¿Hacia dónde se dirige el régimen de Nicolás Maduro?

Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- Ha corrido la sangre en las calles de Caracas. El panorama se oscurece más. Frente a esto, Nicolás Maduro tiene dos posibilidades: Seguir el libreto de Hugo Chávez o continuar con la estrategia propia.


Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- Ha corrido la sangre de diputados, activistas y periodistas en Caracas. Se acrecienta la represión. Los detenidos sin orden alguna emitida por jueces, como lo ocurrido en el caso de Roberto Enríquez, presidente de Copei. Y las brutales agresiones al diputado Juan Requesens (PJ) ya le han dado la vuelta al mundo, como es costumbre en estos episodios tan dantescos, impropios de un país en pleno siglo XXI. La sesión extraordinaria de la Organización de los Estados Americanos (OEA) de este lunes, y particularmente la actuación de la representación “diplomática” de Venezuela, evidencia el talante del Gobierno: La agresividad. Porque el discurso fue agresivo en toda su extensión. Contrario a las más elementales normas de la diplomacia.

Y como hemos señalado, lo sucedido con el Codena y el TSJ no es suficiente, puesto que el daño ya fue hecho. Por eso la MUD insiste. Habrá intento de marcha este martes desde Plaza Venezuela hasta la Asamblea Nacional. Desde el chavismo ya sacaron de la manga una contramarcha desde la Defensoría del Pueblo (sic) hasta la esquina de San Francisco.

Se da por descontado que la marcha opositora no podrá alcanzar el objetivo de llegar al centro de Caracas.

Pero todavía bajo ese escenario, a Nicolás Maduro se le presentan dos opciones: Aplicar la estrategia que en su día le resultó eficaz a Hugo Chávez, o continuar con la estrategia actual.

¿Qué hizo Chávez cuando se dio cuenta que no podía detener manifestaciones? ¿Qué hizo cuando se percató de que ciertos ejercicios represivos le salían costosos?

Hugo Chávez, ex presidente de Venezuela.

Dejó de reprimir. Al movimiento estudiantil lo reprimió. Le dio oxígeno. Luego lo ignoró. Dejó que las marchas se desgastaran por sí solas. No reprimió más. Ni las tomó en cuenta. Y aquello se desgastó progresivamente. Eso ocurrió teniendo Chávez toda la popularidad posible.

¿Y qué ha hecho Maduro?

Reprimir. De la peor manera. No ha salido del tema con el TSJ y la Fiscalía, y sigue reprimiendo. Los costos de la represión resultan elevados cuando ya su popularidad se encuentra por el piso (no más de 20%) y la comunidad internacional tiene sus ojos sobre el país.

¿Hacia dónde se dirige Maduro? ¿Hacia la represión absoluta para consolidar un régimen dictatorial y que las elecciones sean un asunto de “adivinanza”, tal y como confesó sin ruborizarse Freddy Bernal, jefe de los CLAP?