Maduro va a terminar de asesinar la economía con Ramón Lobo en el Gabinete

Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- Por encima de la racionalidad económica, en cierto tipo de regímenes dictatoriales impera la racionalidad ideológica.


Ramón Lobo, Ministro de Economía y Finanzas.

Ramón Lobo, Ministro de Economía y Finanzas.

Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- Al señor Presidente de la República lo tienen secuestrado su ignorancia; sus ataduras al modelo que heredó del fallecido Hugo Chávez, y la tentación del poder. La tercera cosa tiene detrás a sus poquísimos partidarios del estatus –si es que es posible realmente ser partidario de Maduro en el estatus-, y sus detractores encubiertos, que aunque lo nieguen, acarician de día y de noche la posibilidad de asestar la estocada final para subir al Palacio de Miraflores y aplicar el modelo socialista como ellos creen que realmente funcionaría.

Nicolás Maduro debe estar de plácemes. Es de la especie de gobernantes cuyas decisiones y discursos no dejan de sorprender a nadie, a pesar de que ya es bien sabido que siempre irá peor. En diciembre sacó la pelota del estadio cuatro veces con las bases llenas: Dejando fuera de circulación el billete de 100 bolívares; luego, reduciendo increíblemente el plazo para el canje, y después, extendiéndolo un par de veces.

Todos los bateadores de su equipo ocuparon bases por los casos de los billetes y monedas que no se ven; por la infeliz mandada a prender la luz porque era diciembre; por los saqueos ocurridos en el interior del país; por el default a centenares de venezolanos con el invencible billete de 100, y coronaron robándose el “home” con la emisión de deuda entre paupérrimas hallacas y media noche por al menos 5 mil millones de dólares. Así despidió Maduro el 2016: Anotando puras carreras a favor de la pobreza y el caos generalizado.

Pero apenas arrancamos 2017. Dijimos que la gente iba a extrañar 2016 porque el 2017 sería infinitamente peor. Ya estamos peor y eso que todavía no han apagado la luz (falta el Día de Reyes). Tenía Nicolás Maduro que continuar su marca personal, a fin de complicar la existencia en el futuro a los estudiantes de bachillerato (tendrán que dedicarle varios años al capítulo de la historia chavista), y desgraciándole todavía más la amarga existencia a por lo menos 30 millones de venezolanos. Tenía Nicolás Maduro que designar al que hasta ayer era diputado de la Asamblea Nacional, Ramón Lobo, al frente del Gabinete Económico.

En su día, el ex ministro fugaz, Luis Salas, se atrevió a teorizar sobre la inflación, desatando carcajadas desde que dijo lo que dijo hasta que se fue del Gabinete. Si no fuera porque la designación de Ramón Lobo es un hecho, produciría carcajadas enormes hasta por lo menos el año 2018. Pero la realidad es que ahí viene Ramón Lobo, un hombre del cual “no se aprende nada” porque es “un chillón”, en palabras del diputado Henry Ramos Allup.

No habrá rectificación. Todo aquel analista en materia económica que haya pronosticado la unificación y posterior fin del control cambiario en estas circunstancias, se equivocó otra vez. Lo que no pudo hacer Miguel Pérez Abad –con sus conocimientos en materia empresarial-, no podrá hacerlo Ramón Lobo. Lo que sí vendrá seguramente, es un “ramonazo” al peor estilo de Daka en sus múltiples versiones (electrodomésticos, muñecas que pronuncian varias frases y hasta ropa de la firma Carolina Herrera).

Por lo pronto, todo aquello que expresó Lobo sobre el tema económico desde su curul en la Asamblea Nacional es más que suficiente material para adivinar hacia dónde va el nuevo “timonel”:

-Se atrevió a decir que la economía estaba “en recuperación” a partir del segundo semestre de 2016. Fue exactamente a partir de allí que se puso peor.

-Dijo que las medidas económicas de Maduro buscaban combatir “las mafias”, y no se fijó que los únicos perjudicados fueron los venezolanos.

-Para Lobo, la sanción contra el ministro Carlos Osorio por parte de la Asamblea Nacional, busca “entorpecer la gestión alimentaria del Gobierno”. Sin comentarios.

-También dijo que la Oposición no tenía intención de “solventar” la situación económica, como si en el bloque opositor ejerciera desde el Ejecutivo Nacional.

-Dijo que las medidas económicas de Maduro dentro del Decreto de Emergencia Económica, buscaban “ampliar las expectativas del país”. Terminaron ampliando la inflación y el hambre.

-Esta es peor: Concluyó que el reclamo por el territorio Esequibo estaba vinculado con “ataques” a la economía. Eso lo dijo en 2015 y como integrante de la Comisión de Finanzas de la anterior legislatura.

-Y para rematar, le gusta mucho utilizar como argumento la excusa de la guerra económica. Con eso ya es más que suficiente para entender qué es lo que sabe Lobo de economía, a pesar de que su perfil señala que es economista egresado de la Universidad de Los Andes (ULA), con título de Magister Scientiarum en Gerencia Empresarial de la Universidad Fermín Toro. Lobo es comunista. Militó en aquel partido en los años ochenta hasta 1996.

Las ataduras al poder condujeron a Lobo al gabinete. Y las ataduras al poder llevan el sello del modelo de Hugo Chávez. Terminarán de asesinar a la economía. Y si ya está muerta, esto será una vulgar profanación: La desentierran, la matan otra vez, y la vuelven a inhumar. ¿Por dónde vendrá el “ramonazo”?