Y la Oposición vuelve a ganar

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- La megamarcha de ayer miércoles pegó tan fuerte que el presidente Nicolás Maduro terminó en la tarima pidiendo lo mismo por lo cual se movilizaba la Oposición: Elecciones. Ni con autobuses que trajeron gente desde el interior, ni con milicias armadas o la convocatoria obligada a los empleados públicos, el Gobierno logró superar la Madre de todas las Marchas. Hoy la prensa internacional sólo documenta la convocatoria opositora y sus lamentables consecuencias de represión y muerte.


Elizabeth Fuentes.

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- Lo de ayer miércoles fue otro 19 de abril que pasará a la historia, de lado y lado. De parte de la Oposición, la Madre de las Marchas superó todas las expectativas y se transformó en un día de éxito, estímulo y ganas de seguir adelante. De lado del Gobierno, lo que hubo fue la vergüenza de una represión desmedida, documentada en la prensa de medio mundo, seguida de un mitin que -según dejaron ver algunos vídeos y fotos independientes- no estaba precisamente compactado de seguidores sino que debieron ser  separados en bloques para que, desde la tarima, pareciera que la avenida Bolívar estaba llena de chavistas. Y, la guinda de la torta, el presidente Nicolás Maduro culminó llamando a gritos a elecciones, precisamente una de las razones por las cuales la Oposición llevaba días en las calles.

“Yo quiero ganar esta batalla ya. Yo quiero ganar con votos. El pueblo debe prepararse para una batalla electoral…Yo quiero ir a elecciones pronto y verle la cara a Julio Borges y Ramos Allup”, casi imploraba, buscando por ahora una salida fácil al complicado escenario político en el que está entrampado, sostenido por la fuerza represiva de las FANB y los colectivos armados, más el cinismo de algunos funcionarios que vieron tomates en las piedras que le lanzaron en San Félix o, como la periodista Teresa Maniglia, quien tuvo la desmesura de  publicar en su Twitter una foto de los manifestantes que se lanzaron al río Guaire huyendo de las bombas. Pero a Maniglia la escena le pareció muy graciosa y escribió, junto a la foto,  un comentario miserable: “Al César lo que es del César… Aunque usted no lo crea, SE BAÑARON en el Guaire”. Y aunque usted no lo crea, el Presidente de la República replicó semejante comentario. El mismo hombre que minutos antes le solicitaba a la Oposición que dialogaran en paz.

Nicolás Maduro, Presidente de la República.

“Soy un hombre de palabra y a través del diálogo podemos avanzar” y le ordenaba a Elías Jaua, Delcy y Jorge Rodríguez “establecer los enlaces con los sectores comprometidos con la búsqueda de alternativas para la convivencia”, petición que ahora incluía nada menos que a José Vicente Rangel y Hermann Escarrá en calidad de asesores, dos de los hombres más desprestigiados en el mundo opositor.

Pero la Oposición ya no se traga sus promesas y, sobre todo, tiene una agenda propia y afilada con la cual se ha ganado no sólo el prestigio internacional -hasta el candidato de izquierda en Francia le solicitaba a Maduro el cese a la represión-, sino ha logrado compactar a millones de venezolanos y a militantes de todos los partidos bajo una misma petición, una sola bandera, defendida por todos los líderes de todos los partidos. Elecciones, respeto a la Constitución, despido de los magistrados golpistas y abrir un canal humanitario para alimentos y medicinas.

“Los golpistas están en el Gobierno, si Maduro tiene miedo a que le den un golpe que vea a su alrededor”, dijo este miércoles Capriles y retó al Presidente de la República a medirse en elecciones. “En la Oposición no le creemos su propuesta de diálogo falso”, reiteró.

Con la OEA en contra, un comunicado de la Fiscal General llamando a respetar las manifestaciones pacíficas y la reciente revelación de que el Gobierno le regaló a Donald Trump medio millón de dólares a través de Citgo para ayudarlo en su campaña electoral, cualquiera se sentaría a esperar la implosión de un chavismo cada día más aislado y con las arcas vacías.