La falta de dinero y las enormes deudas retan al Gobierno mientras las necesidades de la gente esperan

Por Ángel Medina Devis @AngelMedinaD.- Con el detonante de la caída del precio del petróleo, la capacidad de maniobra del Gobierno se estrecha. La plata se acabó, la bonanza se esfumó, pero las deudas acumuladas durante estos años siguen allí. Igual que las demandas de una sociedad, que se acostumbró a ver cómo todo estaba dispuesto para el despilfarro y la ganancia súbita. Un dilema que hoy enfrenta el poder y que su espera pone a sufrir cada vez más a todos los venezolanos.


Angel Medina Devis.

Angel Medina Devis.

Por Ángel Medina Devis @AngelMedinaD.- Estos días han estado marcados por una baja en los precios del petróleo. Para el momento de escribir esta columna, la cotización del West Texas Intermediate (WTI) se coloca en los 50,28 dólares por barril, lo que representa una caída del 5% de su valor en sólo días. Tomamos esta cifra porque con ella es que se determina el valor de la cesta petrolera del país, a ese precio se le resta entre 4 a 5 dólares y permite conocer el valor del petróleo venezolano.

Este valor es uno de los temas que está enfrentando el país en los actuales momentos. La caída de los precios del petróleo pone en serios problemas a quienes hoy están en el poder. En su administración se sienten todos los días, y cada vez con mayor fuerza, las consecuencias terribles que ha provocado que no entren tantos dólares en la caja chica. Desde el alto Gobierno llevan meses pensando y repensando qué hacer para mantener el enorme monstruo que hoy significa la administración pública de nuestro país.

Se preguntan qué sentido puede tener mantener bajo el control del Estado esa enorme cantidad de empresas que fueron expropiadas, y los millones de hectáreas que bajo el sueño zamorano se quedaron en puro monte y culebra improductivos. Cómo enfrentar el fantasma de la inflación, si el único recurso que les queda para bajarle la velocidad a la pobreza es aumentar de mes en mes el sueldo mínimo. Provocando con ello un espejismo de prosperidad en la población que cada vez dura menos.

Hoy a los administradores (ya han pasado varios ministros de Finanzas y vicepresidentes del Área Económica en estos últimos tres años), tiene que provocarles gastritis cuando ven los niveles alarmantes en que se encuentran las reservas internacionales. O cuando revisan la cantidad que por concepto de deuda externa se tendrá que pagar en el último trimestre de este año. Monto que asciende a más de 8.000 millones de dólares. A quién van a quitarle, qué importación van a quitar ¿La de alimentos, medicinas, equipos industriales, materias primas, repuestos o van a meterse con las compras chimbas que llenan los bolsillos de los enchufados? Porque lo cierto es que la lluvia de petrodólares ya no está. Las grandilocuentes ideas que nacieron en el marco de la abundancia también pasaron a ser un periódico de ayer.

La plata se acabó, la bonanza se esfumó, pero las deudas acumuladas durante estos años siguen allí. Igual que las demandas de una sociedad, que se acostumbró a ver cómo todo estaba dispuesto para el despilfarro y la ganancia súbita. Esta es la ecuación que hoy pone a correr a quienes manejan las finanzas del Estado, que los desvela y los obliga a esconder las cifras, pero especialmente, los ha puesto a mentir de forma descarada.

Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional.

Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional.

Claro está, no existe crisis que no pueda ser superada, pero hasta en esto hoy el poder tiene un enorme dilema. Cómo salir a pedir dinero al sistema financiero del mundo serio que se niega a darle recursos sin la aprobación previa del Poder Legislativo nacional. Cómo desmontan la estrategia de anular la Asamblea Nacional por medio de la idea del desacato, pues hoy más que nunca necesitan un Parlamento vigente y reconocido. Cómo hacer para convencer a China o algún otro aliado del poder, para que le adelante algo más de plata, si eso implicaría cederle casi que todos los sectores estratégicos de la nación y de allí es de donde se nutre el sostenimiento de la elite política. Cómo se inicia una reforma fiscal y monetaria que implique, entre otras, ir desmontando el control cambiario, si es precisamente este control de la economía el que les permite el chantaje y la coacción a los sectores productivos. Cómo hacer con el “Carnet de la Patria” que a todas luces va a terminar siendo un total fracaso en su pretensión de crear un gueto de beneficiarios de lo poco que hay. Porque sencillamente no tienen los sistemas ni la estructura para controlar eso que ya hoy es un desastre. Finalmente, cómo hacer el giro imprescindible a la apertura, transparencia y reglas claras de la economía sin traicionar el legado del Comandante Eterno que es el creador de este intento hegemónico.

No hay dinero y la única forma de encontrarlo es con decisiones que inexorablemente van a provocar el cambio de modelo. Y con ello, de forma inmediata, exigirá un cambio político, ese es el dilema que hoy enfrenta el poder y que su espera pone a sufrir cada vez más a todos los venezolanos.