en este tipo de regímenes.

Pero ellos son sólo el medio, los destinatarios del mensaje somos todos los que estamos fueras de esas rejas.

Porque lo que se busca a fin de cuentas en desmoralizar y desmovilizar a la sociedad, haciendo uso, en este caso, del opositor más vulnerable, al que tienen sometido en prisión. Esa es la lógica de las dictaduras.

En el caso de Braulio Jatar o del resto de las dos docenas de editores y propietarios de medios de comunicación con prohibición de salida del país o los que están exiliados los destinarios son los demás medios. Promoción de la autocensura.

No hay libertad de expresión, sino libertad para correr los riesgos de ejercerla. Lo mismo si eres activista, dirigente o diputado opositor. Todos están en la misma ruleta esperando por su número.

En el caso concreto del parlamentario Gilber Caro los destinarios del mensaje son el resto de diputados que conforman la mayoría opositora en la Asamblea Nacional. Porque el objetivo del Gobierno es someter, humillar a la Asamblea Nacional venezolana, que se “acostumbre a ser gobernada”.

Braulio Jatar.

Braulio Jatar.

El tema del desacato es parte de la misma operación política. So pretexto de levantarlo el TSJ pretende que se reinstale la directiva anterior y entonces la plenaria vote la desincorporación de los tres diputados del Amazonas. Si de verdad al máximo tribunal del país, o al Gobierno que lo controla, lo moviera el genuino deseo de resolver la confrontación de poderes apelaría a mecanismos mucho más sencillos. Como por ejemplo, aceptar la desincorporación de esos diputados. Cosa que ya ocurrió. O todavía mejor, que el CNE (que también responde al Gobierno) convoque elecciones parlamentarias en esa entidad.

Sin embargo, más allá del hecho evidente que esas elecciones no se convocan porque el PSUV y sus aliados las volverían a perder, lo que busca el oficialismo es que la Asamblea Nacional se humille y así proseguir en su propósito ultimo de desmoralizar a sus votantes.

 Adolfo Baduel.

Raúl Emilio Baduel.

En resumen, esto es la política de Nicolás Maduro y su grupo para los próximos 24 meses. Doblegar la voluntad de resistencia de la sociedad. De eso se trata. De que el país se rinda y se deje mandar.

El caso del Gilber Caro pone además de manifiesto que para el chavismo todo aquello del hombre nuevo no es más que otro discurso vacío que nunca se han creído. Sólo les es útil aquello que sirve al propósito de permanecer en el poder. Todo lo demás estorba. Si no fuese opositor sino amigo del régimen y de paso de Iris Valera lo tendrían como un héroe nacional. Pero resulta ser que hay venezolanos, como el diputado en cuestión, rebeldes al actual estado de cosas.

Gilber Caro y muchos otros presos políticos se sobrepondrán a la prueba a la que son sometidos. La gran pregunta es si la sociedad venezolana lo podrá hacer.