Ha llegado la hora de la rebeldía cívica y pacífica en Venezuela

Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- En la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, los civiles que protestaban se veían obligados a usar dos camisas para evitar ser identificados. Con los sucesos del miércoles, el régimen avanza hacia la represión absoluta procurando anular a la disidencia para sostenerse en el poder.


Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- Las dictaduras, antiguas o modernas, utilizan métodos que en algún punto terminan pareciéndose. La tiranía de Marcos Pérez Jiménez acostumbraba a marcar a los civiles que protestaban con pintura que vertían en los conductos de la ballena de la policía, que actualmente -y por ahora- usa solamente agua. Los estudiantes utilizaban al menos dos camisas, a fin de no ser identificados al escaparse de la represión. Esa anécdota la cuenta un profesor de economía marxista de la UCV.

Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional y coordinador nacional de Primero Justicia.

La anécdota la traemos a colación, porque los sucesos del miércoles siguen dando de qué hablar. Los cuerpos policiales actuaron con más sevicia que nunca a la hora de reprimir protestas pacíficas. Están persiguiendo manifestantes hasta las últimas de las consecuencias. Por eso intentaron violentar la sede del CEN de AD y arrojaron gases lacrimógenos: Saben que los marchistas de todos los partidos y sociedad civil utilizan la casa de AD como refugio para descansar mientras pasa el peligro. Allí también se socorren heridos. Y se les suministra agua.

Pero, incluso pasado el peligro, ya nadie puede andar en la calle con prendas alusivas a la Oposición luego de una marcha. Representa un riesgo, puesto que los funcionarios policiales están dispuestos a agredir a todo aquél sospechoso de cometer el delito de ser opositor. Ya en los partidos políticos advierten de la profundización de la represión y piden a sus activistas llevar ropa adicional “por si acaso”.

¿Cuál fue el mensaje este miércoles de los diputados de la Asamblea Nacional?

Aparte del llamado a la Fuerza Armada a respetar y hacer respetar la Constitución, en prácticamente todos los discursos hubo estos elementos comunes: Protesta y rebeldía cívica. El presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, fue enfático en este sentido, señalándole a los parlamentarios que había que estar a la altura de la responsabilidad que demanda el pueblo.

Ha llegado la hora, entonces. De la rebeldía cívica pero pacífica. La violencia es activo del Gobierno. Y la utilizan para deshacerse de los eventos electorales más cercanos. Nadie quiere un golpe de Estado. Se busca la transición, y la transición necesita calle y voto. Por eso llegó la hora. Pero la MUD no puede caer en lo mismo de siempre puesto que, a diferencia de ayer, esta vez hubo la consumación de un autogolpe. De la ruptura del hilo constitucional. Eso último lo dijo Luisa Ortega Díaz, quien guste o no, ya hizo historia. Ya el país acuñó una consigna: Maduro es un golpista, lo dijo la Fiscal.

Ahora bien, declaraciones como las del diputado Diosdado Cabello este miércoles, son una razón más para entender que ahora sí cambiaron las cosas. Que el terror será profundizado por parte del Gobierno:

-No les extrañe que esta noche les hagan “tuntún” sin ser Navidad, apuntó Cabello.

Y remató con esto, luego de burlas hacia los marchistas que fueron agredidos el martes:

-Voluntad Popular es una célula terrorista.

De modo que el escenario lo impone: La única respuesta posible: Protestar.