Nicolás Maduro le metió el coco a la cosa

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- Desde ayer, Diosdado Cabello ya no es el hombre temido que quisiera ser y Tareck El Aissami lo sustituye en el susto popular. Las caras nuevas del tren ejecutivo tienen su curriculum,  solo que muchos preferirían no haberlo publicado.


Elizabeth Fuentes.

Elizabeth Fuentes.

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.-  “Hay que meterle el coco a la cosa”, como de manera tan brillante explicó ayer el Presidente de la República, para entender de que se trata el “nuevo” gabinete. Dijo también que le pidió consejo a los nietos para escoger a los  ministros y que “cuando uno descansa, cosa que yo no hago nunca, el cerebro se activa”.

Entonces si hay que meterle coco a la cosa, lo primero que salta a la vista es que el abogado Tareck El Aissami es más temido que el militar Diosdado Cabello, asunto que al capitán le debe doler hasta en el fondo de su alma y su chequera, luego de que se ha gastado un dineral en campaña haciéndonos creer que el es el más maluco de todos los chavistas, con su mazo amenazante en ristre y el logo de su boina roja sobre el país, listo para irrumpir en Miraflores. Se daba como un hecho que Diosdado sería el nuevo Vicepresidente únicamente para que los opositores renunciaran a revocar este año a Nicolás Maduro, lo que permitiría el ascenso a  Presidente de semejante susto.

Pero Maduro le metió el coco a la cosa y escogió a uno que sí mete miedo, pero en serio. Como tampoco esconde sus ganas de llegar a Miraflores para continuar eso que llaman el  legado y que tan asertivamente ha practicado en el estado Aragua, donde hasta ayer fue su gobernador,  y al cual  dejó reinando como el primero de la lista entre los estados más violentos del país. Pero Maduro, como sabemos, no exige eficiencia sino que la oposición abandone sus ganas de revocarlo porque, como dice el refrán, siempre se puede estar peor.

Ramón Lobo, Ministro de Economía y Finanzas.

Ramón Lobo, Ministro de Economía y Finanzas.

Lo segundo a considerar  es el nombramiento de Ramón Lobo al nuevo  superministerio de las finanzas. Que si bien es graduado en economía, nunca en su vida ha trabajado ni en eso ni en casi nada. Su corta experiencia laboral se remite, oficialmente,  a haber sido administrador asistente y analista de Presupuesto en la Facultad de Farmacia de la ULA y profesor instructor de Contabilidad y Economía  en el Instituto Universitario “Antonio José de Sucre”. De allí en adelante saltó a la administración publica como Alcalde del Municipio Andrés Bello, en Mérida, durante dos períodos consecutivos para ascender luego a diputado ante la Asamblea Nacional. Su primer encuentro con la fama se dio en la  AN controlada por la oposición, cuando el entonces presidente Henry Ramos Allup lo ametrallaría con una frase lapidaria: “De inteligencia no te vas morir”.

Para mejorar el moribundo estado de la salud pública,  el Presidente le metió más coco a la cosa y escogió nada menos que a la doctora Antonieta Caporales, contra quien los médicos, enfermeras, camilleros y hasta el personal de mantenimiento del Hospital Clínico  Universitario, donde fungía de Directora,  hicieron una protesta contundente en agosto del año pasado exigiendo su destitución porque el área de Neonatología estaba contaminada, solo había 35% de las camillas necesarias, los camilleros de la morgue no tenían ni guantes y la doctora iba poco al hospital, por lo que exigían su salida por abandono del cargo. Su paso brillante por la Maternidad Concepcion Palacios- que como sabemos es una tacita de plata-, la llevó nuevamente a los titulares el año 2013 cuando una enfermera, Ligia Silva, la responsabilizó por haber dejado  recluida allí a la enfermera Milagros Franco, quien había recibido una golpiza brutal de parte de dos pacientes drogadictas,  y al no haberle practicado una tomografía, porque no había ambulancia para trasladarla a otro centro, la enfermera falleció.

Diosdado Cabello, diputado.

Diosdado Cabello, diputado.

Y así, ministro tras ministro “nuevo” – tenemos a Elías Jaua otra vez, al diputado Hugbel Roa en el Ministerio de Educación Superior, famoso porque le lanzó el micrófono a otro diputado de la oposición, a Carmen Meléndez que repite y repite, a Aristobulo Isturiz agarrando aunque sea fallo, etc.- el presidente Maduro asegura que con este gabinete  si va a sacar al país de abajo. Eso si: el asunto (el negocio) de la alimentación, que tan maravillosamente han resuelto, seguirá en manos de los militares, incluyendo al intocable de Rodolfo Marco Torres, y se llevará a cabo mediante el Carnet de La Patria (o del Hambre), que será repartido entre los amigotes del Psuv. Partido que, por cierto, ha comenzado a rodar  cuesta abajo a la misma velocidad que la popularidad de Maduro, quien lo ha arrastrado  hasta el 18% de aceptación mientras la oposición ha subido hasta 27%, otro logro magnifico de la actual administración.

Pero como ya lo confesó en cadena, el presidente sostiene que “cuando uno descansa, cosa que yo no hago nunca, el cerebro se activa”. Es decir, que como el no descansa nunca, tiene el  cerebro desactivado y, visto los resultados de sus nuevos nombramientos, pues parece que la cosa es cierta.