María Corina Machado está convencida de que hay fuerza suficiente para salir del régimen (I)

Por Ascensión Reyes R. @ascer19.- La dirigente de Vente Venezuela, opina: “Estamos pagando consecuencias inmediatas en vida, en destrucción de familias, en patrimonios que de la noche a la mañana no valen nada por la destrucción de la moneda, de los salarios, de los ingresos. El régimen instaurado aquí es un riesgo real para toda la región”.


María Corina Machado, coordinadora de Vente Venezuela.

María Corina Machado, coordinadora de Vente Venezuela.

Por Ascensión Reyes R. @ascer19.- La coordinadora nacional del partido Vente Venezuela, María Corina Machado, no se ahorra adjetivos para calificar al Gobierno. Su punto de vista es que en Venezuela se ha instaurado una dictadura militarista que tiene conexiones con el crimen organizado que le hace un daño muy grave a la sociedad. Llama a la MUD a corregir errores y a la Asamblea Nacional a cumplir su mandato de responder a los electores con acciones que conlleven a cambiar el poder político en el país.

-¿Se siente reivindicada con las sanciones impuestas por Estados Unidos al vicepresidente Tareck El Aissami?

-Me siento como todos los venezolanos, saqueada y asqueada. Creo que es la evidencia de que esta gente ha traficado con el hambre, con la muerte, con la degradación moral de los venezolanos y que no han tenido límites en eso. Cada día que pasan se mueren los bebes porque no tienen la atención básica en los hospitales. Está creciendo toda una generación de venezolanos sin leche, sin vacunas, sin educación y jóvenes sin futuro. Se están yendo. Todo el que puede se va, es una especie de estampida. Esto ha sido hecho por un sistema. Esto va más allá de un grupo de personas. Lo he dicho: Esto no podemos tratarlo como un proyecto político. Este régimen es una organización criminal y que le ha hecho un daño profundísimo a toda la sociedad venezolana… a la República.

-¿Son suficientes las acciones que se han tomado en la comunidad internacional o son necesarias otro tipo de medidas para que realmente el cambio se dé en Venezuela?

-He insistido muchas veces que no estamos enfrentando una dictadura más, convencional, es una dictadura militarista cruel, y además, que tiene vínculos con el crimen organizado. Han entrelazando unos intereses internacionales muy oscuros que han encontrado en Venezuela unas condiciones muy propicias para asentarse por la fragilidad institucional, por las riquezas de nuestros suelos y recursos; y por obviamente, unas facilidades geográficas que han hecho que  esto se convierta, y no fue de la noche a la mañana porque tenemos muchos años advirtiéndolo, en verdaderamente un Estado mafioso. No es solamente en un narcoestado, no es solamente narcotráfico sino que estamos hablando de actividades que tienen que ver con lavado de dólares, legitimación de capitales y hasta terrorismo. Es una cosa monstruosa y que va penetrando no sólo el régimen, sino a otros sectores de la sociedad, y eso es algo dantesco para nosotros como venezolanos y para nuestros hijos. Estamos pagando consecuencias inmediatas en vida, en destrucción de familias, en patrimonios que de la noche a la mañana no valen nada por la destrucción de la moneda, de los salarios, de los ingresos. El régimen instaurado aquí es un riesgo real para toda la región. Mucha gente en el pasado nos decía eso es problema de ustedes resuélvanlo ustedes, pero ahora, por ejemplo, cómo se frenan las epidemias y las enfermedades en la frontera o cómo se pone un parao a las transacciones financieras ilegales o los grupos paramilitares armados o a la gente. Hay venezolanos que están agarrando barquitos en la costa de Falcón para salir desesperados de su país y ni hablar de lo que está ocurriendo en el sur con Boa Vista, entonces esto es un problema de toda la región y debe ser asumido por todos los demócratas del hemisferio, como lo hemos planteado de manera insistente. Eso que significa, pues posiciones muy firmes y reconocer donde han estado los errores. Tanto los que se han cometido en la dirección política nacional como internacional. Nosotros como sociedad hemos subestimando la naturaleza del régimen, también internacionalmente han subestimando o han sido cómplices. La verdad es que siempre ha habido mucha más información afuera sobre las actividades reales y lo que este régimen representa de lo que hemos tenido los venezolanos. Esa información ha estado afuera. Uno de estos errores que hay asumir es lo que se llamó en su momento un falso diálogo y que no fue tal. Fue una operación que buscó darle estabilidad al régimen de Maduro, porque algunos actores internacionales pensaron que un cambio político en Venezuela podía interferir con  otros dos procesos que existían en la geopolítica del hemisferio, que eran: La apertura de Cuba y los diálogos de paz de Colombia. Ahí lo que se dijo fue que Venezuela que se aguante, que se espere, pero estas son nuestra vidas. Esos intereses se pusieron por encima del interés de los venezolanos de vivir en libertad y prosperidad.

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-Dentro de esta gente que antepuso otros procesos al de Venezuela ¿Estaría El Vaticano? Hay algunos sectores y personalidades que le están solicitando a El Vaticano que se salga de estas conversaciones. Incluso el secretario de la OEA, Luis Almagro señaló que la aplicación de la Carta Democrática estaba retrasada por el diálogo.

-Eso es así internacionalmente, cuando hay cualquier conflicto en el mundo que ha ameritado la atención y la presión porque hay violación de Derechos Humanos, porque hay riesgo de crisis humanitaria, porque hay riesgo de la seguridad internacional, etc. y las partes deciden sentarse a dialogar, automáticamente toda la presión se para. Obviamente todo el mundo siempre aspira una salida acordada. Nosotros somos ciudadanos que amamos la paz y el entendimiento, somos demócratas. Quién va a querer la violencia. Por lo tanto el diálogo es una opción óptima para la resolución de conflictos y es intrínseco a la convivencia democrática. ¿Pero cuál ha sido la experiencia en Venezuela? Veamos el 2014, había una enorme presión, una enorme movilización y llaman a un diálogo y toda la presión que existía se anuló. En ese entonces, yo recuerdo haber ido en uno de mis viajes, antes de tener la prohibición de salida del país, al Parlamento Europeo, hablé en la Comisión de Política Exterior, y me lo dijeron: Hay diálogo. Y toda la presión se paró y esto está ocurriendo en el caso actual. En un momento crítico, en octubre cuando a raíz del bloqueo institucional del Referendo Revocatorio los venezolanos salimos a la calle, se planteó una ofensiva institucional desde la Asamblea Nacional que se comprometió y dijo: Nos declaramos en rebelión y vamos a plantear el juicio político y vamos a declarar el abandono del cargo y se le pidió a la OEA y avanzó en la aplicación de la Carta Democrática, todas las fuerzas conjuntas estaban operando. Todo se paró. La derrota de una dictadura de esta magnitud requiere de fuerzas endógenas y exógenas  trabajando en una misma dirección. Eso estaba planteado en octubre y todos veíamos como posible una transición inminente, que idealmente todas esas fuerzas hubieran obligado al régimen a una verdadera negociación y se le dice ‘Ok’ ahora si nos sentamos, pero nos sentamos para decidir cuándo y cómo el régimen sale del poder y se dan garantías para que no haya injusticias, revanchismo, cacería de brujas y todo lo que no queremos que haya en el país, pero de la noche a la mañana nos madrugan… no con el anuncio de un diálogo, sino con la ejecución del diálogo, en el peor momento posible. ¿Pero qué decide la dirigencia al frente, al diálogo y que controla la MUD? Desmontar la movilización que es tu fuerza y pospone la declaración del abandono del cargo, a lo cual Vente Venezuela se opuso. Entonces, lejos de mantener la presión en ese momento y decir ahora nos sentamos a negociar, tú retiras todas tus fuerzas y ¿Qué dice el régimen?: No hay costo político. Y ¿Qué pasó? Se le dio oxígeno, se le dio fuerza y hay una gran decepción en la sociedad que se pregunta ¿Qué paso aquí? Muchos venezolanos arriesgaron su vida, su trabajo, su familia firmando por el Revocatorio y no digan que eso es un tema de los políticos. Sí uno arriesga su vida, te caen a tiros, te parten la cara, te amenazan de muerte a tus hijos, todo eso yo lo he vivido. Pero cuántos venezolanos que no se sabe cómo se llaman, empleados públicos, contratistas, miembros de la FANB que confiaron y dijeron vamos a ir hasta al final con el Revocatorio porque se trata de salvar al país y los dejaron colgando, al igual que a los venezolanos que los llamaron a una sesión de la Asamblea Nacional a dar su testimonio para justificar el abandono del cargo y entonces lo pararon. Quién decidió eso, cuándo, dónde y en nombre de quién. Yo María Corina como ciudadana no se siente representada. Obviamente, se ha cometido un error garrafal en el que tiene responsabilidad tanto la dirigencia política nacional como la internacional. Creo que la Iglesia ha sido muy firme. Quisiera ver algún comunicado de la MUD con la contundencia de los que emiten los obispos y la Conferencia Episcopal. Han dicho que este es un régimen totalitario y es una lucha realmente espiritual y existencial. Creo que nadie puede cuestionar las intenciones de El Vaticano como actor político, hay que asumir que es el Estado Vaticano, no es el Papa como nuestro máximo líder espiritual. Ha habido la mejor intención, pero creo que  se ha utilizado de una manera muy dañina la confianza indiscutible que tiene el pueblo de Venezuela en la figura del Santo Padre. Hoy, después de lo anunciado hace 48 horas, estamos en una nueva etapa, es decir, la decisión del Departamento de Estado de EE.UU. no es una decisión política, sino el resultado de investigaciones de años, de varias agencias, no es aislada, entonces uno se preguntaría: ¿Estaría el Santo Padre planteándole a los venezolanos una mesa de diálogo donde siente una persona acusada de ser un prominente narcotraficante?  ¿Es diálogo con las mafias es lo que se le plantea a Venezuela?

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-¿Tiene sentido la posición de la MUD que se retiró del diálogo porque el Gobierno no cumplió, pero manda un documento a los mediadores reiterando sus peticiones?

-Algunos actores de la dirigencia tienen como un miedo a que internacionalmente les vayan a decir que no son demócratas porque se han opuesto al diálogo. Es como una especie de  complejo. En primer lugar, estamos enfrentando un régimen que es una dictadura militarista y mafiosa. Ya no podemos decir dictadura. Este es un Estado mafioso lo que estamos enfrentando. Lo que hay que decir de una manera muy firme es: Nosotros los venezolanos tenemos un propósito y es cumplir el mandato del 6 de diciembre. ¿Fue el 6 de diciembre un  plebiscito o no? Lo convertimos las dos partes, lo planteó Maduro y la Oposición. Hay un mandato que no le gustó al régimen, pero parece que tampoco le gustó a algunos de la Oposición. Ese mandato hay que cumplirlo: Hay que salir del régimen. No hay manera de que se resuelva la crisis humanitaria, social y económica del país, si primero si no se produce un cambio del sistema. No es un tema de dame más dólares preferenciales, ponme en la lista de las bolsas de comida o yo quiero hacer este negocio o mejórame el tipo de cambio, por Dios… eso lo entendimos clarito y la Asamblea Nacional se comprometió a hacerlo. Con toda la frente en alto y entendiendo que es una responsabilidad histórica, tiene que haber una oposición  seria que diga nuestro compromiso es la salida del régimen sin demora. Y esa fuerza la tenemos… Cómo van a decir que no tenemos fuerza, cuando 8 de cada 10 venezolanos quiere que este régimen se vaya, cuando hemos dado grandes demostraciones y cuando finalmente  hay señales externas que dicen esto es un narcoestado que hay que enfrentarlo. El problema no es falta de fuerza sino de conducción política con fuerza. Creo que con enorme firmeza frente a toda la comunidad internacional, con todo el respeto, y al mismo Vaticano decirle: Vamos a una negociación en términos en los cuales se despliegue la fuerza que tiene el pueblo de Venezuela y para eso, no se pueden enviar mensajes contradictorios a la sociedad porque la gente no sale a la calle. La gente no quiere marchar porque resulta que la convocaron para pedir elecciones regionales y eso no es el compromiso. La gente no salió a esa marcha y no se puede pensar que no quería marchar o que tenía miedo. No salió porque esa no era la demanda, no era la solución. No podemos seguir echándole la culpa a la gente. Tenemos que asumir nosotros nuestra responsabilidad como dirigencia política. Los venezolanos han respondido.