Julio Borges y la estrategia única de la MUD

Por César Morillo @cesarmorillo7.- En estos largos 19 años hemos pasado por el paro indefinido, el llamado a la abstención del 2005, La Salida y las marchas hacia el Palacio de Miraflores, entre otras, y todas ellas acciones que se suponía provocarían un cambio inmediato. Después de las confesiones de Borges admitiendo que no hay aun estrategia definida vale preguntarse ¿Qué espera la MUD para encerrarse y definir el camino a seguir?


JULIO BORGES__Por César Morillo @cesarmorillo7.- Ha declarado el nuevo presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, que en diciembre no pudieron evaluar los errores cometidos y menos replantearse una estrategia única que oriente la acción de la MUD para este año. A pesar de los esfuerzos suyos y de Henrique Capriles no hubo posibilidad de reunir a la MUD. Importante confesión, sobre todo por ser Julio Borges uno de los integrantes del llamado Grupo de los Cuatro, que es como se denomina a la cúpula de la MUD.

Que la oposición se haya presentado unida a la hora de conformar la directiva del Parlamento es un hecho positivo, sin dudas, pero insuficiente. Unidad supone tener una estrategia única que guíe la acción opositora, y mientras esto no ocurra veremos acciones espasmódicas e individuales,  con el consiguiente peligro de estrellarnos ante quienes detentan el poder, cuyo claro y único propósito es mantenerlo a como dé lugar.

Sigue prevaleciendo una angustia por lo inmediato, una necesidad de producir “la jugada maestra” que nos lleve al cambio deseado.

En estos largos 19 años hemos pasado por el paro indefinido, el llamado a la abstención del 2005, La Salida y las marchas hacia el Palacio de Miraflores, entre otras, y todas ellas acciones que se suponía provocarían un cambio inmediato.

Después de las confesiones de Borges admitiendo que no hay aun estrategia definida vale preguntarse ¿Qué espera la MUD para encerrarse y definir el camino a seguir?

Es urgente contar con el plan estratégico. Cada paso debe estar orientado a presionar a Nicolás Maduro con el propósito de ir a elecciones. Las de gobernadores, por ejemplo. Están ya vencidos los lapsos que establece la Constitución y serían un escenario ideal para reducir el poder instalado en el Palacio de Miraflores. Que no supone un cambio del presidente, es cierto, pero significaría un paso más en esa dirección, y aquí debemos pensar en acumular fuerza y no en saltos de audacia que muchas veces han sido saltos al vacío.

Por tanto, las iniciativas en el Parlamento deben tener como horizonte enfrentar el proyecto autocrático en desarrollo. Procurar acercarnos a la salida electoral debe ser parte de la estrategia de la MUD e incluso de un esfuerzo orquestado con la sociedad civil, esa que no está en los partidos políticos y que también tiene mucho que aportar.

Es conveniente que el esfuerzo de la MUD  abarque a más allá de los partidos políticos, y entiéndase, los partidos son indispensables, que nadie lo dude, no cuestionamos su utilidad. Más bien creemos que si abren cauces de participación a sectores de la sociedad civil, se afianzaría su legitimidad y liderazgo y tendríamos una alternativa más robusta y seguramente más certera.