La sentencia del TSJ, los rusos y la joya de la corona en la Faja Petrolífera del Orinoco

Por Juan Antonio Avellaneda (Londres).- Se señala que los rusos otorgarían entre 3.500 – 4.000 millones de dólares al Gobierno por más participaciones en Petropiar y Petromonagas. De esta forma la administración Maduro respiraría financieramente, Rusia aumentaría el control sobre el petróleo venezolano, además de ocasionarle un problema a Chevron.


Por Juan Antonio Avellaneda (Londres).- La sentencia del TSJ sobre la Asamblea Nacional debe ser vista como una medida desesperada del gobierno de Nicolás Maduro para darle un vestido legal a transacciones económicas urgentes en este apretado mes de abril en el que se deben pagar alrededor de 2.900 millones en intereses y vencimientos de deuda externa, específicamente en bonos de PDVSA.

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, junto a Vladimir Putin, presidente de Rusia.

No es secreto que desde hace más de un año el gobierno de Maduro ha buscado desesperadamente dinero fresco para mantenerse a flote y no caer en default o cesación de pagos. Esto explica en parte la sentencia del TSJ. Y es que el rechazo de la Corporación Andina de Fomento (CAF) de otorgar un crédito a la República sin la aprobación de la Asamblea Nacional levantó alertas en el que hoy es el principal socio del Gobierno, la petrolera rusa Rosneft, sobre la legalidad de pasadas transacciones y otras que ya son objeto de comentarios en los mercados petroleros-financieros.

Se habla de modificar los estatutos de Petropiar (antigua Ameriven) y Petromonagas (antigua Cerro Negro) para darle mayor participación a Rosneft a cambio de dinero y préstamos. Pero ello debería pasar por la aprobación de la Asamblea Nacional. Sin embargo, en el Palacio de Miraflores deben haber pensado que con la sentencia del TSJ este paso no sería necesario y el Gobierno obtendría los tan deseados dólares.

Estos dos proyectos son las joyas de las corona de la Faja Petrolífera del Orinoco. En Petropiar PDVSA mantiene un 70% y Chevron 30% de las acciones. Un cambio que incluyera a los rusos, además de brindarles una porción del proyecto, le crea un problema a la estadounidense Chevron dado que pasaría a ser socio de una empresa sancionada por los Estados Unidos. Chevron es la única empresa norteamericana que mantiene inversiones en la Faja del Orinoco, y de darse esta modificación vendiéndole PDVSA una parte del 70% a Rosneft seguramente pondría a los norteamericanos a evaluar su presencia en Petropiar por problemas de cumplimiento que esta nueva sociedad le podría ocasionar. Según la agencia Reuters, Chevron no se ha pronunciado sobre esta posibilidad de incluir a Rosneft en Petropiar.

Por su parte, Petromonagas es la antigua Cerro Negro en la que aparecía ExxonMobil. Allí BP también era socia junto a PDVSA. Luego de la nacionalización y salida de la Exxon, BP vendió su participación a Rosneft y el 29 de julio del año pasado Nicolás Maduro anuncio que los rusos aumentarían la participación a 40%, quedando PDVSA con el 60% de Petromonagas. Esta transacción ha estado en discusión, dado que no pasó por la aprobación de la Asamblea Nacional. Por lo tanto la sentencia del TSJ le daría legalidad a la misma, según lo que se piensa en el alto gobierno, y daría luz verde quizás para que los rusos aumenten el porcentaje accionario.

Estas transacciones no han sido negadas ni aceptadas por Rosneft en distintos medios que están cubriendo la noticia, pero en los pasillos de las petroleras se habla de conversaciones muy avanzadas. Se señala que los rusos otorgarían entre 3.500 – 4.000 millones de dólares al Gobierno por más participaciones en Petropiar y Petromonagas. De esta forma la administración Maduro respiraría financieramente, Rusia aumentaría el control sobre el petróleo venezolano, además de ocasionarle un problema a Chevron.

De darse estas transacciones luego de la hipoteca de Citgo a Rosneft, se concluiría que Rusia pasaría a ser el principal socio de la administración madurista.