No hay libreto escrito para el escenario de hoy y mañana 19 de abril

Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- ¿Qué es lo que aparece por distintas vías? Que ambos sectores están dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias. El chavismo lanzó el reto con el autogolpe y obtuvo respuesta, nacional e internacional. ¿Está dispuesto Maduro a disparar y matar sin consecuencias? ¿Está dispuesta la Fuerza Armada a seguirlo en la desmesura del poder? ¿Se impondrá la sensatez en el último minuto?


Nicolás Maduro, Presidente de la República.

Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Hay pocos que apuesten al diálogo. No bajo amenazas. Ni presiones. Ni bajo la exhibición de un poder militar que no es propio, no es de Nicolás Maduro, es de varios grupos en el chavismo. Hasta último momento ha habido esfuerzos para que se repita la historia de cuando la Toma de Caracas del año pasado, de contener las manifestaciones en límites precisos con el fin de evitar la confrontación. Pero este escenario es diferente. La gente, la mayoritaria que se ubica del lado opositor, ha internalizado una emotividad pocas veces vista y al liderazgo no le ha quedado otra opción que responder a ello, colocándose al frente de la protesta, alimentando la emotividad inicial. Cuando el chavismo produjo las sentencias del autogolpe en el TSJ, no midió las consecuencias. Le brindó relato al mundo opositor, y el argumento perfecto que ha hecho posible las expresiones de mayor unidad en la MUD. De paso, la Oposición posee un elemento más a favor: La confirmación de la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, de que sí hubo ruptura constitucional con las sentencias 155 y 156. En su momento, lo dijimos: El chavismo no va a retroceder porque eso significaría enviar una señal de extrema debilidad. ¿Cómo ha respondido? Con fuego. Y como dice Ezio Serrano hoy en KonZapata: El chavismo sustituyó la política por la guerra. En ello estamos. Son estas horas en las que el presidente Nicolás Maduro exhibe y se ufana de un poder militar que, en verdad, no le pertenece en monopolio, porque varios grupos dentro del chavismo civil y militar se atribuyen influencias. Por supuesto, dada la circunstancia, mostrarse unidos es la mayor expresión de amenaza hacia la Oposición; unidad ni amenaza que la MUD no parece creerse del todo, en virtud que desde AD, PJ, VP y UNT, entre otros partidos, se insiste en enviar un mensaje “institucional” a la Fuerza Armada. ¿Qué es lo que aparece por distintas vías? Que ambos sectores están dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias. El chavismo lanzó el reto con el autogolpe y obtuvo respuesta, nacional e internacional. ¿Está dispuesto Maduro a disparar y matar sin consecuencias? ¿Está dispuesta la Fuerza Armada a seguirlo en la desmesura del poder? ¿Se impondrá la sensatez en el último minuto? Como la marcha opositora fue programada con suficiente anticipación, el Gobierno ha movido las piezas necesarias estimando que pueda neutralizarla en los linderos que más le conviene, matando dos pájaros de un tiro: Que mañana miércoles no pase nada y con ello desmoralizar al pueblo movilizado. De todas maneras, una fuente experta en poder señala: No hay análisis racional para medir al chavismo.Por su naturaleza autoritaria y fascista. Lo más acertado que se puede decir es que están dispuestos a la batalla final por el poder. Una fuente muy cercana a la Vicepresidencia de la República, dijo: Tan irracionales son que la economía está en el suelo, pero la economía les importa poco porque sólo piensan en el poder. ¿Y la Oposición? ¿Tampoco podrá dar marcha atrás? Si el relato es que ha habido un golpe de Estado, ¿Cómo aceptarlo? Si no hay cambio, continuará la represión, ahora sin medida. Ya los voceros del régimen han marcado a la dirigencia de PJ y VP como próximos objetivos. Si se impone el golpe, las libertades quedarán confinadas y confiscadas. Puede darse el caso, también, que sectores del chavismo militar estén apostando a la confrontación. Esta es una hipótesis que viene rodando desde 2015, cuando la crisis comenzó a empeorar. Una confrontación, un estallido, que brinde la mesa para que la Fuerza Armada aparezca como la garante de la paz y la tranquilidad, se haga del poder, y recupere buena parte del prestigio perdido. Pero este era un escenario de hace dos años. Inclusive, se podía pensar en ello cuando la Fuerza Armada operó como garante de la victoria electoral opositora en la Asamblea Nacional. Después de allí, la Fuerza Armada no ha escatimado en asociarse a los eventos más terribles del chavismo, incluyendo la represión. Así, la gente que protesta ya no ve el componente militar como el garante sino como una pieza del engranaje del golpe. Si aparece la Fuerza Armada actuando en términos de garantía política, ¿Qué hará la gente? ¿Qué hará la dirigencia opositora? ¿Comenzará aquí la verdadera negociación? ¿O comenzará un nuevo episodio de lucha? Nada está dicho. Por los momentos, a la comunidad internacional comienza a preocuparle -ahora sí- la militarización interna, la militarización política, la militarización de la sociedad. No hay libreto escrito en estas horas. No puede haberlo.