A las dictaduras hay que faltarles el respeto

Por Ezio Serrano Páez @EzioNoc.- La realización de las elecciones estudiantiles en la UCV, contraviniendo la decisión del TSJ, nos recuerda que defender el derecho a escoger es defender la libertad. Se golpea en el centro de la lógica del dominio, simplemente al no obedecer el mandato pretendidamente legal.


Ezio Serrano Páez.

Ezio Serrano Páez.

Por Ezio Serrano Páez @EzioNoc.- A no dudarlo, la desesperanza de los venezolanos ha sido el mayor logro de la dictadura populachera en los últimos meses. Y cuando procuramos entender las razones de este climaterio socio político, resulta inevitable volver la mirada hacia el liderazgo opositor. Algo nos debe estar ocurriendo puesto que aún teniendo la razón, no logramos convencer. En tanto el Gobierno no convence pero vence, al menos por ahora. Por fortuna, la historia es caprichosa e indomable, y allí donde menos se espera, un buen día salta la liebre de la esperanza y se abre un boquete por donde entra la luz. Tal es lo que acaba de ocurrir con las elecciones estudiantiles de la UCV: La inobediencia civil frente a la intromisión abusiva del TSJ, el escuadrón de capadores mediante el cual el Gobierno mete sus manos en nuestra sopa. Los muchachos de la Casa que Vence las Sombras decidieron ejercer la soberanía enfrentado el despotismo. Es la libertad de elección victoriosa frente al tutelaje del poder arbitrario. Tal como decía el Saint-Exupèry de nuestras lecturas juveniles: Lo esencial es invisible para los ojos. Y al parecer también invisible para el liderazgo opositor.

Cuando respeto es sumisión

Y no es que se pretenda delegar nuestras responsabilidades históricas en adolescentes y jóvenes. Pero no deja de producir escozor observar a nuestra dirigencia política, gremial y empresarial, actuar casi a ruegos, frente a unos gobernantes soberbios y displicentes, tan arrogantes como embusteros. En otros casos, guardar silencio para procurar sobrevivir. ¿Qué noción del futuro puede estar contenida en la lucha reivindicativa de un tanto por ciento de incremento salarial? ¿Qué idea sobre el porvenir puede estar contenida en la lucha por un bono alimentario, o por el acceso a determinada materia prima para medio producir o medio comer? A estas alturas de nuestra decadencia, ¿A qué puede conducir el debate para producir tal o cual ley que nunca se podrá aplicar? Los jóvenes universitarios han marcado un camino al desconocer lo ordenado por el tribunal castrador. Ya no se podrá argumentar que la resistencia cívica sólo se puede expresar marchando al Palacio de Miraflores, cerrando alguna avenida, o derramando la sangre de algún inocente. Y lo más importante: Queda suficientemente claro que el respeto a la dictadura es sumisión, porque ya es harto sabido que no se debe acatar la ley injusta, diseñada para oprimir. Faltarle el respeto a la dictadura es condición necesaria para la redención.

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La lucha política y la reivindicativa

Desde el principio, el Estado chavista con vocación totalitaria, procuró la construcción de las bases sociales que le dieran sustento a su dominio hegemónico. Así vimos surgir el paralelismo institucional, gremial, sindical y las bandas paramilitares. El talante fascista del esquema de dominio no escatimó recursos creando su propio esquema burocrático condensado en el Estado-partido. La utilización del aparato de justicia con fines esenciales de control, le permitió amarrar de pies y manos a diversos sectores de la sociedad, obedientes o sin fuerzas ni organización para frenar el intervencionismo estatal. Las llamadas luchas reivindicativas, conducidas por los propios líderes plegadizos, gestores del reparto clientelar, se convirtieron en la expresión oficializada de la protesta social. Es el reclamo permitido para acceder a la limosna oficial como supuestaconquista democrática y para edulcorar el dominio con el cianuro del poder popular. El macho alfa orina su territorio, como antes lo hizo el barbudo isleño: “Todo dentro de la revolución, fuera de la revolución, nada”. ¿Se necesitaban más pistas para entender de qué trataba la llamada revolución? Toda protesta o reclamo no controlados por el poder se motejaron como protesta política. Esa fea y detestable palabreja adjetivó cualquier amago de autonomía. Los mismos que politizaron la acción animal de comer, remarcando nuestro agradecimiento a Mercal o Pdval, ahora ordenan la quietud y el silencio pues el derecho al pataleo, ¡Horror! tiene tinte político. Los jóvenes universitarios asumieron el contenido político de la lucha por la justicia, nada de qué avergonzarse.

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Sobre la libertad de escoger

La teoría sociológica distingue dos formas características de asociación, que marcan la diferencia esencial entre una sociedad de orden antiguo y una sociedad moderna. En las antiguas, prevalecen los vínculos asociativos por adscripción, en tanto que las sociedades modernas se caracterizan por la existencia predominante de los vínculos por elección. En la sociedad antigua, por ejemplo, el matrimonio se podía “arreglar” sin el reconocimiento de la voluntad de los contrayentes. La adscripción a la casta, el grupo social o gremial, podían definir a priori, la conveniencia o negación del acto. En la sociedad tradicionalista, vientre esclavo generaba esclavos. No cuenta la voluntad del sujeto, imposibilitado de escoger su destino. Pero en las sociedades modernas, en las que se reconoce el libre albedrío, los individuos están condenados a escoger. Nada refleja con más claridad el carácter retrógrado del chavismo, como su empeño en negarles a los ciudadanos su derecho a escoger. Una paradoja histórica se verifica en Venezuela: Los venezolanos eligiendo a los verdugos de la democracia, sacrificaron su derecho a elegir, esto es ni más ni menos, la renuncia a la libertad.

Se defiende la libertad defendiendo el derecho a elegir

Alguna razón asiste a quienes afirman que la destrucción del aparato productivo es el camino escogido por el Estado pretendidamente totalitario, para reducirnos a la servidumbre. Ya casi logrado el propósito, se inicia la liquidación de nuestro derecho a escoger. La imposición de laadscripción al partido, orienta el acceso a las divisas en manos de una casta bolivariana. También el acceso a la salud, a la alimentación, a la vivienda, al descanso y la recreación. ¿Medio comer o vegetar? He allí nuestro dilema. Hasta se pretende sustituir nuestra cédula de identidad por un carnet de adscripción a la política oficial, lo cual nos abriría el acceso a la cornucopia bolivariana. La ruina económica se acompasa con la ruina moral para reducir el ciudadano a limosnero. ¿Qué decisiones puede tomar un sujeto reducido a la mendicidad? Si se lo permite, probablemente escoja castigar a los causantes de su miseria. Y probablemente eso explique el bloqueo infame a nuestro derecho a votar. Es la culminación de un proceso de liquidación de la libertad. Dice el proverbio castellano: En mi hambre mando yo. Es la reserva de dignidad y decoro que se podría expresar en el momento electoral. Manifestación inobediente frente a los mercaderes de la miseria. La realización de las elecciones estudiantiles en la UCV, contraviniendo la decisión del TSJ, nos recuerda que defender el derecho a escoger, es defender la libertad. Se golpea en el centro de la lógica del dominio, simplemente al no obedecer el mandato pretendidamente legal. Guardando las diferencias en los distintos entornos, al menos hay un camino que se deberá explorar. Organizar la desobediencia luce como tarea primordial.