El miedo se mudó a los centros de poder

Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Antes podían más la mentira y la manipulación, el rentismo, el derroche y el consumismo. Desnudo el modelo de todo empaque quedaba una cuota de miedo que es el que ahora se ha ido por una esquina. Por un callejón. Se fue de San Cristóbal. De Caracas. De Valencia y Barquisimeto. De Maracaibo y San Félix.


Nicolás Maduro, Presidente de la República.

Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- El asunto es que se acabó el miedo. Es como si el consenso se comprimiera en esta frase: Ya no hay nada que perder. Entonces aparece la mujer atajando y haciendo retroceder la tanqueta. Los jóvenes enfrentando con piedras el ataque desmedido de la Guardia Nacional, la Policía Nacional y los grupos paramilitares. La dirigencia política marchando al frente de los manifestantes, animando la protesta, recibiendo su propia dosis de gas lacrimógeno. La verdad es que el miedo jamás paralizó a la sociedad que no ha dejado de luchar en estos largos años de chavismo. Antes podían más la mentira y la manipulación, el rentismo, el derroche y el consumismo. Desnudo el modelo de todo empaque quedaba una cuota de miedo que es el que ahora se ha ido por una esquina. Por un callejón.  Se fue de San Cristóbal. De Caracas. De Valencia y Barquisimeto. De Maracaibo y San Félix. El poder se ufanaba de controlarlo casi todo. De pronto, cuando Nicolás Maduro se mide con Henrique Capriles Radonski, el trasvase de votos que se produce en esa elección es porque aquella cuota de miedo comienza a ceder. Luego el régimen no escatima a la hora de amenazar a los empleados públicos que responden de otra manera: Votando por la Oposición en las elecciones parlamentarias de 2015. Diosdado Cabello decía que al chavista había que buscarlo y contactarlo en los operativos casa por casa. No funcionó. La victoria opositora fue aplastante. De allí la correlación de fuerzas se hace evidente. El chavismo se transforma en minoría no sólo en las urnas electorales, también en la calle. El miedo se iba de los barrios. De los despachos públicos. De las misiones gubernamentales. El Gobierno inventa los CLAP como instrumento de control, y todo parece indicar que tampoco le va a funcionar. El Gobierno fortalece a la Guardia Nacional y a la Policía Nacional, dando origen a una maquinaria antiprotesta sin antecedente en el país, y no genera miedo. El Gobierno aumenta la militarización, y no genera miedo. El Tribunal Supremo y el Ejecutivo asumen poderes propios de una dictadura, y en vez de miedo crece el rechazo. Maduro exhibe la milicia, y se ufana de la lealtad militar, y en lugar de miedo ofrece un motivo adicional de protesta. Sí, ya todo lo que haga la estructura de poder en vez de miedo, se transforma en rechazo y con éste más argumentos para que la gente salga a marchar, a manifestarse, a protestar, a luchar. Ocurrió ayer 19 de abril. Ocurrirá hoy, con toda seguridad porque el miedo ya no está. Ya no estaba el año pasado en Villa Rosa, en Ciudad Bolívar, en Guasdualito, en Cumaná. Tampoco había miedo en La Toma de Caracas. ¿A dónde se fue? A los centros de poder que todavía son poder y no menos peligrosos porque insistirán en la represión, la persecución, la intimidación, el ataque, la mentira, el montaje, la censura, el chantaje. Insistirán con el lenguaje de guerra y la militarización. Sólo que cada vez están más solos. Bueno, acompañados por el miedo. Porque el Gobierno hoy es más débil que ayer.