La maquinaria anti protestas de la Guardia Nacional que montó el general Néstor Reverol

Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Esta nota la publicamos el 21 de junio de 2016 en Konfidenciales, hace casi un año. A raíz de la fuerte represión a la que se enfrenta la  ciudadanía en protesta, la rescatamos para dominio de todos nuestros lectores. Es un cuerpo. Como se dice: Más que equipado. Armado hasta los dientes. En dos años el general Reverol logró lo que otros no pudieron.


Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Porque conoce la Guardia Nacional por dentro. Y porque conoce al Gobierno por dentro. Se recordará que el general Néstor Luis Reverol fue ministro de Relaciones Interiores en la recta final de Hugo Chávez. Ahora es el jefe de la Guardia Nacional. El mismo cuerpo de la Fuerza Armada que un día Chávez quiso eliminar. Hoy la Guardia Nacional se erige como el brazo del poder del gobierno de Nicolás Maduro. Para el Gobierno, es el instrumento de la paz. Para la Oposición, el instrumento de la represión. Todos los informes coinciden. La Guardia Nacional es una maquinaria. Nunca antes había llegado a los niveles actuales. Los jerarcas lo afirman:

-Esto lo ha logrado mi general Reverol.

Una fuente hace estas comparaciones.

En los tiempos de “La Salida”, 2014, contaba con 42.000 efectivos. Hoy pasan de 90.000.

De esos 42.000 efectivos, sólo el 68% estaba equipado. Hoy es el 100%.

En los tiempos de “La Salida” poseía 5 unidades pesadas antimotines. Hoy cuenta con 50.

En los tiempos de “La Salida” contaba con 50 unidades ligeras antimotines. Hoy tiene 500.

Los equipos, en su mayoría, son de procedencia china. El plan de equipamiento ha sido constante. En el discurso de salutación de fin de año, Maduro prometió reforzar y reequipar a la Fuerza Armada. Preveían una situación de riesgo social. Ya se habían perdido las elecciones parlamentarias del 6D. El general Reverol ha sido el estratega del plan, según comentan las fuentes.

De las últimas adquisiciones, son varias las unidades y carros blindados, cuya función es interferir las comunicaciones telefónicas de los manifestantes, en caso de que la protesta se desborde. Así se evitaría el envío de mensajes por las redes sociales o las simples llamadas por teléfono.