Y cómo hará Maduro para no tener problemas con Donald Trump

Por César Morillo.- Lo cierto es que con esa caja de Pandora que promete ser la política exterior americana, Maduro tendrá que estar muy pendiente de los tuits de la cuenta personal del magnate-presidente, sobre todo en las noches cuando a Trump le da por entretenerse dando a conocer sus iniciativas de gobierno.


Por César Morillo.- Después de frotarse las manos ante el triunfo de Donald Trump, pensando seguro que le vendría un tiempo de paz y entente con el imperio, el presidente Nicolás Maduro se encuentra con que su Vicepresidente es sancionado por el Departamento del Tesoro, acusado nada más que de narcotraficante, y al impredecible Trump pidiendo la libertad “inmediata” de Leopoldo López. Todo ello en cuestión de dos días.

Imagínense a Maduro tratando de calmar los nervios de la camarilla en el poder diciéndoles que su amigo Vladimir Putin resuelve este malentendido, que es cuestión de una conversación telefónica.

Nicolás Maduro, Presidente de la República.

Nicolás Maduro, Presidente de la República.

Pero, la revolución indómita, irreverente, la que nunca se le doblega al imperio, ha enviado un mensaje a Trump a través de su vocero principal, Maduro:

“Presidente Donald Trump abra los ojos, no se deje llevar al terreno errático de equivocación y derrotas y repetir los mismos errores del clan Bush y del clan Clinton-Obama. Venezuela quiere relaciones de respeto en términos de igualdad”.

Así se dirigió Maduro a su homólogo de Estados Unidos. Nada de declaraciones de guerra ni acusaciones imperialistas.

Lo que menos esperaba Maduro es que Trump la tomara con él, en tanto que comparten estilos y asuntos similares y hasta un mismo enemigo: Los medios de comunicación. Ambos declaran un desdén por la prensa libre, Trump incluso la acusa de “enemigos del pueblo”. También comparten un marcado autoritarismo que los hace ver como enemigos a quienes disienten de su opinión. Maduro apostaba mucho a aquello de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo, y Trump y Maduro tienen similares enemigos, los incómodos medios, y un amigo común, Putin. Así que esta arremetida desde Washington lo deja descolocado.

Ni siquiera la amenaza de la construcción del muro en la frontera con México provocó alguna resolución de parte de la Cancillería de Venezuela en apoyo al hermano latinoamericano, mutis total.

Trump, por su parte, debe estar un tanto confundido. Por un lado recibe las presiones del entorno radical Republicano pidiéndole arrecie su política contra Venezuela, y por otro están quienes defienden la alianza con Rusia como una forma de recomponer el nuevo orden internacional, y ahí entraría Venezuela.

Lo cierto es que con esa caja de Pandora que promete ser la política exterior americana, Maduro tendrá que estar muy pendiente de los tuits de la cuenta personal del magnate-presidente, sobre todo en las noches cuando a Trump le da por entretenerse dando a conocer sus iniciativas de gobierno.

Para Maduro, el impacto de esta increpación de Trump es tanto a nivel internacional como en lo interno de su grupo en el poder.

En el contexto internacional porque supone una consolidación de la creciente opinión en torno a que en Venezuela está instaurada una dictadura con todas sus características clásicas, sin eufemismos, como lo señala Mauricio Macri, el presidente de Argentina. De hecho Luis Almagro, Secretario General de la OEA, ha declarado que tiene suficientes razones para actualizar su informe de junio del 2016 cuando pidió se aplicara la Carta Democrática al gobierno de Venezuela.

Donald Trump, presidente de EE.UU. (Gage Skidmore - Flickr).

Donald Trump, presidente de EE.UU. (Gage Skidmore – Flickr).

En lo interno, Maduro se debilita porque su segundo al mando y hombre de absoluta confianza, aparece severamente cuestionado, dándoles alas a otros factores que pugnan por más y mejores posiciones. Diosdado Cabello debe estar frotándose las manos y atento a una llamada desde Miraflores pidiendo auxilio.

Son aguas turbias para un gobierno desprestigiado a nivel internacional, cada vez más aislado y con una gestión caótica rechazada por el 80% de la población.

La Oposición, sin embargo, debe hilar fino. No es precisamente Trump un referente con quien identificarse. Su evidente autoritarismo, su confrontación con los medios que le son críticos, su postura ante los migrantes, lo hacen un gobernante poco fiable para una fuerza que lucha contra un autócrata de similares características.

Es humanamente comprensible la iniciativa de Lilian Tintori y Mitzy Capriles, esposas de Leopoldo López y Antonio Ledezma, presos del régimen, sin embargo, es pertinente una serena cautela. No descartaría más giros inesperados en quien ha evidenciado tonos y creencias no acordes con los valores democráticos que los venezolanos opositores enarbolamos.

Mientras tanto, Maduro navega en su laberinto, apostando por la mediación de su amigo Putin, pero ha vuelto a quedar en evidencia ante los suyos, viéndose debilitada su capacidad de mantener juntas a las múltiples facciones civiles y militares que pugnan por repartirse lo que queda del botín.