El poder chavista considera que la gente no puede pensar por sí misma

Por Ángel Medina Devis @AngelMedinaD.- Falta la luz porque mal utilizamos la energía; no hay pan porque comemos mucho; falta agua porque pasamos mucho tiempo en el baño; no hay comida porque nos gusta ser microacaparadores. Esta es la naturaleza de quienes hoy detentan el poder. Esta es la esencia que debemos romper y rechazar. Y recordar que el Gobierno existe no por imposición sino por delegación.


Angel Medina Devis.

Angel Medina Devis.

Por Ángel Medina Devis @AngelMedinaD.- Nos hemos convertido en un país de ciudadanos delincuentes, portadores de un gen extraño y de muy reciente colocación en nuestras conciencias, que nos hacen ser asociales y prestos a violentar las reglas permanentemente. Vivimos en la aplicación constante de la viveza criolla, del colearse el puesto, de pagar para hacer un trámite que nos toca a nosotros o simplemente de querer estar por encima del otro, así esto no sea justo o tenga algún sentido, porque hemos decidido levantarnos todos los días a romper el contrato social.

Estas líneas como ven, son muy fuertes y muchas de las afirmaciones arriba escritas quizás no tengamos forma de demostrarlas por algún método científico. Pero lo que sí pareciera estar claro es que para quienes están hoy (y transitoriamente) en el poder, este es el concepto que tienen de la sociedad venezolana. Esta es la mejor forma como ellos pueden describirnos como Pueblo.

Tal vez esto no está escrito en ningún artículo, ley u opinión de algún funcionario, ya sea alto, medio o bajo de la “revolución”, pero no hace falta escribir aquello que en la práctica se deja por sentado. Cuando se revisan globalmente todas las políticas planteadas y ejecutadas por quienes hoy tienen el poder, se evidencia la enorme desconfianza que se tiene al ejercicio de la ciudadanía por parte de cada uno de los que habitamos esta tierra. Esa especie de hombre nuevo que debe nacer cuando se rompan las cadenas malignas del capitalismo. Hoy se entiende como en un estado permanente de transición, donde sus miedos y su imposibilidad de adaptarse lo hacen quebrantar la ley. Y es que, claro está, crecimos y fuimos educados bajo la ideología del bastardo liberalismo, con lo cual, comprender el socialismo sólo será posible si quienes gobiernan, con su enorme sabiduría divina heredada del líder celestial, nos toman a cada uno de la mano y nos conducen al paraíso social o mejor dicho, al mar de la felicidad, ya que solos es imposible lograrlo: Es esa especie de gendarme necesario.

Tareck El Aissami, Vicepresidente de la República, Nicolás Maduro, Presidente de la República y Elías Jaua, Ministro de Educación.

Tareck El Aissami, Vicepresidente de la República, Nicolás Maduro, Presidente de la República y Elías Jaua, Ministro de Educación.

Por ello la planificación central. Porque las provincias no saben cómo hacer las cosas, como resolver los problemas. Por ello montaron un instituto para cada sector de la vida nacional, para distribuir la comida, para fiscalizar a los comerciantes, para dar el papel periódico, para otorgar permisos, para controlar a los medios, hasta para negar los dólares, porque no somos lo suficientemente conscientes como para hacer correcto uso de los recursos que son de todos. Por ello hoy todos hacemos colas para todo, porque juntos, ordenados y con un Guardia Nacional que nos maltrate es que servimos. Por ello niegan las elecciones, porque demostramos claramente que si nos dan el poder tendemos a esa equivocación histórica de votar por la Oposición o votar castigo, a pesar de que nos dieron casas y taxis. Por ello los CLAP, porque solos nos volvemos locos en los supermercados y la mejor muestra fueron los mercales y bicentenarios. Por ello deben trabajar rodilla en tierra para decidir por nosotros qué comer, qué ver, qué leer, qué no hacer y sobre todo qué no gritar. Porque somos (para ellos, el poder) una especie de seres que estamos imposibilitados de pensar y utilizar nuestro libre albedrio para tomar las mejores decisiones.

Falta la luz porque mal utilizamos la energía; no hay pan porque comemos mucho; falta agua porque pasamos mucho tiempo en el baño; no hay comida porque nos gusta ser microacaparadores; no nos dan dólares porque nos hacemos cadiveros todos; no te dan el título de propiedad de la Misión Vivienda porque después la transformas en una mercancía; le caen a palos a las protestas porque está prohibido manifestar y pensar mucho.

Esta es la naturaleza de quienes hoy detentan el poder, es su verdadera idea. Nos transforman con cada una de sus acciones en una nación de hombres y mujeres de primera, iluminados y todopoderosos, contra todos los demás que no estamos enchufados y que somos de segunda, porque simplemente no entendemos. Esta es la esencia que debemos romper y rechazar, y aquí esta nuestro verdadero poder popular. Cuando todos tomemos conciencia de que nuestra lucha es por ser verdaderamente libres de todo este esquema, cuando tengamos claro que el poder reside en quienes no poseen, que somos todos, y que el Gobierno existe no por imposición sino por delegación.