Por gracia del TSJ ya Maduro es un Presidente feliz y documentado 

Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- El Gobierno ha demostrado que puede ultrajar el Texto Fundamental de la peor manera posible a través del TSJ. Hoy abren la puerta a que los venezolanos con doble nacionalidad opten a la Presidencia de la República, así como dictaminaron hace poco que Nicolás Maduro es venezolano sin mostrar la más elemental de las pruebas. Pero con este par de datos, en lugar de ayudar a Maduro, lo hunden más: Admiten que no cumple con los recaudos mínimos para ejercer la primera magistratura.


tsjPor Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- El Gobierno ha demostrado que puede ultrajar el Texto Fundamental de la peor manera posible a través de “su” Tribunal Supremo de Justicia. Para llevar a cabo el lamentable propósito, se blindaron entre hallacas y media noche en diciembre de 2015 con la legislatura de aquel entonces, escogiendo nuevos magistrados que no cumplían ni el más elemental de los recaudos para ejercer como integrantes de lo que se supone es un máximo tribunal. Allí empezó todo y no se detuvieron. Fueron contra la Asamblea Nacional durante un año y lo siguen haciendo. La despojaron de todas sus funciones. No quedó ninguna intacta.

Pero había otro asunto de vital importancia que resolver: La nacionalidad de Nicolás Maduro. Ingenuo hubiera sido creer que no utilizarían al TSJ para enterrar el caso. Pero la manera en la que han ido maniobrando, es mucho más que cínica. Como “un asco” de sentencias, calificó en su día el diputado Henry Ramos Allup (AD), a todos los dictámenes que hacían referencia a la nacionalidad de Maduro en forma directa o indirecta, tratando, como siempre, de dejarlo bien parado.

Todo ha sido premeditado. No hay ningún cabo suelto. Una revisión brevísima de la cronología de sentencias del TSJ al respecto, dan cuenta de han maniobrado con alevosía.

Por ejemplo:

-En mayo, el TSJ falló declarando la nulidad del artículo 201 de la Ley Orgánica del Trabajo que había sancionado la legislatura chavista. Argumentaron que “ante el supuesto de que una persona ostente múltiples nacionalidades y una de ellas sea la venezolana, será esta la que tenga prevalencia en todo lo concerniente al régimen jurídico aplicable a la misma”. Hubo en debate en la AN al respecto, y la bancada del PSUV no podía disimular su alegría, tal y como reseñamos en KonZapata. Eso fue tenderle la alfombra roja (literalmente) a Maduro, como explicó el analista Oscar Medina. Lo peor es que utilizaron un caso privado, de particulares. Y de allí se armó todo el escándalo. ¿Alguien de verdad creía que prescindirían de dicha sentencia para ayudar a Nicolás Maduro?

-Para ese entonces, ni el Saime, ni el CNE y menos en el Palacio de Miraflores, quisieron suministrar a los diputados de la Subcomisión de Asuntos Civiles de la AN, documentos que sustentaran la nacionalidad de Nicolás Maduro. Por eso se fueron a Colombia. Y allá investigaron. El resultado de las pesquisas, las revelaría meses más tarde el mismísimo Henry Ramos Allup.

-Mientras tanto, el TSJ mantenía “bajo llave” todos los documentos inherentes a la nacionalidad de Nicolás Maduro. A posteriori, declararon que el señor Maduro era venezolano por nacimiento y que cumplía, en consecuencia, todos los requisitos para ejercer la Presidencia de la República. Lo malo es que no enseñaron pruebas. Y entonces Ramos Allup los ridiculizó con esta frase: “Se puede ser venezolano por nacimiento, naturalización o por sentencia del TSJ”. Justo en diciembre, Ramos dijo en una Asamblea de Ciudadanos en Baruta, estado Miranda, que las pesquisas de los diputados de la AN en la Registraduría Nacional de Colombia, tal y como publicamos en nuestros Konfidenciales. Es decir, el resultado fue: “La mamá (de Maduro) es colombiana, el papá no es colombiano, y Maduro no es colombiano”. Se defendió Ramos -ante las protestas de los vecinos en la asamblea-, que él, como presidente del Parlamento, tenía que enseñar pruebas. Y esas pruebas jamás aparecieron. Pero no dudó en volver a ridiculizar a los magistrados del TSJ y, por ende, a crear dudas sobre la nacionalidad de Maduro.

-Pero el colmo del descaro es la nueva sentencia del TSJ que abre las puertas para que venezolanos con doble nacionalidad opten a la presidencia. Si se fijan bien, la escalada de fallos van concatenados. Ahora el TSJ -tal y como adelantamos en los Konfidenciales- señala, en ponencia del magistrado Juan José Mendoza, que “esta Sala, como máxima garante e intérprete de la Constitución (…) establece que el requisito de poseer  la nacionalidad venezolana por nacimiento, como única y excluyente, es una condición esencial para quien aspire a los cargos públicos que requieren tal condición expresamente en la Constitución, por ello los ciudadanos y las ciudadanas que aspiren a un cargo público y que en el Texto Fundamental se establezca tal condición, estarán sometidos al presupuesto de la nacionalidad venezolana originaria como única y excluyente, y por ende obligados a abstenerse de optar a otra nacionalidad o si es el caso, a renunciar a la otra nacionalidad u otras que ostenten, para poder participar en la elección o en la postulación del cargo”.

Es decir, efectivamente, vuelve a tender la alfombra roja para Nicolás Maduro. Y otros más. Lo protegen. En apariencia lo protegen. Pero el secretismo con los documentos y la larga fila de sentencias tratando asuntos sobre nacionalidades, en lugar de ayudar, confirman que aquí hay algo mucho más que podrido con la nacionalidad de Nicolás Maduro, quien dijo un día que nació en un lugar, pero el TSJ dictaminó que fue en otro.