La invasión a Margarita comandada por poetas, historiadores, cocineros y novelistas

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- Antonio López Ortega, el director de la Feria, reveló hace poco que buena parte de los fondos necesarios para llevar a cabo esta tercera Feria del Libro del Caribe fueron recaudados gracias a donaciones privadas logradas a través de portales web. También dijo que la mayoría de los cupos para las conferencias y las lecturas ya están copados y que el evento de este año se tuvo que ampliar a nueve días. 


Elizabeth Fuentes.

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Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- No es Semana Santa ni puente pero los vuelos hacia Margarita están copados. Y están copados también la mayoría de los hoteles y las casas de los amigos porque -Venezuela es grande- la Isla se inundó de literatura. Ya no es la playa sino los libros y los autores, las charlas y los bautizos, las conferencias y las lecturas de poemas -incluyendo la presencia inmensa de Rafael Cadenas-, la que ha movilizado a un gentío a la tercera Feria del Libro del Caribe.

Y la rabia inicial al no poder conseguir pasaje -tragedia privada que derrotó una mano amiga y esa buena suerte que a veces me acompaña-, se mezcló con el asombro y el orgullo, por más cursi que suene. Porque esta “toma” de Margarita de manos de historiadores y poetas, cocineros y novelistas, esta invasión a la Isla de intelectuales y editores, de libreros y lectores, derrotó en buena medida la mirada pesimista con la que solemos auscultar al país cada vez que vemos lo que vemos y sabemos lo que sabemos. Entonces esa muerte a la inteligencia que se ha decretado a diario desde el poder comenzamos a verla también como otro de sus fracasos, no sólo en Margarita sino lo ha sido en Caracas y Carabobo, donde anualmente los libros convocan a millares de ciudadanos que se resisten a vivir en la ignorancia, que añoran las visitas dominicales a las librerías, el encuentro con sus autores preferidos, un discurso que importe, un texto que les conmueva. Presencia masiva que forma parte de una suerte de resistencia bulliciosa, un campo de lucha alegre y creativo donde los ciudadanos toman las plazas sin miedo y compran lo que quieren o lo que pueden, de acuerdo a su criterio y a su bolsillo, sin que medie el fastidio de alguna etiqueta ideológica por todo aquello.

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Antonio López Ortega, el director de la Feria, reveló hace poco que buena parte de los fondos necesarios para llevar a cabo esta tercera Feria del Libro del Caribe fueron recaudados gracias a donaciones privadas logradas a través de portales web. También dijo que la mayoría de los cupos para las conferencias y las lecturas ya están copados y que el evento de este año se tuvo que ampliar a nueve días, porque la realidad los empujó. Y otra vez el asombro y el orgullo se mezclan a favor de esa Venezuela que también somos, donde la verdadera cultura importa y millares de ciudadanos se movilizan a su favor como militantes de una causa justa y eterna.

Bien dijo alguna vez el poeta Paco Ibañez que la poesía era un arma cargada de futuro. Y lo bueno de ir a buscar municiones a Margarita es que no quedará ni una sola víctima en el campo.