Mientras el Gobierno más reprima más crecerá la protesta

Por César Morillo.- Ayer Nicolas Maduro volvió a dirigirse a la nación para anunciar que desde hoy lunes todo el país amanecería militarizado, que cada esquina de cada ciudad estaría tomada por la Fuerza Armada. Ah, también habló de paz y de diálogo, y de supuestas conversaciones que se dan fuera y dentro del territorio nacional.


Por César Morillo.-Nicolás Maduro es un personaje caricaturesco, casi folklórico e incongruente. Bien puede anunciar una catástrofe aérea riéndose o bailando. De no ser por la tragedia nacional que representa y de la cual es el actual responsable, serviría para actor humorístico. Deben tener serios problemas los asesores de imagen contratados en el exterior para intentar hacerlo un tanto creíble entre los suyos siquiera.

Nicolás Maduro, Presidente de la Repúblic (Agencia Andes – Flickr).

Posiblemente ese personaje de mensajes contradictorios, que un día habla de paz y al siguiente ordena represión salvaje y persecución de los opositores, que otro día llama a elecciones y por detrás ordena a “su” CNE que ni las debata, refleja el drama y las grietas internas que actualmente tiene el chavismo-madurismo.

Muy posiblemente antes de dirigirse a los venezolanos se reunió la cúpula que comparte el poder y debatió qué decir; si anunciar que pedirían las elecciones regionales, que es lo mismo que ordenarle al CNE que las programe, o sencillamente arreciar la represión. Tal parece que una vez más ganaron los radicales sobre los moderados, aunque ya es hora de preguntarnos si en verdad existen moderados en el régimen.

Ahora bien, ese enseñar los dientes anunciando la presencia en la calle de los militares es un síntoma de debilidad, de temor ante la movilización ciudadana anunciada para este miércoles 19. Seguro pretende atemorizar, amedrentar y eventualmente, inhibir a los venezolanos a salir a marchar pacíficamente.

El efecto será contrario. Mientras más reprima más crecerá la protesta. El frágil liderazgo de Maduro y sus erráticas acciones se han convertido en un incentivo para el cada vez más nutrido y amplio sector de venezolanos que ha decidido  luchar por la democracia y se lanza con arrojo admirable a protestar, incluso a pesar de los riesgos que ello implica.

La presión internacional y la creciente efervescencia social han ido aumentando con los días, evidenciando que no hay otro camino para la paz que cumplir la Constitución, comenzando por llamar a elecciones, la apertura del canal humanitario para medicinas y alimentos, la liberación de los presos políticos y el respeto a las competencias constitucionales  de la Asamblea Nacional.

Mientras siga postergando o haciendo oídos sordos a éstas peticiones, no sólo le echa gasolina al fuego, sino que incrementa las exigencias de la sociedad. Ya se ha sumado la necesidad de destitución de los magistrados de la Sala Constitucional que aprobaron las inconstitucionales sentencias 155 y 156.

¿Hay salida pacífica al conflicto venezolano? Seguimos creyendo que sí, que la lógica del poder no se reduce a mantenerlo al costo que sea, que una persona tiene vida más allá del poder, que el chavismo es mucho más que Maduro y Diosdado Cabello. Que si se juega a la Política pueden conservar espacios incluso en la oposición. Pero deben abandonar la soberbia, el “no volverán”, y admitir que si obstruyen la transición pacífica y democrática, si persisten en aplastar el malestar político y social, serán desbordados y pasarán a la historia como un nefasto recuerdo.

Esta semana es crucial para el futuro próximo de nuestra nación. Sigo apostando con optimismo por una salida democrática a la crisis.

Maduro quizás escarmiente y nos sorprenda bailando con Tibisay Lucena al son de Héctor Lavoe y su Juanito Alimaña, anunciando elecciones para este año y la liberación de los presos políticos.