El golpe que le dio el TSJ a la rutina política

Por Ezio Serrano Páez @EzioNoc.- Pero El Maikel logró ponerle la tapa al frasco. Algo que habrá de agradecérsele en algún momento, pues logró romper al menos por algunos días, con el aburrimiento de una rutina política tan predecible como guión de película porno. Curiosamente, la resolución del TSJ, colocada en la inapetente página web, le imprimió fuerza a los reclamos formulados por quienes en el exterior, se toman las cosas más en serio que nosotros mismos.


Ezio Serrano Páez.

Por Ezio Serrano Páez @EzioNoc.- Para quienes aún tienen dudas sobre el carácter revolucionario de lo que ocurre en Venezuela, los últimos acontecimientos suscitados a partir de la actuación de la Sala Constitucional del TSJ muestran una vez más al país girando sobre su propio eje. Un perro que se muerde la cola, vueltas y revueltas para llegar al mismo punto de partida. Esto es, una revolución en sentido copernicano. Las esferas celestes en rotación y traslación, repitiendo sus monótonos 360 grados. Giramos sin parar sobre los problemas imaginarios que bordean la lucha por el poder, pero no aterrizamos en los asuntos reales. El punto de partida y de llegada de nuestro tiovivo, es el de siempre: El hartazgo de la política y los políticos junto al deseo irrefrenable por la llegada de un mesías. Hacemos la revolución para aterrizar nuevamente en el hartazgo o la anti política.

La sociedad venezolana no logra hallar en el tejido que la configura, las respuestas a sus propios reclamos, y menos nos percatamos que la vía revolucionaria, como ya lo dijera Cecilio Acosta, es la renuncia a nuestro sentido común, siempre hipotecado ante la ambición personalista. Y la verdad también es sepultada, ya por el hartazgo y la repugnancia que desata lo que se repite una y mil veces, (Goebbels dixit), o bien por abandono y dejadez ciudadana.

Morir de Democracia 

Y es que la revolución ya aburre. Se desgasta en la misma medida en que agota su discurso, sus mensajes y estribillos. Se desgasta en la misma medida en que el país se hunde en su fracaso. Hasta sus más sentidos iconos ya repugnan. Bolívar convertido en lugarejo común, el comandante eterno ya suena a invocación de ánimas del purgatorio, y hasta el pobre Alí Primera, secuestrado por el “proceso”, ya nos recuerda con sus melodías de resentimiento social, la quejumbre de viejas rezanderas. Se agota la pasión de tanto usarla. De tanto acusar de fascistas a sus adversarios, ya ni se sabe de qué trata el fascismo. De tanto hablar de magnicidios, ya ni nos preocupa un suceso tal. Y de tanto denunciar golpes de Estado, ni nos importa su signo ni sus actores. Ha de ser por eso que El Maikel, dio su golpe desde una página web que muy pocos visitan: La del TSJ también debe ser esa la explicación para la reunión del Maduro presidente con su Consejo de Defensa, bien avanzada la noche.

Nuestra dejadez ciudadana le permite a los golpistas proclamar: ¡Todo fue un chiste para una cámara oculta! Vamos a corregir la página y aquí nada ha pasado. Ya podemos morir plácidamente de esa nueva enfermedad: Democracia protagónica, y si no, pues morimos de información verás.

El detalle que faltaba

Si bien los autogolpe no ocurren a diario en esta desdichada nación, no menos cierto es que la Asamblea Nacional  ya es una vela a punto de apagarse de tantos golpes recibidos. La rutina impuesta por la revolución nos ha condicionado a una cotidianidad golpista. Pero El Maikel logró ponerle la tapa al frasco. Algo que habrá de agradecérsele en algún momento, pues logró romper al menos por algunos días, con el aburrimiento de una rutina política tan predecible como guión de película porno. Curiosamente, la resolución del TSJ, colocada en la inapetente página web, le imprimió fuerza a los reclamos formulados por quienes en el exterior, se toman las cosas más en serio que nosotros mismos. Porque desdichadamente, en materia de aburrimiento político, el Gobierno sólo tiene a la oposición como gran competidor, entrenado en la rutinaria faena de recibir los porrazos. Tan es así que en Venezuela, las acciones sorpresivas del Gobierno no causan sorpresa. ¿Un golpe más? ¿Y qué es una raya más para un tigre?

Con el golpe de El Maikel, ocurrió algo parecido al “diálogo” con presencia de El Vaticano: Después de bregarlo por años, cuando ocurre ya no sabemos qué hacer. Ahora se logra el apoyo internacional abrumador, tantas veces invocado y, hete aquí la pata que le falta a la mesa: Los ciudadanos en la calle, prestos a defender la democracia están ausentes. ¡Están aburridos de tanta convocatoria al fracaso! El Golpe se produce el día miércoles 29 de marzo, el jueves se corre la noticia y el país produce los primeros bostezos, cuando el mundo ya está enterado. Entre jueves y viernes, un grupo de valientes y voluntariosos diputados se moviliza y llama a movilizarse, pero sólo unos pocos atienden el llamado. De no ser por Santa Luisa, el Gobierno habría pagado su afrenta a precio de baratillo. Porque es bien sabido que el aburrimiento y el hartazgo favorecen a quienes detentan el poder, y nada ha ganado la Oposición admitiendo la rutina impuesta por el Gobierno.

Política real y virtual 

Cierto que el golpe de El Maikel mostró la importancia de una salida electoral, pero también está demostrando la importancia de la movilización popular para recuperar las elecciones secuestradas por el gobierno bribón. Quien quiere besar busca la boca. Pero, si siempre la busca sólo para satisfacción propia, un día podría no hallarla. Los partidos que ahora requieren con justeza del apoyo popular, sucumbieron ante la rutina impuesta por la revolución. Son los mismos partidos que hace poco actuaban como sobrevivientes de un naufragio, recogiendo en las plazas los mendrugos de su 1% de popularidad, muy cerca de quienes buscan en la basura algo para comer. Recoge latas procurando las firmas exigidas por el CNE. Divididos y ocupados en sus propias miserias existenciales, enfrascados en la imposible guerra leguleya, marcando revoluciones en trámites burocráticos colocados como señuelos. Gracias a El Maikel por hacer que vuelvan la mirada hacia su razón de ser: la voluntad popular.

La convocatoria para la movilización no puede ser epiléptica. Debe estar soportada por el trabajo tesonero de organización desde las bases. Las redes sociales no debilitan la anti política, al contrario, la fortalecen. Es el dominio del narcisismo contemporáneo y los caudillos del teclado. El partido Twitter, encabezado por el líder Facebook, nunca suplantará la presencia real del activista provisto con claridad de miras. Las líneas de acción partidista no pueden surgir de los trámites burocráticos impuestos por la modorra oficial. El contacto permanente con el pueblo y su cotidiana lucha por sobrevivir, junto a la interpretación ideológico-discursiva de su malestar, proporcionan el músculo necesario. No sólo para ir a votar, sino también para defender la soberanía popular cada vez que sea necesario. Al cerrar esta nota, se incrementan los mensajes de solidaridad con la Asamblea Nacional y también los apoyos del pueblo, ojalá podamos vencer la insoportable rutina que le da continuidad a la revolución.