Rocío Guijarro: “No hay otra forma de salir de la crisis sino con economía de mercado” (I)

Por Ascensión Reyes R. @ascer19.- La gerente general de Cedice Libertad llamó a los ciudadanos a ejercer presión para lograr los cambios en el país y alcanzar una economía de libre mercado. Hasta los más izquierdosos admiten que en la economía de mercado son los individuos los que interactúan y fijan los precios, y no el gobierno.


Rocío Guijarro.

Rocío Guijarro, gerente general de Cedice y presidenta de la Red Liberal de América Latina (Relial).

Por Ascensión Reyes R. @ascer19.- Rocío Guijarro es gerente general de Cedice y también presidenta de la Red Liberal de América Latina. Destacó que Cedice ha hecho propuestas en el ámbito del Estado de Derecho, libertad económica y crecimiento, y de responsabilidad fiscal y eficacia del Estado. Tienen que ver con las garantías de las libertades, la eliminación de los controles. También apuntan a que se debe dolarizar la economía en el país. Es consciente que adoptar un plan así ocasionará un shock, pero aseguró que producirá cambios rápidamente.

-¿Cuáles propuestas han presentado para lograr un cambio en el país?

-Cedice lleva más de 30 años trabajando. Hemos propuesto ideas para el cambio que tienen que ver con la libertad. Hemos trabajado en diferentes ámbitos de lo que es la economía de mercado, la acción humana o la doctrina del liberalismo en las que se basan las ideas de libertad para propiciar ese cambio. Siempre hemos hecho propuestas para mejorar al país. Hemos sido una organización muy innovadora y muy diferente, porque hemos estado siempre en el ámbito propositivo. De formar, capacitar, diseminar y generar conocimiento en pro de las ideas que llevan a los países a desarrollarse, a crecer y que sus ciudadanos dentro de un marco de libertad y responsabilidad logren su progreso y su prosperidad. En ese ámbito de ideas desarrollamos muchas actividades para propiciar el debate público, la importancia de discutir cuales son las mejores ideas. En Venezuela ha sido muy duro este tema por la renta petrolera que ha hecho daño. No ha estado en manos de los individuos sino en manos de un control y poder gubernamental que la ha manejado a su antojo. No ha producido ni generado la riqueza para la gente, y entonces está esa creencia en la mente de la gente de que somos un país rico y no es así. Rico es el Gobierno que es el que maneja esta renta. Esa renta produjo demasiada dependencia. Los ciudadanos piensan que esa renta tenía que llegar a todos de una manera muy fácil sin hacer el mínimo esfuerzo, sin producir que es lo que los individuos tienen que hacer para progresar. Es a partir de una economía libre y no una controlada como funciona una sociedad para progresar. En el socialismo no hay cálculo económico y una sociedad funciona a partir de este. La economía es la que mueve al individuo, porque es la interacción entre dos personas actuando en un mercado, donde hay una diversidad de cosas que se adquieren, se necesitan o se producen. Tenemos varias propuestas para cambiar al país. Hace uno años atrás hicimos unos eventos para recopilar todos los proyecto de país que había en Venezuela y se hizo el libro Construyendo consensos para una sociedad libre, en el que el profesor Carlos Sabino recogió qué de consenso de país tenían las diferentes organizaciones, particulares y los partidos y lo que no era consenso, pero qué nos unía. Nos unía la importancia de la democracia y de la libertad, el respeto al derecho de la propiedad, un Estado de Derecho que creó un marco jurídico para la libre acción de la iniciativa individual. Teníamos diferencias en cuanto al tema del petróleo y el tamaño del Estado. Por supuesto, pensamos que el tema del petróleo debe ser democratizado, debe privatizarse porque ayuda a que mucha más gente pueda participar con un capital accionario en la industria petrolera. Cuando salgamos de este régimen se va a dar una oportunidad para debatir qué hacer con el petróleo y cómo convertirnos de una vez en un país energético.

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-Pero ya hay una especie de privatización en áreas específicas.

-No es una privatización, son más bien concesiones para que se exploten, pero el control lo sigue teniendo el Gobierno. Lo que queremos es democratizar esa industria como en Noruega, o Alberta, en Canadá, donde los ciudadanos disfrutan de esa riqueza a partir de una serie de programas que se llevan a cabo, se pueden comprar acciones de la industria, eso redunda en el tema de la seguridad social del país, etc. Hay miles de formas de llegar a democratizar no solo la industria petrolera, sino todas esas áreas que están en poder del Estado. El Estado no tiene que ser empresario, sino crear las condiciones para que haya más empresa privada que es la que de verdad genera empleo y riqueza. El Estado debe estar para garantizar seguridad, defensa y otros temas claves. Esa fue una de las primeras propuestas que hicimos. Eso fue hace 12 años, cuando la Coordinadora Democrática. ¿Cómo estamos hoy? Precisamente en un momento en que necesitamos crear consensos para encaminar al país. ¿Qué cosas nos unen? y ¿Cuáles nos separan? Vamos a trabajar en las cosas que nos unen. Luego hicimos un libro que se llama Siete propuestas para rehacer a Venezuela. Con varios de nuestros expertos en las diferentes áreas, lanzamos propuestas en temas como Estado de Derecho, garantizar la independencia y equilibrio de los poderes, que no conculquen las libertades individuales, políticas, económicas o religiosas y sanear el sistema judicial; en libertad económica y crecimiento para reinstaurar el respeto y las garantías a la propiedad privada y resarcir los daños ocasionados por su conculcación a los afectados; desmontar el control de precio, reinstaurar la libertad cambiaria y revertir el decreto de inamovilidad laboral y en el ámbito fiscal y eficacia del Estado; aumentar la eficiencia del gasto público social, restablecer la disciplina monetaria, retomar la descentralización y lograr el apoyo del sector privado e incentivar su participación en la solución de los problemas públicos. Este país lo que ha tenido es una involución total de los valores y hay que volver a retomarlos. Los valores que nos unen como ciudadanos que creemos en la libertad y en la democracia. Hay una quiebra moral total y hay que recuperar esos valores que siempre hemos tenido como venezolanos, pues hemos sido una sociedad abierta, amplia, que recibió tantos emigrantes que la vieron crecer y desarrollarse. Hemos perdido todo eso luego de este quiebre tan fuete que ha habido en el país cuando el socialismo se ha impuesto. Estamos completamente de acuerdo que es a partir de soluciones y propuestas en el ámbito de la libertad económica que se podrá salir de la crisis. Hace un mes lanzamos la propuesta para la prosperidad de los ciudadanos. Hay cosas que se pudieran hacer ahora mismo y nos llevarían a la posibilidad de un cambio. Por supuesto, hay que derogar los controles. No hay nada peor para un ciudadano que los controles. Te limitan la posibilidad de accionar en una sociedad, la posibilidad de ahorrar y labrar un futuro, en la divisa o en la moneda que se quiera. Atentan contra los derechos de propiedad porque no se tiene la posibilidad de ser propietario. Lo que se quiere es ser propietario, tener una moneda dura que te permita labra el futuro de tus hijos. Todo eso lo hemos perdido como sociedad a partir de este control gubernamental y de poder que tenemos en el país por el socialismo, militarismo o como se quiera llamar. Las propuestas son a partir de lo que hagamos los ciudadanos, de cómo podemos accionar e incidir en lo público, cómo incidimos para que la legislación sea la más acorde con las posibilidades de producir, progresar y salir adelante. Que no haya leyes controladoras que impidan la posibilidad de generar más riqueza y de crear más empresas. No hay nada peor que los controles en una sociedad y estos, siempre van a ser la herramienta del poder que quiere dominar a los ciudadanos. Eso lo hemos visto en Cuba, la Unión Soviética y en los países que han tenido estos regímenes que han fracasado. Al final la bandera de estos regímenes es el fracaso porque los ciudadanos lo que quieren es salir huyendo y ver como rehacen su vida a partir de su trabajo y su esfuerzo en otras partes del mundo. Lo que nos está pasando, lamentablemente, es que mucho talento que pudiera estar aquí propiciando los cambios se está yendo, porque no encuentra la posibilidad ni la oportunidad de salir adelante. Incluso hemos presentado a debate público la posibilidad de la dolarización. Creemos que la dolarización puede ser una opción para salir de la crisis sobre todo en este proceso hiperinflacionario que vive Venezuela, donde suben los precios de una hora a otra, porque el control de cambio y de precios lo que producen es inflación e hiperinflación. Se sigue emitiendo dinero inorgánico, que no vale nada. El BCV se convertido en una maquinita que ha creado este monstruo de la inflación y de la hiperinflación. Este fue un país que siempre tuvo una inflación baja con una moneda dura que competía con las otras monedas. Pero ahora no vale nada.

-¿Cuáles serían los beneficios de la dolarización?

-Prácticamente estamos dolarizados, porque muchas de las actividades que se desarrollan en el país tienen que ver con esta moneda. Entre los beneficios es que se tiene una moneda fuerte que compite con cualquier otra moneda fuerte en el mundo, como puede ser el Yuan o el Euro. Es una moneda que permite en cualquier parte del mundo utilizarla, no crea inflación, es aceptada en todas partes del mundo y tiene valor adquisitivo. Los ecuatoriano dolarizaron y desde ese momento han podido recuperar su poder adquisitivo y su capacidad de progresar y de mejorar. La dolarización en Ecuador es más popular que Rafael Correa, que nunca pudo, a pesar de que fue una de sus intenciones al principio, eliminarla. Más bien ha podido crear universidades y atraer profesores, principalmente venezolanos, porque le puso mucho al tema de la educación. Nuestros profesores se han ido a Ecuador para ganar en una moneda fuerte, dura que les permite ahorrar para cuando quieran regresar a Venezuela. Cuando se vuelva a tener una sociedad en la que las capacidades y los individuos sean los que la hagan crecer y haya libertad para todos. También la dolarización acabaría con la hiperinflación. Hay que acabar con los mitos. Es falso que estuviéramos atados al Banco Federal de Estados Unidos. En Ecuador no tuvieron que hacerlo.

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-Para el ciudadano común, ¿Cómo repercutiría eso?

-Lo principal, por ejemplo, es que la gente prefiere que le paguen en dólar porque se podría comprar cosas que pueden costar mucho aquí. Tendría la capacidad de adquirir bienes de todo tipo, si va al exterior o hay problemas no se tiene que cambiar moneda, y tendría mucho valor el dinero que percibe. En Perú no hubo dolarización como política, pero su moneda está a la par del dólar. En Venezuela podría ser así. Un bolívar por un dólar e inmediatamente se equipara la moneda nacional con las del mundo. En Venezuela nunca se había visto esta situación. En un supermercado se conseguía de todo y se podía comprar. Ahora no se puede porque el dinero no vale nada. Entre las propuestas que hacemos es que se realice una reforma monetaria que le devuelva el poder y el valor a nuestra moneda. La dolarización es una opción, la unificación cambiaria. Creemos que la libertad monetaria tiene que venir. El ciudadano lo que necesita es tener una moneda que le permita labrar su futuro, progresar y, crear. Lo que se quiere es mejorar. Esta fue una sociedad que tuvo una movilidad muy grande. Aquí creció la clase media en los años 70 y 80. Ahora la clase media se ha empobrecido mucho. Proponemos que eso cambie para volver a ser el país con estabilidad monetaria, respeto a los derechos de propiedad, que se tenga Estado de Derecho que garantice la seguridad jurídica, personal, intelectual, es decir, de todo tipo. Acabamos de sacar un libro con la profesora Isabel Pereira, que se llama Por un país de propietarios. Propone salir de la Venezuela rentista para pasar al Estado o la sociedad de propietarios. Hemos llegado a esta situación, a este caos, por las políticas populistas y socialistas. Ya estamos en un hueco que esta gente que está en el poder no va a poder sacarnos de ahí. Tenemos que hacer presión como ciudadanos para que la cosa cambie. En Perú pasaron por una situación similar a la de Venezuela, pero además de la inflación tenían la guerrilla de Sendero Luminoso, pero vino un gobierno que se propuso hacer una estrategia de shock. Inmediatamente hicieron el ajuste cambiario, abrieron el mercado, llegó la inversión extranjera. Fueron dos meses muy duros para los peruanos, pero se comenzaron a ver los resultados de la política de ajuste, se abrió el mercado, empezaron a llegar productos del exterior, empezó a bajar la inflación y a partir de ahí todo fue crecer, mejorar, para toda la sociedad. La marca Perú se admira en el mundo entero. Panamá es otro país que esta dolarizado, no tiene banco central y funciona bien. La posibilidad de tener esos recursos ha permitido invertir en el país, en la gente. En Venezuela no ha sido posible nada de eso porque toda la riqueza ha servido para otros fines, que todo el mundo conoce, y no ha servido para que haya una democracia fundamentada en la autonomía e independencia de poderes. Los ciudadanos deben ser más activos. Esas es una de las preocupaciones más grandes que se tienen: cómo propiciar que la gente presione por el cambio, de que la gente presiones porque no le gusta vivir así haciendo una cola. La gente tiene que ser muy activa, protestar, presionar para que haya cambio. Tiene que haber una reforma completa en el país. Ahora no hay la intención de cambiar. Si uno como ciudadano presiona muchos de los cambios se darán. Estas propuestas que hacemos no son novedosas, sino que van alineadas con las ideas de libertad que propulsamos. No hay otra forma para salir de la crisis sino con la economía de mercado. Hasta los más izquierdosos admiten que en la economía de mercado son los individuos los que interactúan y fijan los precios y no el gobierno, controlando. Es a partir de esas acciones como una sociedad se desarrolla. Creo que Venezuela está en la oportunidad más grande de su historia de cambiar y enrumbarse hacia ese país que de verdad queremos. Estamos haciendo otro inventario de todos los proyectos de país para volver a sacar los consensos. Por ejemplo, el libro Un sueño para Venezuela, de Gerver Torres se está activando. Hay otras propuestas en la Asamblea Nacional que abrió una consulta del país que queremos. Hay muchas cosas, pero hay unas que nos unen. Queremos autonomía de poderes, Estado de Derecho, economía de mercado, entonces vamos a enfrascarnos en lo que nos une y lo que no nos une lo dejamos para después. Vamos a trabajar en una reforma económica, de política fiscal y monetaria, y en un plan de seguridad social para sacar a la gente de la pobreza, pero con subsidios temporales. Aquí nos han subsidiado tanto, por ejemplo con el precio de la gasolina y de las tarifas de los servicios, que no estamos acostumbrados a pagar por un mejor servicio. Eso se tiene que acabar. Los subsidios tienen que ser directos y temporales. Hay que fortalecer a la empresa privada, que haya mucho más empresarios, porque son los que arriesgan capital para que la empresa funciones y generen empleo. Tenemos el programa País de propietarios porque creemos que la propiedad es lo que hace que un país crezca.