A Maduro se le viene el techo encima

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- Un Presidente de la República preguntándole a una niña de 16 años qué ha hecho para mejorar la infraestructura de su liceo y la alimentación de sus 450 compañeros. Y ella, demasiado decente, ha debido responderle: “Pues estoy hablando con el Presidente de la República que debe ser el jefe de los ministros de Educación, de Alimentación e Infraestructura, a quienes compete el asunto del comedor y las condiciones lamentables en que se encuentra nuestro liceo”.


Elizabeth Fuentes.

Elizabeth Fuentes.

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- Si no fuese porque lo vimos -y lo repetimos, suponiendo que se trataba de una edición malintencionada o la mano peluda de algún imperialista-, habríamos pensado que se trataba de un chiste. Otro de los muchos chistes que se le atribuyen al presidente Nicolás Maduro.

Lo que viene a continuación es la transcripción de ese diálogo, que vimos y repetimos y transcribimos, donde el mandatario conversa con la joven Dulvi Tabarquino, estudiante de quinto año del Liceo Benito Canónico de Guarenas, toda una pieza ¿Teatral?, que le quedará a las futuras generaciones para explicarles por qué Venezuela cayó como cayó.

Ojo, en serio: Las preguntas las hace el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela:

-¿Cómo te llamas?

-Dulvi Tabarquino…

-Dulvi, Dulvi, vamos a pasarle un micrófono a Dulvi,… ¿Qué edad tienes tú? (imitando el estilacho de Hugo Chávez, haciéndose el simpaticón).

-16…

-¿Qué estás estudiando?

– Quinto año…

-¿Qué es la materia que más te gusta? (SIC).

-Matemáticas.

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Nicolás Maduro, Presidente de la República.

Y la chica, fascinada porque tiene al Presidente ahí mismito, se le lanza a la yugular con su rosario de quejas:

-Presidente, el Benito Canónico necesita mucha ayuda de usted y del gobierno revolucionario y socialista, ya que tenemos problemas con la infraestructura, nos han robado muchas veces, ahorita no tenemos portón…

 -¿Dónde queda eso? -pregunta el Presidente, toda una demostración de que lo llevan y lo traen sin tener idea dónde está parado ni a quiénes tiene enfrente. Y la chica, que bien ha podido responderle “en el planeta Tierra, Presidente“, continúa en su macán:

-Aquí abajito, aquí abajito… también necesitamos nuestro comedor porque somos 450 estudiantes que no tenemos desayuno ni almuerzo en el Liceo…

Y ahora empieza lo mejor:

-¿Pero por qué no lo tienen? pregunta el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, como si él no tuviese nada que ver con eso.

-Porque nos suspendieron el sistema como hace dos años…

-¿Y ustedes qué han hecho?

Aquí es donde detenemos el video y lo volvemos a repetir. Un Presidente de la República preguntándole a una niña de 16 años qué ha hecho para mejorar la infraestructura de su liceo y la alimentación de sus 450 compañeros. Y ella, demasiado decente, que ha debido responderle: “Pues estoy hablando con el Presidente de la República que debe ser el jefe de los Ministros de Educación, de Alimentación e Infraestructura, a quienes compete el asunto del  comedor y las condiciones lamentables en que se encuentra nuestro liceo“, pues simplemente le asegura que: “Hemos hecho la solicitud pero no hemos tenido respuestas”.

Pero el diálogo se pone cada vez más inverosímil.

-No se pueden quedar en la solicitud -casi la regaña el presidente Maduro- ustedes se tienen que movilizar, ir a la calle, que se sienta su palabra, ¿Entiendes? ¡Y conquistar sus derechos en la batalla!

Y Dulvi, que ha podido responderle: “Es que si salimos a protestar a la calle, la Guardia Nacional nos agrede, nos dispara y nos meten presos”, le sigue la corriente al Presidente, muerta de la risa, como si ella fuese un psiquiatra de esos que, oigan lo que oigan, deben actuar como si aquella confesión del paciente fuese algo de lo más normal.

Así que ella siguió:

-También tenemos problemas en la infraestructura que está muy mala. Necesitamos pintura para que los estudiantes podamos pintar nuestro Liceo…

– Ajá. ¿Y qué le hace falta a la infraestructura, además de pintura?, continuó el paciente.

-Bueno Presidente, la azotea se está cayendo. Hay una parte del techo que tiene un hueco y se está cayendo…

-Bueno, eso es una tarea para el Viceministro Carlos XXX -y el viceministro se para serísimo y se le cuadra militarmente el Presidente, como si estuviese a punto de tomar Normandía, mientras el Presidente le ordena que se vaya inmediatamente para el liceo con los estudiantes  y que le levante un informe y se lo traiga pero ya, antes de terminar el programa. Pero Dulvi lo vuelve a dejar en ridículo:

-Ya nosotros hicimos y entregamos el informe Presidente, donde decimos todo lo que necesitamos en el Liceo. También necesitamos luces y pupitres, porque a veces somos muchos y no tenemos suficientes pupitres. También necesitamos el comedor, de verdad que eso nos ayuda porque muchos estudiantes se nos han desmayado de hambre en el Liceo. Y la seguridad Presidente, que no sólo ayuda al Benito Canónico sino a la comunidad, a las personas de Rosa Mística…

Pero el Presidente en lugar de despedir a los responsables o poner su renuncia -que sería lo que corresponde frente a un diálogo así-, se quita el disfraz del Hugo Chávez simpaticón y aparece el Nicolás Maduro que es, con otra declaración infeliz:

Momento en que Dulvi Tabarquino, estudiante de quinto año del Liceo Benito Canónico de Guarenas le habla al presidente Nicolás Maduro.

Momento en que Dulvi Tabarquino, estudiante de quinto año del Liceo Benito Canónico de Guarenas, le habla al presidente Nicolás Maduro.

-Yo lo que lamento es que yo haya tenido que venir hasta acá para saber esa verdad.

Y nos quedamos sin saber si lo que lamentaba el Presidente era tener que haber ido al sitio incorrecto en lugar de que le hubiesen puesto frente a puros estudiantes que le aplaudieran sus logros. O lo que sí lamentaba era la absoluta mentira en la que vivía sumergido. O si lamentaba haberse echado ese viaje tan largo e incómodo, para llegar justo donde quedaba cerquita un liceo -como todos los otros liceos del país- que está en ruinas. Como si no leyera la prensa nunca, como si de verdad se levantara a las diez de la mañana a desayunar y esperar el almuerzo, para salir luego en cadena anunciando imposibles.

La broma con YouTube, es que si uno busca este video de las palabras de la joven Dulvi Tabarquino, estudiante de quinto año del Liceo Benito Canónico de Guarenas, automáticamente aparecen otros similares, como ese de la señora recontra chavista, María Hernández, quien, a la semana siguiente del impasse con la estudiante en el liceo, le reclama también al Presidente, en vivo y directo, que las casas que les otorgó la Misión Vivienda tienen techos de cartón:

“Nos colocaron unos techos que, cuando llueve, se nos parten como una galleta, muy blandos. Y cuando hace demasiado sol, se agrieta. (…) yo les digo galletas de soda”.

-Coye no puede ser… ¿Verdad?- Es la respuesta del Presidente. 

Y vuelve y le pregunta qué se debería hacer. Y ella le responde, obviamente que cambiar los techos. Pero antes de que la señora Hernández le resulte, como la estudiante Tabarquino, una impertinente, una pésima propaganda para la incapacidad de su gobierno, el Presidente se vuelve a disfrazar de Hugo Chávez, el simpaticón, y para callarla pide que le pasen el micrófono a otro.

-A la cuenta de tres aparece otro micrófono… uno, dos, tres… galleta de soda…