Qué tan en serio es el anuncio de Maduro de que haya elecciones

Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- Independientemente de las palabras de Nicolás Maduro este domingo, la Oposición continuará la resistencia no violenta. El combustible que encendió el motor de la protesta fue el golpe de Estado que propinó el Tribunal Supremo de Justicia. Ese asunto y ningún otro han sido resueltos. Son puntos de honor y en la MUD no renuncian a ellos.


Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- El dato que modificó la variable de accionar político en la MUD fue la combinación del golpe de Estado que propinó el TSJ en Sala Constitucional contra el Parlamento, y la no celebración de elecciones. El régimen salió ileso de la suspensión del Referendo Revocatorio. Pero la sumatoria de los otros elementos (sentencias del TSJ y elecciones regionales) detonó las protestas. Sobre la marcha, se han suscitado otras acciones del Gobierno imperdonables: Represión ascendente e inhabilitación política del gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles (PJ) por 15 años.

Nicolás Maduro, Presidente de la República.

Ni Capriles ni la MUD estaban atravesando su mejor momento. Y el Gobierno cometió las torpezas descritas en el primer párrafo. Ahora Capriles sube en el escenario y la MUD es dueña de la calle. Tienen la estrategia. Todavía cometen errores de coordinación en las actividades de calle. Les cuesta ponerse de acuerdo. Pero se mantienen unidos. La MUD no ha muerto ni va a morir; primero, porque se aferran a la unidad; segundo, porque exige tres cosas con los cuales la mayoría de la gente de a pie se siente identificada; y tercero, porque este Gobierno ya se radicalizó y es visto como dictadura afuera y adentro del país. Atiza el conflicto. Creen en el Palacio de Miraflores que pueden salvarse como se salvaron otrora.

Pero hay detalles. Del método usado por la MUD. El desgaste es un peligro latente. El sábado, luego de la protesta que partió de Chacao, un alto dirigente de la MUD recordó el paro de 2002 y 2003:

-Al principio todo iba bien. Luego la gente se arrechaba porque no había gasolina. Y Carlos Ortega ya no podía detener el paro.

Del año 2002 al 2017 hay un trecho cualitativo demasiado extenso. Pero el desgaste siempre será un peligro latente. ¿Quién se cansa primero? ¿La gente en la calle resistiendo arremetidas inhumanas de las fuerzas policiales y parapoliciales, o el régimen de Nicolás Maduro?

El domingo parece que Nicolás Maduro ha dado un indicio sobre qué tan efectiva ha sido la lucha de calle de la MUD. En Barquisimeto, estado Lara, en su programa dominical, Maduro expresó:

-Que se convoquen elecciones de gobernadores y alcaldes para derrotarlos (a la Oposición)… radicalizaríamos esta revolución bolivariana (sic) e inclusive si este Gobierno accediera a unas elecciones como las manipuladas del 2015, este pueblo se alzaría porque este pueblo está en paz. 

¿Qué dijo en verdad el Presidente?

Que está temeroso por la lucha de calle. Teme una escalada sin retorno. Porque esta es nacional. No se concentra en Caracas. Ordena a “su” CNE que se convoquen elecciones, a ver quién pisa el peine. Eso agudiza el problema de la no separación de poderes. Evidencia que en este país existe dictadura. Y no soluciona el tema de la independencia de la Asamblea Nacional, que sigue siendo parte fundamental del origen de la protesta que hoy ha obligado a Maduro a hablar por primera vez seriamente de elecciones.

Pero eso no basta. Todavía no hay cronograma electoral ni la Asamblea Nacional ha sido respetada. Aumenta la lista de presos e inhabilitados. La violencia comienza a multiplicarse como en las dictaduras militares de otrora.

Por eso en la MUD deben medir el alcance de las protestas. Siempre pacíficas. Lo sucedido en la Dirección Ejecutiva de la Magistratura (DEM) en Chacao el sábado (fue prácticamente destruida en su fachada), no puede ser la respuesta al incendio del comando de Henrique Capriles en Colinas de Bello Monte. Esa no es la política de la MUD. Pero una frase de Henry Ramos Allup (AD) ilustra el camino a seguir:

-Resistencia sin doblegarse.

Elecciones libres, separación de poderes, sanción a los “magistrados” de la Sala Constitucional del TSJ, y libertad para los presos políticos, son demandas tan legítimas como irrenunciables. Puntos de honor.