Nicolás Maduro no será colombiano, pero parece

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- Los productores colombianos tendrán las garantías necesarias para generar una economía productiva que genere empleos en Colombia, dijo ayer Nicolás Maduro. “Debemos darles plenas garantías de nuestro interés de comprarle todo lo que ellos produzcan, en la moneda que quieran, porque todos los sectores productivos, sobre todo los del Norte de Santander, su vocación es producir para Venezuela y no podemos ponernos de espalda”.  Porque de espaldas se le ha puesto a los venezolanos.


Elizabeth Fuentes.

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Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- “Los productores industriales y agropecuarios tendrán las garantías necesarias para generar una economía productiva que genere empleos en Colombia y en la frontera venezolana”: Esta  lamentable cita no pertenece a Juan Manuel Santos, como cualquiera supondría, sino al presidente Nicolás Maduro quien se empeña en seguir hablando sin pensar primero. O sin pensar nunca.

En medio de la dramática situación en la que el chavismo ha sumido al país, tomando fábricas, expropiando empresas agropecuarias hasta convertirlas en un desierto, amenazando al sector privado productivo, espantando a los inversionistas (Venezuela ocupa el último lugar como sitio para hacer negocios en toda Suramérica mientras Chile, con la socialista Michelle Bachelet a la cabeza, está de primero) y derrochando millones de dólares en Brasil y Uruguay para comprar carne y leche, mientras le niegan las divisas a los empresarios venezolanos, a Maduro no se le ocurre una propuesta más infeliz que reunirse con los productores industriales y agropecuarios de Colombia para firmar con ellos millonarios contratos de compra.

Nicolás Maduro, Presidente de la República.

Nicolás Maduro, Presidente de la República.

“Tendrán las garantías necesarias para generar una economía productiva que genere empleos en Colombia, en la frontera venezolana (Cúcuta, quiso decir) y que genere estabilidad”. De hecho, informó que el vicepresidente de Economía, Ramón Lobo, se estrenará en el cargo  entrando en contacto “con los sectores productivos en la frontera para reiterar el interés de Venezuela de comprarle todo lo que ellos produzcan… Debemos darles plenas garantías de nuestro interés de comprarle todo lo que ellos produzcan, en la moneda que quieran, porque todos los sectores productivos, sobre todo los del Norte de Santander, su vocación es producir para Venezuela y no podemos ponernos de espalda” (SIC). Para finalizar, expresó que confía en que el gobierno de Colombia evalúe todas las medidas implementadas por el Gobierno Bolivariano para mantener una sana economía en la frontera, estrategia a la que seguramente ayudará las nuevas casas de cambio que, de acuerdo a los especialistas, ubica al Banco Central de Venezuela (BCV) a las órdenes de Colombia.

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Y si bien ya Henry Ramos Allup aclaró que el presidente Maduro es venezolano, porque en la investigación que hicieron en la AN no lograron llegar a ninguna pista que demostrara lo contrario, lo cierto es que en ocasiones pareciera que los genes cucuteños traicionan a Maduro incluso por encima de su desangrado amor por Cuba. Y mientras para Venezuela ofrece agricultura urbana, el reparto discriminado y fallido de las escuálidas bolsas CLAP y “colas sabrosas” para adquirir un litro de leche o un paquetito de arroz, a los empresarios colombianos les abre las ganas de par en par.

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Empresarios requete burgueses que como Harold Éder, presidente del Grupo Manuelita, el ingenio azucarero más antiguo de Colombia, exhibe ventas por 169,9 millones de dólares y  genera 3.400 empleos. O Jenaro Pérez, gerente de Colanta, una cooperativa ganadera de las más grandes de América Latina, con ventas anuales que superan los 441,748 millones de dólares. O Julián Jaramillo, el presidente de Alpina, compañía que vende anualmente más de 500 millones de dólares. Quizás Maduro también quiera ayudar a Juan José Lülle, presidente de la Organización Ardila Lülle que incluye a los ingenios azucareros Incauca y Providencia,  emplea a más de 4.500 personas y alcanzan una producción superior al millón de toneladas diarias de azúcar. O meterle una mano a Michael de Rhodes, presidente de Quala, empresa del sector de alimentos que vende más de 150 millones de dólares anuales.