El Gobierno afina la estrategia que acompañará la congelación de precios

Por Redacción @konzapata.- Aunque el chavismo lleva 18 años en el poder, de los cuales 14 han transcurrido bajo un régimen de controles y al menos los últimos 10 en un esquema de intervención directa del Estado sobre todos los ámbitos de la actividad económica, el Gobierno sigue atribuyendo la responsabilidad de la crisis a la actuación de otros actores de la vida nacional.


Luis Salas, ex vicepresidente de Economía Productiva.

Por Redacción @konzapata.- De allí que, a la par del anuncio de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente Popular para entre otras cosas terminar de asentar las bases del modelo económico socialista, el Gobierno haya lanzado la amenaza de congelamiento de precios de todos los productos. “Aprobado”, dijo Nicolás Maduro al momento de enunciar su plan durante la concentración del 1ro. de mayo.

Mientras llegamos al objetivo final de gobernar la economía completa en todas sus fases, tenemos que salir a la calle carajo, a congelar los precios y a detener los especuladores.

Aunque en Venezuela la inflación anual se estima en cerca de cuatro dígitos, ningún correctivo real a los factores que la generan asoma en el discurso oficial, desconociendo una vez más que buena parte de la potencia aceleradora de los precios proviene de la propia política económica. Al contrario, el énfasis está puesto en acentuar la estrategia desplegada, en reforzar el modelo económico descrito en el Plan de la Patria, y ahondar en las regulaciones al sector productivo.

En los primeros cuatro meses del año ha aumentado en 34% la asistencia financiera del Banco Central de Venezuela (BCV) a PDVSA para cubrir su gestión deficitaria. Este es uno de los factores que la mayoría de los economistas identifica como principal acelerador de la inflación, porque implica la emisión de dinero inorgánico para tapar la brecha entre ingresos y egresos con bolívares que no tienen respaldo.

Lo que piensa el asesor español Alfredo Serrano Mancilla

Sin embargo, Alfredo Serrano Mancilla, asesor económico de Maduro, sostiene que esta política poco tiene que ver con el efecto inflacionario y centra su ataque en otra dirección. Para este economista español inciden en la formación de precios elementos como la existencia de estructuras monopólicas y oligopólicas en ciertos sectores, así como “las tasas de ganancia”, el sistema de distribución existente y el dólar paralelo.

Partiendo de su receta, Maduro especificó en el decreto que convoca a la Asamblea Nacional Constituyente que entre sus objetivos se cuenta un perfeccionamiento del sistema económico nacional “hacia la Venezuela Potencia concibiendo el nuevo modelo de la economía post petrolera, mixta, productiva, diversificada, integradora, a partir de la creación de nuevos instrumentos que dinamicen el desarrollo de las fuerzas productivas, así como la instauración de un nuevo modelo de distribución transparente que satisfaga plenamente las necesidades de abastecimiento de la población”.

Originalmente Maduro delegó el tema de la congelación de precios en el vicepresidente Tareck El Aissaimi y Ramón Lobo, a quienes les ordenó que hicieran los estudios necesarios para proceder, pues “tenemos que seguir batallando para vencer la guerra de precios criminales”. Sin embargo, la medida ha pasado a otro nivel de análisis, pues en las filas oficialistas existen dudas sobre si se aplica de forma aislada o dentro del paquete que vendrá asociado a la Constituyente.

Lobo, como vicepresidente del Área Económica, se ha limitado a decir que está “evaluando un nuevo mecanismo de sistema de precios y una reingeniería de la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde)” y poco más, salvo asegurar que “la acción del pueblo organizado debe ayudarnos en el combate al elemento especulativo”.

El carnet de la patria empresarial

Dicho así, parece tratarse de una vuelta de tuerca más al control de precios imperante desde 2003, pero en el Gobierno existen grupos que apuestan a una conjunción de elementos que van a confluir en un verdadero control de los precios y en un modelo económico ajustado a los lineamientos descritos en el Segundo Plan Socialista de la Nación.

Alfredo Serrano Mancilla, asesor económico del presidente Nicolás Maduro.

Las nuevas piezas que apuntan en esta dirección son la llamada cédula productiva, que funciona como un carnet de la patria empresarial con un sistema de control más detallado de toda la información financiera y productiva de las empresas, y la intervención directa del Estado en todo el sistema de distribución de bienes básicos en el país, restringiendo las libertades de los privados en elegir sus clientes o puntos de despacho de sus mercancías.

Estas políticas, engranadas con la Gran Misión Abastecimiento Soberano (GMAS) y los Comités Locales de Abastecimiento y Producción(CLAP), permitirían darle soporte al modelo económico que Hugo Chávez intentó instaurar sin éxito en la reforma constitucional de 2007. Aunque buena parte de sus lineamientos terminaron traduciéndose en leyes, aprobadas vía Habilitante, esa nueva concepción donde la economía privada quedaba limitada ante el auge de la estatal y la comunal no ha terminado de consolidarse.

En las filas del Gobierno se debaten además sobre cómo podrán llevar adelante los cambios esperados y enmascarar la sinceración de precios y tarifas históricamente rezagados, como es el caso de los servicios públicos, la gasolina y otros tantos bienes básicos. La “congelación” puede servir para este propósito, mientras se terminan de dar los cambios a los que aspira el chavismo.

El ideólogo Luis Salas

El “congelamiento”, con un alcance todavía no determinado, pudiera ser la medida que acompañe al Gobierno en una radicalización de sus estrategias y es por eso que se evalúan con detalle sus características y el momento oportuno para activarlo.

Luis Salas, quien fuera vicepresidente del Área Económica y que se dedica a la labor de adoctrinamiento a favor del modelo del Socialismo del Siglo XXI, ha ofrecido algunas ideas para la aplicación de la medida.

“El congelamiento de precios en cuanto tal no es viable en este momento. Varias son las razones esgrimidas. Pero, para resumirlas en las más importantes, digamos que esta medida sólo puede funcionar bajo dos escenarios: En uno donde el Estado tenga suficiente poder y eficacia para hacer que se respete por la vía de la imposición. O en otro -más deseable- donde sobre la medida exista un amplio consenso social y sea validada y apoyada por la ciudadanía. El primer escenario no lo tenemos. Pero el segundo tampoco, pues por más que sea deseable por las mayorías, eso no quiere decir que lo validen”.

Para lograr el objetivo, sostiene Salas, se debe convocar a un gran espacio de diálogo como lo hecho en el Consejo de Economía Productiva, que tiene como limitante que casi exclusivamente incorpora a empresarios y comerciantes, y entre poco y nada al factor trabajo, por lo que habría que ampliar el espectro con centrales de trabajadores y organizaciones de consumidores, más “el Poder Ciudadano, particularmente la Defensoría del Pueblo en calidad de observadora (es la defensora de los derechos colectivos y difusos constitucionales)”.

Salas, que tampoco detiene la mirada en los factores que generan la inflación, se limita a proponer -a partir de un amplio consenso- una congelación momentánea que, mientras dure, debe abarcar todos los precios de la economía, incluyendo salarios, tipo de cambio y tarifas de servicios”.