Ni Chávez ni Maduro lograron sepultar al partido Acción Democrática

Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- Se fueron los adecos. Estaban reproduciéndose. Han vuelto los adecos. Se multiplicaron y validaron en todo el país con más firmas que Primero Justicia y Voluntad Popular. Ni la dictadura de Pérez Jiménez, ni Hugo Chávez y mucho menos Nicolás Maduro, han podido terminar con los blancos. Gozan de buena salud. Ahora van por las alcaldías, las gobernaciones y la presidencia de la República. Tienen hambre de poder.


Henry Ramos Allup. Diputado y secretario general de Acción Democrática.

Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- Son las 8 de la mañana del sábado 25 de marzo en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Acción Democrática. En la antesala de la oficina del diputado Henry Ramos Allup se hacía cola para beber café. La presión era perceptible en el ambiente. Los adecos se enfrentaban a uno de los retos más importantes desde los tiempos de la fundación  de esa tolda en 1941: validarse frente al CNE y con mejores números que Primero Justicia y Voluntad Popular.

Los reportes tomaron cuerpo pasadas las 10 de la mañana. Había cola para validar en Caricuao, Macarao, La Vega, La Candelaria y San Pedro, entre otras parroquias caraqueñas. La dirigencia echó mano de los números, mientras Bernabé Gutiérrez  -secretario de Organización- aparecía vestido de blanco impecable de pies a cabeza. Los adecos respiraban. Si había colas en Caracas, en el interior del país era previsible lo que más tarde sucedería. Así, bajo esas condiciones, partió una caravana que condujo a Ramos Allup y a su esposa, Diana D´Agostino, a validar en la parroquia San Pedro. Allí los recibieron más de un centenar de personas. Y como toda una celebridad, Henry Ramos se dejó tomar selfies con sus fanáticas de todas las edades. Repartió besos y abrazos. Desató la euforia colectiva.

-¡Eso!-, exclamó Ramos cuando finalmente pudo validar, recibiendo aplausos de la concurrencia.

De regreso al CEN, con el panorama claro, en la pequeña caseta de la portería comenzó a sonar a todo volumen una vieja y conocida tonada:

-¡Ese hombre sí camina! ¡Va de frente y da la cara!

Despertaron los adecos. Al término de ese día, ya habían logrado poco más de 90 mil validaciones, según fuentes próximas al CNE. El ambiente de tensión había desaparecido. Y las proyecciones daban justo para que el domingo alcanzaran, por lo menos, unas 200 mil firmas. Ese era el segundo reto. El más difícil. Y contentos salieron del CEN a las 9 de la noche. Ya se sentían victoriosos. 

Ahora son las 8 de la mañana del domingo 26 de marzo en el CEN. La cola para tomar café seguía fluyendo igual que las validaciones. Los datos también. De todo el país salió la gente a firmar por Acción Democrática. El corte de las 5 y 30 de la tarde fue sencillamente formidable: lograron, al menos hasta esa hora, 196 mil firmas. Segundo reto superado. Validaron incluso en el estado Carabobo, con más de 8 mil rúbricas. A pesar de Proyecto Venezuela. Y a pesar de las condiciones del CNE.

A las 7:30 de la noche no cabía un alma en la oficina de Henry Ramos Allup. En medio de un sofocante calor –el aire acondicionado no alcanzó para satisfacer la demanda-, el secretario general de AD conversó con los suyos. Los felicitó. Recibió aplausos. Entonaron el himno blanco. La juventud gritó y brincó hasta la náusea en el emblemático despacho. Era un triunfo. Tan importante como la llegada de su jefe a la presidencia de la Asamblea Nacional aquel 5 de enero de 2016. Después vino la obligatoria sesión de fotos. Y también unas palabras de Henry Ramos para el equipo de KonZapata:

-Validamos en todos los estados. Somos el primer partido en validar en todos los estados. Y somos el partido con mayor número de firmas. No voy a adelantar ningún resultado hasta que el CNE se pronuncie.

La dictadura de Marcos Pérez Jiménez no pudo destruir a los adecos. Eso sí, los errores de 40 años de la República Civil han sido el principal adversario. Hugo Chávez juró que estaban muertos y hacía mofas al respecto. Pero falleció y no pudo darles sepultura. Sus enemigos gozaban de buena salud. Nicolás Maduro recogió el testigo. No solamente no pudo Maduro apoyado en su CNE hundir al histórico partido blanco, sino que  validaron en todo el país y ya tienen precandidato presidencial propio, que es el mismo Ramos Allup, quien ha dicho que se va a contar en las primarias de la oposición. Ahora los adecos van por alcaldías, gobernaciones y el mismísimo Palacio de Miraflores. Tienen hambre de poder.

Se fueron los adecos. Estaban reproduciéndose. Volvieron los adecos. Y vaya manera de regresar. ¿Será Henry Ramos Allup el próximo Presidente de la República?