Fernando Spiritto: “La Oposición debe dejar de lado el cálculo electoral para lograr el cambio político” (y II)

Por Ascensión Reyes R @ascer19.- Al académico de la UCAB no le preocupa que la gente no esté las 24 horas en la calle protestando, porque las reservas políticas de los pueblos saben cuándo deben salir. “Las elecciones son el mecanismo por excelencia para solucionar una crisis política”.


Fernando Spiritto, director de estudios de posgrado de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UCAB.

Fernando Spiritto, director de estudios de posgrado de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UCAB.

Por Ascensión Reyes R @ascer19.- El director de estudios de posgrado de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello, Fernando Spiritto, a título personal dio una visión de los cambios que se deben implementar en el ámbito político. Como politólogo no olvida que un modelo económico pasa por su aceptación en la esfera política. De ahí, que ve necesario que se dé un acuerdo político para que se pueda ejecutar un programa económico técnico. Que tenga la aceptación nacional e internacional para que fluya la inversión. Está convencido de que sólo con la presión se logrará que haya elecciones porque el Gobierno no está dispuesto a hacer ninguna reforma.

-¿Cómo vería un cambio para paliar el desabastecimiento y la escasez sin las bolsas CLAP?

-Eso es un problema de mediano y largo plazo. No hay soluciones fáciles. La manera de acabar con el desabastecimiento en Venezuela es estimulando al sector privado. No hay otra manera y no se ven resultados rápidos. El Gobierno tiene que hacer un esfuerzo muy grande en suscitar confianza y hacer que los productores e inversionistas produzcan. Al levantarse el control de precios habrá mucha inflación porque los precios van a subir. Eso significa que el Gobierno debe dar una compensación directa. No se puede permitir que se muera de hambre la mitad de la población. Los precios van a subir y posiblemente más de lo que lo han hecho en los últimos meses. Además, de la compensación requiere apoyo internacional para hacer un fondo social con capacidad administrativa para llevar el dinero a quien realmente lo necesite. También, elaborar una estrategia social bastante compleja que suavice los tremendos efectos de la reforma económica. De este infierno donde estamos no salimos directamente al cielo, por el contrario, hay que tener mucha paciencia porque la reforma ciertamente va a tomar tiempo. Se podrían empezar a ver resultados si se hace lo correcto, se trabaja con capacidades administrativas adecuadas, si se busca ayuda internacional, si hay suficiente financiamiento y además, acuerdos entre los dirigentes. Lo cierto es que la situación no es sostenible y su salida tendrá costos sociales importantes.

-¿Qué garantías debe dar el nuevo gobierno para tener acceso al financiamiento?

-Lo lógico es tener un programa económico que sea creíble y técnicamente viable. Un programa económico que despierte confianza en el interior del país y que el gobierno demuestre que está comprometido con él. Son señales muy claras que debe dar. Esa es la primera condición. Si se hace así, los multilaterales estarán dispuestos a colaborar y posiblemente, gobiernos amigos también. Y lo más importante, los inversionistas nacionales y extranjeros estarían dispuestos a traer su dinero. Pero más que lo técnico, lo que hace falta es un compromiso serio entre los dirigentes. Que haya un acuerdo real, que el objetivo esté muy claro para que la confianza empiece a surgir nuevamente. Este gobierno nos hizo un daño tremendo, porque recuperar la confianza después de este desastre va ser muy difícil.

-Dentro del sector político, ¿Cómo serían los cambios? ¿Qué deben estar dispuestos a ceder?

-Debe haber un acuerdo. No estoy metiendo a este gobierno porque con él no hay acuerdo posible. Lo primero es que entre los factores democráticos que asuman el cambio debe haber un acuerdo muy fuerte. Tienen que estar dispuestos a pérdidas electorales. Estar dispuestos a entender que la cosa no será fácil. Deben estar dispuestos a hacer lo mismo todos. Aquí el sentido de urgencia es lo fundamental. Tienen que darse cuenta que este es un país con una crisis humanitaria. Que un problema tan serio como este, los cálculos electorales pasa a un segundo lugar. Creo que es posible. Parto de la buena fe, creo que la dirigencia de Oposición o los que vengan podrán hacerlo. Lo otro es un mensaje muy claro sobre qué se va a hacer y cuáles son los objetivos. Hay que tener un programa económico de gran calidad técnica y lo demás se dará en el ámbito político: La legitimidad y la viabilidad.

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-¿Confía en que de verdad la dirigencia estará dispuesta a tener pérdidas electorales?

-No meto la mano en el fuego por nadie. Si no lo hacen, si cada quien intenta tomar ventaja de su posición, entonces la situación del país será peor. Lo que tenemos hoy en día empeorará tremendamente y lo lógico es pensar que en una situación como esa nadie gana. Los partidos o los factores de poder de una posible transición tienen que estar dispuestos a ceder. Una lucha ciega por el poder en una situación como la que estamos lo que nos garantiza es sencillamente esto, pero peor.

-¿Los ciudadanos qué deben hacer? ¿Qué deben esperar?

-En primer lugar, el venezolano ya está cansado de esperar. No se puede pedir paciencia ante una situación tan grave como la que vivimos. El ciudadano lo que necesita en estos momentos es la información seria, clara, que se le trate como un adulto responsable. Que sepa que no hay salidas fáciles y que esto va a requerir del esfuerzo de todos. Parto de que el ciudadano venezolano promedio no es ignorante, sino que está muy claro con lo que pasa, y si se le hablan claro y se le dice qué es lo que se espera de él podría colaborar.

-¿En dos meses un programa de shock estabiliza la economía?

-La experiencia demuestra que se puede detener la inflación en poco tiempo. En dos meses. Países que han estado en hiperinflación en seis meses ya han parado la subida de los precios. Ahora  lo que no es posible hacer en dos meses, por ejemplo, es reanimar el aparato productivo o recuperar el ingreso. Que el ingreso empiece a subir, eso es imposible. Cualquier efecto positivo de un programa de reformas siempre dura tiempo; no es algo inmediato. Es a mediano plazo que se logra reanudar el crecimiento económico y el ingreso de los ciudadanos. Eso lo deben tener todos muy claro. No se puede pretender que los precios del petróleo repuntarán a 200 dólares por barril. El precio del crudo se mantendrá estable por un buen tiempo en esos niveles. No habrá un boom en el futuro inmediato.

-Se critica tanto a la dirigencia opositora como al ciudadano por la poca asistencia a la convocatoria de las actividades de calle, ¿Eso retrasará el cambio?

-Tampoco se puede pretender que la gente va estar en la calle todo el tiempo. Como decía un famoso economista: Hay reservas políticas en los pueblos que salen en los momentos necesarios. Pretender que la gente va a estar en la calle 24 horas es algo irreal. La gente tiene sus problemas, está buscando sobrevivir, tiene a su familia. Eso de un período de movilización y activación permanente no es algo real. Normalmente, los cambios políticos son problemas de coyuntura. Se dan en momentos muy específicos. Es difícil predecir cuándo llega esa coyuntura en la que sale todo el capital político: La gente, los actores de poder, los internacionales, etc. Decir que los cambios no se dan porque la gente no está en la calle no es una afirmación realista ni apropiada. Las reservas políticas del ciudadano saben cuándo salir. No me causa extrañeza que en una situación como esta el pueblo no esté en la calle.

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-¿No se puede medir la fortaleza de la Oposición por qué la gente esté en la calle o no?

-Exacto. La gente saldrá cuando lo tenga que hacer y si la Oposición es fuerte o no se verá cuando haya elecciones. Es absurdo decir que es un fracaso de la Oposición que el pueblo no esté en la calle.

-¿Y si no hay elecciones?

-Si no hay elecciones el Gobierno se arriesga a una explosión social, tan sencillo como eso. Las elecciones son el mecanismo por excelencia para solucionar crisis política. Sin elecciones la crisis política seguirá profundizándose y lo que puede pasar no se puede predecir. Puede haber mediación o acuerdos entre las partes, pero nada sustituye la legitimidad de las elecciones, de la resolución de conflictos por la vía del voto.

-¿Y el diálogo?

-¿Qué significa el diálogo? Una disposición genuina a hacer cambios. Las partes ceden algo y estoy absolutamente convencido que el Gobierno no tiene ninguna disposición a hacer cambios. Si queremos que haya elecciones, cambios políticos, hay que presionar. Ojala sea por la vía electoral, porque una salida militar o de violencia le restará legitimidad a lo que venga. Sin legitimidad no se puede implementar un programa de cambio eficiente, un programa de reforma económica técnico con apoyo de los sectores internacionales. Es necesario un cambio ordenado y no de un golpe militar o de una revuelta popular. Pero este cambio no llegará por sí solo, sino que implica una presión grande de los factores de poder de la Oposición para que el Gobierno ceda. Transiciones desordenadas o problemáticas no le convienen a la Oposición en este momento.