Nicolás Maduro no es “bueno” y el modelo es peor

Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.-  Llevamos años enfocados en esos individuos, Chávez y Maduro. Pero cuando el año pasado los votantes se inclinaron por la oposición en la Asamblea Nacional, estaban lanzando otra señal por primera vez en más de década y media de chavismo: cambio e instituciones de peso más que individuos fuertes. Instituciones que garanticen la continuidad democrática y favorezcan la buena gestión cuando la incompetencia de los gobernantes sea evidente.


Juan Carlos Zapata.

Juan Carlos Zapata.

Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Hoy los votantes chavistas estarán preguntándose sobre la maraña del modelo montado por Hugo Chávez. Se sabe que la boliburguesía lo analiza y observa las desventajas que implica para el futuro de sus intereses. No se diga del tejido empresarial y de los factores políticos. Hay indicios de que funcionarios de alto rango se sienten incómodos y hay quienes apuestan al cambio.

Es el modelo. El fracaso del modelo. La frase anda en boca. Como en boca el fracaso de Nicolás Maduro en cuanto líder y jefe de Estado. En las academias del mundo sigue planteándose que en democracia es el sistema institucional el que debe funcionar para que el rumbo de un país no dependa de las bondades, el perfil, las fortalezas y debilidades de un presidente. Hay naciones donde los presidentes fracasan pero la democracia triunfa. En Venezuela, ni Maduro es bueno como líder y el modelo es peor.

Hugo Chávez, ex presidente de Venezuela.

Hugo Chávez, ex presidente de Venezuela.

La frase “vacío de liderazgo” que usó el ex ministro Jorge Giordani en su carta de despedida no expresa las carencias de Maduro. Sobrevive en el poder, sí, pero a costa de llevar el país a la ruina porque, además, el modelo no se lo impide. Un entramado de poder sin contrapesos ni contralores ni fiscales ni tribunales independientes o autónomos.

A Chávez se le sobrevaloró y los suyos y los votantes le permitieron estructurar un sistema que se hizo inviable. El legado de Hugo Chávez es el Maduro del “vacío” y al mismo tiempo el modelo del fracaso de los que hoy reniegan buena parte de quienes lo acompañaron en el poder.

No sé por qué todavía hay quienes repiten que Maduro tira por la borda el legado de Chávez. No lo hace. El legado es Maduro y también el modelo que lo sostiene; pero es el mismo modelo que lleva a la crisis no porque Maduro sea un “cabeza de piedra” (Henry Ramos Allup, dixit), sino porque él y el modelo son hechuras del mismo proceso.

Llevamos años enfocados en esos individuos. Pero cuando el año pasado los votantes se inclinaron por la oposición en la Asamblea Nacional, estaban lanzando otra señal por primera vez en más de década y media de chavismo: cambio e instituciones de peso más que individuos fuertes. Instituciones que garanticen la continuidad democrática y favorezcan la buena gestión cuando la incompetencia de los gobernantes sea evidente.

Nicolás Maduro, Presidente de la República.

Nicolás Maduro, Presidente de la República.

La sociedad quiere renovarse y el discurso de la dirigencia debe apuntalar menos el carisma y a las propiedades de los jefes políticos y más al sistema que se desea construir. Al no fortalecer las instituciones, se corre el riesgo de que los “malos” se salgan con la suya. Como Maduro que llega a 2017 y sigue en el poder destruyendo a este país.