Este es el legado de Hugo Chávez del que no se quiere que se hable

Por Orlando Zamora.- Se registraron las más profundas y frecuentes devaluaciones jamás imaginadas por los venezolanos, acompañadas de más rentismo que nunca: El régimen ancló irresponsablemente por seis años el tipo de cambio a semejanza de aquellas décadas venezolanas con poca población y la existencia de exportaciones que generaban más del 30% de divisas no petroleras.


Hugo Chávez, ex presidente de Venezuela.

Hugo Chávez, ex presidente de Venezuela.

Por Orlando Zamora.- El Gobierno no quiere que se hable mal de Hugo Chávez. En las oficinas públicas es frecuente encontrar carteles que rezan: Aquí no se habla mal de Chávez. ¿Por qué? Por el fracaso. Por el legado de la vergüenza. Veamos algunos detalles.

Macro Estado: Se desarrolló un híper estado con casi 40 ministerios, decenas de superintendencias y estados mayores para todo, el Estado se triplicó con 2,6 millones de empleados y 300.000 subalternos tercerizados; PDVSA creó 270 empresas, incluyendo casi una en cada capital latinoamericana y 150 EPS, 13 bancos estatales, confiscadas y/o creadas en total más de 1.700 empresas improductivas. Venezuela rompió con la Comunidad Andina; cerró más de 5.000 empresas manufactureras; distribuyó e inhabilitó tres y medio millones de tierras productivas, cayó la producción nacional y la salida fue importar en 18 años más de 530.000 millones de dólares, sobrefacturadas, para posibilitar con ayuda adicional de empresas importadoras públicas una fuga de divisas cercana a los 280.000 millones de dólares. Malos servicios básicos: Agua, gas, luz, redes, teléfonos. No construyen aeropuertos, represas, embalses, oleoductos, trenes, refinerías, petroquímicas, autopistas prometidas, retenes policiales.

 Socialismo estatista con ideas bicentenarias de Marx: Se impuso el sueño de los insensatos que escribían desde el 2004 en las paredes ¡Socialismo YA! No fue ni chicha ni limonada. Se crearon las condiciones para que entidades públicas de cualquier naturaleza se enriquecieran a discreción en nombre de la redención de los pobres. El Fonden gestionó sin resultados visibles 187.000 millones de dólares y otros 200.000 millones de bolívares sin presupuesto de seguimiento alguno. PDVSA administró sin consultar ni transferir al Banco Central de Venezuela (BCV) 665.000 millones de dólares sin lograr la “Potencia Energética Mundial”, propuesta por el plan de la Nación Simón Bolívar.

Se fabricó dinero y más dinero inorgánico que sólo logró destruir al bolívar: La combinación explosiva de los dos puntos anteriores, es decir, estado burocrático y socialismo demandó cantidad de dineros colosales, ello agotó los dólares, porque fueron regalados a 2,15 bolívares durante cinco años (2005-2010) y dos años a 4,30 bolívares (2011-2013) disfrutamos como si fuésemos alemanes o japoneses productivos. Hubo entonces que habilitar, no una maquinita para imprimir bolívares sino un moderno sistema computarizado para digitalizar más de un billón de bolívares,que permitieran la continuación del socialismo despilfarrador y PDVSA financiara su ritmo demoledor de inversiones innecesarias, populistas, alejadas de sus fines industriales.

HUGO CHAVEZ FRIAS -PRESIDENTE DE  VENEZUELANo hay forma referencial fácil para describir cuánto dinero manejó en 18 años la revolución por petróleo; créditos; ayudas; BID; BM; FMI; impuestos; ventas de refinerías, oro, bonos; expropiaciones de empresas y tierras; reventas de dólares; dinero inorgánico; devaluaciones, etc. La única forma de entenderlo aunque parezca una exageración fanática, es simple: Se toma una cinta métrica y se determina que 6,5 billetes de 100 dólares cubren un metro, este cálculo se extrapola a los 384.400 kilómetros que distan hasta la Luna, y ahí está, se puede afirmar que entraron dólares y bolívares suficientes para cubrir Nueve veces la distancia a la Luna con hileras de billetes de cien dólares. Es tan fácil comprobarlo: 2,295 billones de dólares malgastados son equivalentes a 22.950 millones de billetes de cien dólares, y se cubre la distancia mencionada con tan sólo 2.498,6 millones de billetes de 100 dólares. Dilapidaron entonces nueve hileras de billetes de 100 dólares dirigidos hacia la mismísima Luna.

La división plural de poderes desapareció: Se aprobaron 750 leyes en la Asamblea Nacional, la mitad de ellas las propuso personalmente Chávez, facultado para esos fines con leyes habilitantes por tres años y medio. Las leyes centralizaron en la presidencia todos los hilos del poder y permitieron la transformación de instituciones esenciales como el TSJ, AN, CNE, BCV, FANB que de contrapesos naturales al poder Ejecutivo se cambian y se subordinaron a este último.

Se registraron las más profundas y frecuentes devaluaciones jamás imaginadas por los venezolanos, acompañadas de más rentismo que nunca: El régimen ancló irresponsablemente por seis años el tipo de cambio a semejanza de aquellas décadas venezolanas con poca población y la existencia de exportaciones que generaban más del 30% de divisas no petroleras.

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Aunque se presenten como enemigos del rentismo petrolero, en 1998 las exportaciones de hidrocarburos representaron el 69,6% y el proceso revolucionario las colocó ya el año 2013 en el 96,2%, cifra mayor ahora. Se oficializan en la era chavista siete devaluaciones. Además, es historia aparte que el mercado paralelo lamentablemente sinceró por su parte los rezagados e irreales precios en el 2015-2016 a niveles no soñados ni en pesadillas terribles, colocó la paridad cambiaria por encima de la relación implícita entre liquidez y reservas internacionales, más allá de cualquier tipo de cambio de equilibrio razonable. Aún con ingresos petroleros  cercanos a los 30.000 millones de dólares anuales, el peso colombiano se iguala al bolívar. Este se deprecia mucho más con respecto al dólar que el peso del vecino. Todo lo anterior fue una dramática consecuencia de la suma gigantesca de errores, malas decisiones, ignorancia de las leyes de una economía de mercado, como siempre fue la venezolana, aún en este particular socialismo corrupto, mentiroso, súper controlador de todo: De precios, alimentos, profundamente estafador de las esperanzas populares. Ahora Venezuela no es de todos. Ni PDVSA es del Pueblo, pero, sí somos ahora mucho más pobres y PDVSA languidece.