Más de 2.500 trabajadores quedan en el aire por cierre de General Motors

Por Roberto Deniz @robertodeniz.- La empresa emblema de la industria automotriz venezolana General Motors, tira la toalla. El embargo por 476 millones de bolívares dictado por un juzgado del estado Zulia el pasado martes, terminó siendo la sentencia para abandonar definitivamente el mercado nacional.


Por Roberto Deniz @robertodeniz.- Se confirmó. A raíz del “embargo judicial” que la General Motors Venezolana (GMV) conoció el martes, decidió “cesar sus operaciones” en el mercado venezolano.

“Fundada en 1948, General Motors Venezolana (GMV), la ensambladora de mayor tradición y antigüedad en el país, líder del mercado por más de 35 años consecutivos, se ve forzada a cesar sus operaciones en Venezuela como consecuencia de un embargo judicial totalmente ilegal”, informó anoche la compañía en un comunicado de prensa.

El pasado martes un juzgado del estado Zulia dictó un “amplio embargo” sobre los activos de la compañía por 476 millardos de bolívares y los efectos se sintieron este mismo miércoles. “La planta de la empresa fue sorpresivamente tomada por las autoridades públicas, quienes asumieron el control de la misma, impidiendo el desarrollo de las actividades. Adicionalmente, otros activos de la empresa, como vehículos, fueron sustraídos ilegalmente de sus instalaciones”, detalló la automotriz.

“El embargo fue dictado en total desconocimiento al derecho a la defensa y al debido proceso, causando un daño irreparable a la compañía, a sus 2.678 trabajadores, a sus 79 concesionarios que representan la red de servicio más grande del país con más de 3.900 trabajadores, y a sus proveedores que representan más del 55% de la industria de autopartes en Venezuela”, insistió GMV.

El embargo, relacionado con un litigio iniciado hace 17 años con un ex concesionario de Maracaibo, terminó siendo la sentencia para la principal empresa de la industria automotriz venezolana, sumergida en una crisis desde hace más de tres años y sin perspectivas de recuperación en el mediano plazo.

A comienzos de este año KonZapata advirtió que la posibilidad de que las ensambladoras abandonaran el mercado no lucía descabellada. En 2016 las siete ensambladoras privadas apenas armaron 2.849 carros, un rendimiento marginal si se toma en cuenta que la capacidad instalada permitiría ensamblar unos 200 mil vehículos anuales.

Desde 2014 las ensambladoras sufrieron un cierre casi definitivo a los esquemas oficiales de venta de divisas, lo que impide importar el material de ensamblaje. Tras lograr una producción de 79.196 carros en 2007, producir en dos plantas de ensamblaje -la de Valencia y otra en Guacara-, GMV inició hace años un declive que sólo se fue agravando con el paso del tiempo, hasta el punto de que acumulaba 16 meses consecutivos sin ensamblar carros.

La única medida que ha tomado el Ejecutivo nacional para el sector es la de permitir la venta de carros en dólares, pero sólo Ford y Toyota se han sumado a ese esquema en el que los concesionarios “pre-pagan” en dólares el material de ensamblaje para los autos que luego se producen en sus plantas de Valencia y Cumaná, respectivamente.

Fuentes ligadas a la industria automotriz sospechan que otras ensambladoras podrían tomar la misma decisión de GMV, por ser la referencia en cuanto a producción y ventas del mercado nacional. La ensambladora se sumó a casos como el de Clorox, Kimberly-Clark o Air Canadá, entre otras multinacionales que han decidido abandonar el mercado venezolano desde 2014.

Sin embargo, la automotriz quiso dejar la puerta abierta a una posible vuelta al mercado venezolano. “La compañía confía en que en el tiempo prevalecerá la justicia y regresará para continuar liderando el mercado venezolano. Mientras tanto, GMV a través de sus concesionarios continuará brindando servicios de posventa y repuestos para todos sus clientes”.