Hace más de un siglo los estudiantes de medicina protestaron a un brujo en el poder

Por Jimeno Hernández.- Los estudiantes se encuentran furiosos pues circula el rumor que el brujo Telmo Romero será el nuevo decano de la escuela de medicina en la Universidad. Se refieren a Telmo Romero, un misterioso tachirense que dice ser Piache tribal y es uno de los protegidos del general Joaquín Crespo, Presidente de la República.


Joaquín Crespo Torres (1841-1898) fue militar, político venezolano, y presidente de la República en dos ocasiones (1884-1886 y 1892-1898).

Joaquín Crespo Torres (1841-1898) fue militar, político venezolano, y presidente de la República en dos ocasiones (1884-1886 y 1892-1898).

Por Jimeno Hernández.- El miércoles 10 de marzo de 1886 sucede lo inédito en Santiago de León de Caracas. Los estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad Central han organizado una asamblea con el fin de conmemorar el centenario del nacimiento de un venezolano que dedicó su vida a las ciencias, y ha sido el primer civil en juramentarse como Presidente de la República, el Doctor José María Vargas.

A la convocatoria asisten alumnos de todas las facultades, varios pedagogos y algunos curiosos. La multitud ha colmado el patio interno de la Universidad y al pie de la estatua del homenajeado se lee un discurso. Las palabras del orador transmiten un mensaje claro, los futuros galenos son devotos a las luces y respetan, honran y admiran la memoria del Doctor Vargas como paladín del civismo y la sapiencia.

Inmediatamente después del discurso, algunos aprovechan el cenáculo para manifestar su descontento con aquellos que han pretendido prostituir la ciencia. Se refieren a Telmo Romero, un misterioso tachirense que dice ser Piache tribal y es uno de los protegidos del General Joaquín Crespo, Presidente de la República.

El Gobierno le ha entregado el contrato de curación de los leprosos recluidos en el Lazareto en Caracas y los locos encerrados en el asilo de enajenados de Los Teques. También le ha otorgado la concesión de la producción y venta de medicinas como jarabes, depurativos y reconstituyentes.

En la Capital el nombramiento de Romero fue un acontecimiento bochornoso y la decisión se convirtió en objeto de murmullos y chismes. La empresa “Romero y Compañía” ahora posee un gran almacén llamado “La Botica Indiana” donde mezcla semillas, raíces, hojas, manteca de raya y culebra con medicinas europeas patentadas, licores y pomadas. Además de eso, se sabe que existe presión oficial sobre los médicos para obligarlos a hacer testimonio de las cualidades curativas de los menjurjes del gocho.

Los estudiantes se encuentran furiosos pues circula el rumor que el brujo Telmo Romero será el nuevo decano de la escuela de medicina en la Universidad. Es por ello que los académicos han recolectado una gran cantidad de copias de su folleto titulado “El bien general”, un recetario de pócimas indígenas que recomienda tratar enfermedades como sífilis con ungüento de maguey de cocuiza; hemorroides con jarabe de ojo de zamuro y el sangramiento de la uretra con orégano y aguardiente. El objetivo es echarlas a una hoguera y reducirlas a cenizas pues, según estos, la obra no va más allá de ser un compendio de inmoralidades, palabras soeces y formulas clasificables como conato de homicidio.

Las autoridades dispersan la manifestación y apresan a los organizadores del evento. El Ministro de Instrucción Pública, el Doctor López Camacho, haciendo suya la causa del autor del libro confinado a las llamas, arremete contra las autoridades de la Universidad por su complicidad y silencio en referencia a los hechos acontecidos. Para él no existe justificación de semejante desorden y exige la expulsión inmediata y permanente de los alumnos involucrados en el despelote.

Telmo Romero, llamado “el curandero presidencial”.

Telmo Romero, llamado “el curandero presidencial”.

Los estudiantes no se amilanan ante las medidas del gobierno militar y salen a la calle de manera pacífica para presentarse ante la Cámara de Diputados con un documento. Se trata de una acusación al Ministro López Camacho por violar la Constitución y las leyes. Según el Artículo 14 de la Carta Magna, los ciudadanos pueden hacer cuanto no le esté prohibido por las leyes, y no existe ley que impida la quema de libros.

Se apegan también al artículo 120 de la Ley de Instrucción Pública que establece la expulsión como medida para los alumnos incorregibles, es decir, aquellos que hayan sido previamente amonestados y reincidan en conductas reprochables. Los estudiantes alegan que ninguno de ellos ha sido previamente amonestado y además exigen que sus compañeros que se encuentran detenidos sean liberados.

Es designada entonces una comisión parlamentaria para estudiar el caso. Esta resuelve que “los documentos acumulados de oficio al expediente de la materia, no son bastantes para someter a juicio de responsabilidad al Ministro acusado”. Con el fin de evitar más protestas en las calles, también redacta la Comisión un documento en el cual intercede ante el General Joaquín Crespo por la libertad de los estudiantes apresados, y porque se suspenda toda medida que pueda perjudicarlos en sus tareas académicas.

El General Crespo aprueba la petición parlamentaria y los estudiantes vuelven a las aulas de la Universidad, pero la suerte del brujo Telmo Romero está echada y no volverá a ser visto al lado del “Tigre de Santa Inés”.