Gobierno presiona a las empresas para sacar a la calle la poca producción que queda

Por Redacción.-Los reflectores actualmente se enfocan en la fuerte escalada de protestas con la que el país intenta enmendar el rumbo, pero esta crisis política y el malestar social coinciden con un severo deterioro económico. Aunque la situación pone en riesgo las estrategias oficialistas para sostenerse en el poder, el Gobierno lejos de buscar una revisión está apuntando en lo inmediato a un cerco mayor sobre el sector productivo y concentrando lo poco que se produce .


Por Redacción.-Venezuela transita por un primer cuatrimestre de 2017 perdido en términos económicos. Sectores clave de la economía han estado paralizados casi la mitad de ese período por falta de materias primas e insumos para operar, incluyendo a aquellos que el Gobierno ha señalado directamente como responsables de la “guerra económica” y a cuyos representantes amenazó con enviar a la cárcel.

Destaca en este sentido el caso de las empresas que dependen del trigo como insumo fundamental, cuya importación está concentrada en manos del Estado, y que se encuentran prácticamente paralizadas en este momento incluso tras el reciente show de la “guerra del pan” con el que Nicolás Maduro intentó salir adelante en el último mes. Pero no son las únicas.

Otras industrias conexas al sector alimentos, que operaban a media máquina al cierre de 2016, actualmente sufren los estragos de la escasez de insumos que ha venido arreciando en las últimas semanas y que pareciera que se profundizará en los próximos 60 días, debido al menguado ritmo de importación permitido por las autoridades.

La paralización del aparato productivo, que ya suma tres años, se ha intensificado de forma progresiva en lo que va de 2017, aunque el Gobierno insista en señalar que el país se estaba reactivando y que es la oleada de protestas -impulsada por la derecha, con apoyo de Estados Unidos- la que está boicoteando la recuperación económica.  De hecho, la firma ODH estima que las importaciones provenientes de los seis principales socios comerciales del país durante enero y febrero reportaron una caída de 28,1% con respecto a igual período de 2016.

Pero más allá del discurso público, en la interacción directa con las empresas se han reportado en los últimos días visitas de altos funcionarios militares de la ZODI, e incluso representantes del Sebin, para actualizar el estatus de producción e insistir en que se deben buscar todas las vías para sacar a la calle mercancías, aunque esto implica acelerar el cese de operaciones.

La percepción que se tiene en varios sectores es que viene un recrudecimiento del control, al estilo de lo que se hizo en el segundo semestre de 2016, pero con el agravante de que ahora hay menos posibilidades para producir.  Esto coincide con el anuncio hecho por el Presidente de la República, Nicolás Maduro, según el cual se celebrará una gran muestra de los logros de la Gran Misión Abastecimiento Soberano el próximo 4 de mayo. Allí se verá el resultado, en términos de producción y de abastecimiento, de la unión cívico-militar.

El Gobierno trata de profundizar el plan de atender a su población objetivo, aunque eso implique acentuar el desabastecimiento y las distorsiones en el resto de las redes de comercialización.

Ya se han reportado casos de empresas donde los funcionarios gubernamentales han intervenido directamente para redireccionar los pocos despachos hacia destinos diferentes de los pactados con sus clientes habituales. “Aumentaron la cuota de distribución a los CLAP y añadieron otros destinos a los despachos, por lo que tuvimos que desatender clientes”, señaló el gerente de una empresa que lleva más de dos semanas con las autoridades dentro de sus instalaciones “ocupándose” de la distribución.

La presión que se viene ejerciendo, sin que el Gobierno haga grandes despliegues públicos de su accionar, está en expansión. A la par crece el temor a que las autoridades opten por radicalizar su actuación en contra del sector privado, lo que terminará de agravar la crisis actual.

En este sentido, un empresario comentó que le fue ordenado agotar las existencias y sacar toda la producción disponible. “Teníamos una planificación para las próximas tres semanas a la espera de que en algún momento lleguen insumos, rindiendo lo que tenemos para mantener las líneas operativas en niveles mínimos y al personal activo, pero la orden fue sacar todo ya”.

En este caso, según dijo, cumplir el lineamiento de las autoridades implicará agotar en una semana lo que restaba de inventario y paralizar operaciones hasta nuevo aviso.

Otra empresa ligada al sector alimentos, que está en un ciclo de inactividad porque no tiene materias primas para producir, recibió la orden de mantener al personal en la planta. “Estábamos pagando, pero con la gente en la casa porque no estamos activos, pero nos ordenaron que la gente esté en planta, aunque estemos parados”, señaló uno de sus gerentes. “No sé qué buscan con esta medida porque saben bien que no tenemos con qué producir y eso ya no depende de nosotros”.