La liquidez monetaria sigue creciendo pero a un ritmo menor que al de la inflación

Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- Escribíamos en KonZapata, basados en un informe de Econométrica, que el Gobierno necesitaría mayor financiamiento monetario debido a la caída en términos reales de la recaudación tributaria por efecto de la inflación. Efectivamente, se evidencia un desempeño creciente de la liquidez en los últimos meses, pero su comportamiento sigue siendo real negativo también por efectos de la inflación. Por ahora, sigue descartándose un escenario de hiperinflación.


Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- Escribíamos en KonZapata, basados en un informe de Econométrica, que el Gobierno necesitaría mayor financiamiento monetario debido a la caída en términos reales de la recaudación tributaria por efecto de la inflación. Efectivamente, se evidencia un desempeño creciente de la liquidez en los últimos meses, pero su comportamiento sigue siendo real negativo también por efectos de la inflación.

econometrica

El más reciente informe de Econométrica al respecto y al cual tuvo acceso KonZapata, ratifica la especie. Señala el informe que:

-Hasta septiembre de 2015 no habíamos visto un crecimiento interanual de tres dígitos ni en la base ni en la liquidez monetaria. Para el 17 de febrero las tasas de crecimiento de base y liquidez fueron 285,7% y 183,5%, respectivamente. La tasa de crecimiento interanual de las reservas excedentarias es 1.000%, es decir, el sistema bancario tiene 11 veces el excedente que tenía hace doce meses. La liquidez monetaria real continúa contrayéndose a un ritmo acelerado. Y para enero de 2017 la tasa de contracción alcanzó 64,9%, una tasa algo menor a la de julio de 2016, momento en el cual caía a casi 70%.

Pero luego matiza:

-Las cifras nominales que hemos apuntado a lo largo de este informe lucen enormes, pero con 700% de inflación interanual (porcentaje que se aproxima al registrado por Econométrica en su Informe de Mercado de Bienes y Servicios), las cifras reales terminan siendo negativas, con desempeños que podrían describirse como alarmantes. La liquidez monetaria real continúa contrayéndose a un ritmo acelerado. Para enero de 2017 la tasa de contracción alcanzó 64,9%, una tasa algo menor a la de julio de 2016, momento en el cual caía a casi 70%. Adicional a la alta tasa de descenso, preocupa enormemente la prolongación del ciclo bajista. La liquidez real empezó a caer desde septiembre de 2014, es decir, más de dos años de descenso. Hoy se ubica 15% por debajo a la cifra que tenía en 1998, y respecto a su punto máximo (marzo de 2014) la caída supera 80%. En una debacle como la descrita es muy probable que tanto empresas como asalariados hayan visto una caída histórica y cruda de sus ingresos reales.

bolivares

Al respecto, como es de esperarse, habrá consecuencias. Hay tres escenarios posibles:

-Hay espacio para que la liquidez monetaria siga aumentando, pero esta vez impulsada por un moderado incremento de la cartera de créditos.

-Que la tasa de crecimiento de la base monetaria se estanque o hasta se desacelere, lo que podría estabilizar el ritmo de crecimiento de la liquidez así ocurra un moderado avance de la cartera de créditos.

-O que, en el peor de los casos sería una aceleración abrupta de la base monetaria y del crédito bancario (lo que implicaría un levantamiento de las restricciones actuales), escenario en el cual se completarían las condiciones para una hiperinflación clásica. Por ahora no estamos en ese punto.