La gran sequía de dólares explica la enorme escasez de gasolina y pan

Por Orlando Zamora.- Tampoco nadie recuerda que para que funcionaran ocho grandes empresas de molinos, algunas de ellas con capacidad de moler miles de toneladas por hora, se requerían millones de dólares al año, adquiridos previamente por empresas como Cargill de Venezuela, Monaca, Robín Hood, Holsum, Gruma, Bimbo y tantas otras, en mercados libres de divisas.


Por Orlado Zamora.- ¿Cuán grave es en realidad la merma de dólares oficiales al cierre del mes de marzo? Los ciudadanos, desinformados, estamos lejos de imaginarla en profundidad y con detalles. Nadie informa al respecto. Ni la PDVSA que los genera, se digna a explicar por qué hay tantas colas en las bombas de combustibles desde Táchira, Apure, Barinas, pasando por Portuguesa, Cojedes, Carabobo (36% de bombas sin combustibles) y hasta en Lara.

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Otro silente es el Banco Central de Venezuela (BCV), que administra una porción de los dólares estatales, tan ínfima, por cierto, que no da para acumular reservas.

Las colas procurando pan aumentan cada día, a pesar de las publicitadas panaderías socialistas (10.000 ofreció el presidente Nicolás Maduro) de los CLAP.

El país está sometido a la confusión de la desinformación y del bombardeo de infundadas esperanzas, generada por los constantes planes y promesas presidenciales. Los dos ejemplos tomados: Gasolina y pan son más que reveladores de la dramática caída del ingreso en moneda extranjera.

El quinto productor petrolero del mundo no abastece de gasolina suficiente a un país sin pan

En Caracas, la Cuna del Libertador se ignora la magnitud de crisis energética que padecen el sur occidente y otras regiones de la geografía nacional, por la habilidad del Ejecutivo de concentrar en la capital parte sustancial de la venta de combustibles.

Qué cosa tan grande ocurre en el país que vive privado de pan y gasolina si son productos tan distintos aunque unidos por un sólo elemento común: Llegan al consumidor final si se dispone de divisas y medios de producción eficientes.

Hasta 2012, PDVSA no confrontó problemas tan serios en la de distribución de gasolina. Llegó hasta importar 30.000 millones de dólares anuales sólo en componentes como diesel de la Argentina y combustibles finales. Pero además, antes sus refinerías trabajaban a plena capacidad sin excepción. Ahora el recorte de divisas es tan grande que no puede cubrir el 100% de la demanda energética interna y confronta problemas para activar a plenitud las refinerías paralizadas, ya que los repuestos, seguros, etc. se cancelan en moneda extranjera.

Fácil es entender que PDVSA no retiene dólares suficientes para cubrir sus costos operativos, porque se le utiliza para otra cosa, pagar deudas y para hacer la revolución y conservar su vigencia.

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Sin dólares tampoco hay pan

La historia del pan es más fácil de entender. La Venezuela petrolera adoptó desde los años ‘50 unos patrones masivos de consumo diario, para sustentar su nueva dieta en base a espaguetis a granel, galletas para cada niño, el pan tan buscado como las arepas, panes diversos como árabes, francés, andino, pastas secas, dulces, tortas para toda ocasión, obleas, pizzas de todo tipo, hamburguesas.

Nadie jamás imaginó que al menos 48 buques por año, cargados cada uno con 30.000 toneladas de trigo se requerían para satisfacer tan vitales necesidades de los venezolanos.

Tampoco nadie recuerda que para que funcionaran ocho grandes empresas de molinos, algunas de ellas con capacidad de moler miles de toneladas por hora, se requerían millones de dólares al año, adquiridos previamente por empresas como Cargill de Venezuela, Monaca, Robín Hood, Holsum, Gruma, Bimbo y tantas otras, en mercados libres de divisas. Estas compañías atesoraban sus propios dólares, requeridos por la magnitud y características del negocio de los derivados del trigo, materia prima que no se produce en Venezuela. Siempre hubo pan en cada rincón del país sin cola alguna.

Podrán las panaderías socialistas, más los CLAP, la Sundde con mil visitas trimestrales, aterrar las 709 panaderías de las cuales 21 fueron sancionadas esta semana. Y podrán los limitados sacos de trigo importado por CASA cubrir la demanda nacional de 1.440.000 toneladas de trigo anual. Será posible el milagro de que el 90% del trigo se dedique a producir panes regulados como canillas a 250 bolívares, pan gallego a 600 bolívares, bajo el argumento de que el trigo se adquiere a diez bolívares por dólar. Pero hay que tomar en cuenta que ese precio no consolida otros costos: Transporte, comisiones diversas entre distribuidores gubernamentales, choferes e inspectores del propio Estado.

Es como dice el economista Francisco Faraco: Hay dos precios muy diferentes, el que registra la factura sobre el mostrador y el que en realidad se cancela a los intermediarios estatales y privados.

La revolución acabó con la tenencia de divisas e implantó un control de cambio por 14 años que reventó muchos mecanismos de producción, entre ellos el de la gasolina y el pan. Hoy según la Asociación de Comerciantes e Industriales de la Panificación (Acipan) sólo se cubre el 12,5% de las necesidades de los 10.000 expendedores de pan del país, pues cada buque con 30.000 toneladas alcanza para una sola semana.