La OEA debe presionar a Maduro para que se convoquen elecciones en Venezuela

Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- La única salida posible del desastre es un proceso electoral. Lo entienden en la Oposición y lo saben en el Gobierno. Vistos los últimos acontecimientos, y luego del debate de este martes en la Asamblea Nacional, la activación de la Carta Democrática para Venezuela debe funcionar como un mecanismo que presione al régimen de Nicolás Maduro a realizar todas las elecciones de las que han huido desde el 2016, y que cuando se efectúen, perderán con una diferencia insalvable de votos que les haga prácticamente imposible cometer un fraude sin salir ilesos.


Luis Florido, diputado y presidente de la Comisión de Política Exterior, Soberanía e Integración de la Asamblea Nacional.

Luis Florido, diputado y presidente de la Comisión de Política Exterior, Soberanía e Integración de la Asamblea Nacional.

Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- El camino ya está trazado. La Oposición se decidió desde hace varios años. El único método posible para salir del chavismo es un proceso electoral. En la MUD ya tienen precandidatos para todo, incluyendo, cómo no, las presidenciales. Atravesaron una fase crítica y pasaron a un reacomodo interno, con la salida de Jesús “Chúo” Torrealba de la secretaría ejecutiva, y la ampliación del G4 al G9. Se encuentran en un proceso de validación de sus partidos políticos. Y se aproximan a un proceso de primarias, tal y como lo rezan los estatutos de la coalición, no sin posibilidad de alcanzar consensos en los lugares donde sea incontrovertible el liderazgo de tal o cual aspirante.

Pero hay detalles. El más importante de todos: Que no hay elecciones a la vista. No en el directorio del CNE, cuyos integrantes ya anunciaron que el proceso de revisión de las validaciones de los partidos políticos se extenderá hasta junio. Eso confirma que no habrá regionales. Al menos no hasta diciembre. No existe ni siquiera cronograma electoral, que debe anunciarse con seis meses de antelación. Y quedan de todos modos en cola las elecciones locales, para luego brincar hasta las presidenciales bien entrado el 2018. Mientras eso ocurre, dentro del Gobierno muchos ya se dieron cuenta que con los CLAP, por ahora, no han podido -ni van a poder- despegar en las encuestas.

A la Oposición, en consecuencia, solamente le resta presionar. No lo han hecho de manera efectiva en la calle. No han podido amalgamar una estrategia al respecto. En el ínterin, les queda una carta bajo la manga: La activación de la Carta Democrática, tal y como explicamos en nota Konfidencial  la semana pasada.

Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional y coordinador nacional de Primero Justicia.

Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional y coordinador nacional de Primero Justicia.

Ese fue justamente el punto álgido del debate de este martes en la Asamblea Nacional, que terminó aderezado con los violentos del chavismo a las afueras del Palacio Federal Legislativo, listos para arremeter contra todo aquél sospechoso de ser opositor. El bloque agrupado en la MUD votó por unanimidad un acuerdo en apoyo a la activación de los Artículos 20 y 21 de la Carta Democrática para Venezuela por parte de la Organización de Estados Americanos (OEA).

¿Y cuál es el tema de fondo? Las elecciones. Que aquello sirva como mecanismo de presión a Nicolás Maduro. Este pasaje del discurso de Julio Borges (PJ), presidente de la AN, da cuenta de la situación:

-El respaldo de la Carta Democrática es para buscar salida democrática de este Gobierno, para proteger a un país que pide elecciones. Nuestra lucha no es por una intervención, sino por cambiar al Gobierno constitucionalmente.asamblea

Y Luis Florido (VP), presidente de la Comisión de Política Exterior, aclaró:

-La Carta ya está activa. Lo que se busca es la aplicación de los Artículos 20 y 21 del instrumento, que establece gestiones diplomáticas para restablecer el orden constitucional.

Es justamente el orden constitucional al que hizo referencia Florido lo que ha violentado el presidente Nicolás Maduro, al torpedear todo proceso electoral establecido en el Texto Fundamental. Y dicho orden debe ser restablecido antes de que el socialismo del siglo XXI termine de arruinar a este país que, otrora, fue ejemplo de democracia en América Latina.