Desesperado por divisas el chavismo entrega el 12% del subsuelo del país

Por Orlando Zamora.- La Faja del Orinoco se fue cediendo en forma progresiva a rusos y chinos a medida que escaseaban las divisas. Antes de desaparecer de la escena política el ex presidente Hugo Chávez explicó que el nombre de “Arco Minero” se le ocurrió porque sombreó con lápiz una vasta región marcada por el Río Orinoco y descubrió que era un extenso arco, que abarca los seis estados más ricos en minerales y petróleo pesado del país.


Por Orlando Zamora.- Quienes esgrimieron ayer la consigna “nos robaron el futuro”, hoy todavía en el poder, hipotecaron el futuro de la Nación empleando instrumentos convencionales de deuda, tanto interna como externa, como bonos, préstamos, asistencia financiera, etc. Todas esas obligaciones consolidadas igualan a nuestro “posible” Producto Interno Bruto de unos 200.000 millones de dólares; y decimos “posible”, dado que el Banco Central de Venezuela (BCV) no informa su valor.

El Arco Minero ocupa 111.846,86 kilómetros cuadrados, lo que duplica el área de la Faja Petrolífera del Orinoco.

Ahora, no conformes con el excesivo empeño financiero, los ministros a cargo de petróleo y minería, bajo las órdenes de los dos últimos presidentes de la República, diseñaron mega proyectos de desarrollos petroleros y mineros con empresas mixtas externas y nacionales, comprometiendo muy seriamente la soberanía nacional, al vender, por ejemplo, hasta el 40% del subsuelo patrio en los convenios suscritos en el primero de los gigantescos desarrollos: La Faja Petrolífera del Orinoco.

El padre financiero de la revolución, el ex ministro y presidente de PDVSA, Rafael Ramírez, fue mucho más lejos, vendió cinco refinerías. Tomó las riendas de la entrega a empresas mixtas extranjeras (rusos y chinos son los mayores propietarios luego de PDVSA) y propició negociaciones hasta el máximo del 40% de los 53.000 kilómetros cuadrados de la “Faja Petrolífera Hugo Chávez”, desarrollos que equivalen al 6% del total del subsuelo del territorio nacional.

Negociaron participaciones accionarias con la Gold Reserve de hasta el 45%, sobre parte importante de una extensa sub región de 111.847 kilómetros cuadrados, que abarca parte de los estados Bolívar, Guárico, Anzoátegui, Monagas, Delta Amacuro y Amazonas, establecida por el Decreto 2.248 de fecha 24 de febrero de 2016 como zona de extracción masiva de potenciales y demostrados yacimientos de diversos metales preciosos o de valor industrial tales como: Oro, cobre, diamantes, coltán, hierro, bauxita, litio.

Entrega progresiva de la Faja Petrolífera del Orinoco Hugo Chávez

La Faja del Orinoco se fue cediendo en forma progresiva a rusos y chinos a medida que escaseaban las divisas. La Rosneft tomó en mayo del 2013 el 40% de las acciones de Petrovictoria, ubicada en la llamada área Carabobo I, y aportó en ese momento 1.100 millones de dólares, hizo lo propio en la empresa mixta Petromiranda del área Junín. En este momento PDVSA le ofrece a la empresa rusa el 10% del capital de Petropiarque produce 159.200 barriles diarios, ubicada en el área Ayacucho y el 30% si la Chevron vende su parte. China detenta el 40% de las acciones de Petrourica, y 40% de Sinovensa.

En la época de la “Apertura Petrolera”, las compañías participantes (en su elección participaba el Congreso Nacional) realizaban el 100% de las inversiones y asumían el 100% de los riesgos. Si estas empresas encontraban reservas el 100% era para la Nación. En tanto que el “Expresión de soberanía patria” que defiende Ramírez, cede a empresas en su gran mayoría extranjeras (seleccionadas a dedo) hasta un 40% de las reservas petrolíferas existentes en el subsuelo de las áreas petrolíferas donde operan, en sacrificio de la soberanía nacional.

La “soberanía” se completa con las cargas de responsabilidad previstas en el esquema de empresas mixtas chavistas, pues con ese esquema PDVSA que detenta ahora el 60% de la mayoría de las acciones de estas empresas, aporta inversión, toma riesgos y es propietaria de las reservas del subsuelo en tan solo un 60%. Antes las regalías eran muy bajas, porque los precios eran también bajos. El chavismo las sube a propósito del auge petrolero. Era una lógica consecuencia.

Tampoco el Estado ha aportado lo que le corresponde como accionista mayoritario del 60% de las empresas mixtas creadas en las cuatro áreas de la Faja del Orinoco. Además ofreció: Inversiones a realizar en la Faja Petrolífera del Orinoco por 200.000 millones de dólares, entre los años 2013-2019, incluyendo las refinerías de Junín y Jose, 10.000 pozos, terminales al Norte y al Sur, 100.000 empleos, 2.470 kilómetros de tuberías. Por su parte Rafael Ramírez al presentar el Informe de Gestión Anual del año 2013 prometió que PDVSA estaría produciendo en 2019 alrededor de 6.211.000 barriles diarios de hidrocarburos.

La Faja le ha aportado a las finanzas públicas más de 16.000 millones de dólares por cuotas de admisión de empresas, por préstamos chinos y rusos para financiar capital de trabajo e inversiones y son estas las más favorecidas por dominar en propiedad y usufructo del 40% del beneficio del subsuela de la Nación. La producción ha decaído y la crisis energética ha deprimido el valor potencial del sueño planetario de Hugo Chávez y Rafael Ramírez.

Arco Minero del Orinoco

Antes de desaparecer de la escena política el ex presidente Hugo Chávez explicó que el nombre de “Arco Minero” se le ocurrió porque sombreó con lápiz una vasta región marcada por el Río Orinoco y descubrió que era un extenso arco, que abarca los seis estados más ricos en minerales y petróleo pesado del país.

Esto ocurre cuando declinan las divisas a finales del año 2012 y los consejeros presidenciales le asoman que a futuro, con muy escasa inversión pública aparece esta alternativa hipotecable en moneda extranjera. Las contradicciones afloran en el chavismo, primero, el nacionalismo a ultranza los lleva a emitir en 2011 el Decreto 8.313 que reserva exclusivamente al Estado la explotación del oro y acabar así con las viejas concesiones mineras, es la etapa cuando se nacionaliza las minas de la canadiense Gold Reserve y esta acude al arbitraje del CIADI. A Venezuela, en 2009, se le sentencia a cancelar 760 millones de dólares a la empresa referida.

En febrero de 2016 se produce el vuelco del régimen que le ofrece a 35 naciones, nada más ni nada menos que 111.647 kilómetros cuadrados del territorio inmenso que comprende el Arco Minero del Orinoco. Este colosal proyecto de explotación y dominio de la renta del subsuelo venezolano a los mejores postores del mundo representa el 12% de toda la extensión territorial.

Es el desafió de inversión de PDVSA, BCV, Ministerio de Petróleo y Minería, cubrir el 65% del proyecto total. El octavo de los 15 motores de la economía, tiene reservas probadas sólo de oro por 4.300 toneladas, extensibles potencialmente a más de 7.000 toneladas. Existen fundadas razones para pensar que constituye la segunda reserva mundial de oro.

Nelson Merentes, al asumir el reto cuando era presidente del BCV, afirmó: “Entre 20 o 25 años si se unifican los yacimientos de oro y cobre, solamente de Brisas de Cuyuni y Las Cristinas se podrá obtener 100.000 millones de dólares”. Hoy ni PDVSA ni el BCV disponen de recursos suficientes para tan colosal hazaña. Por eso regresa la Gold Reserve con el 45% de la participación de la llamada “Siembra Minera” Las Brisas-Las Cristinas con una meta de 2.200 millones de dólares. Más nacionalista y soñadora no podía ser la revolución bolivariana.