El nuevo modus operandi de las fuerzas represivas del régimen contra la Oposición

Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- El uso excesivo bombas lacrimógenas y las persecuciones en moto por parte de la GNB y la PNB a los manifestantes opositores ya es una etapa superada. Ahora la moda es allanar edificios y casas buscando a todo aquél sospechoso de protestar en contra Nicolás Maduro. Mientras los muertos y heridos del lado de la Oposición se multiplican, desde el Gobierno afirman, con el mayor cinismo, que están enfrentando “una insurrección armada”.


Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- De la jornada de protestas de este lunes, necesaria es la extracción de dos datos fundamentales:

-La resistencia acorrala al gobierno de Nicolás Maduro: Contra todo pronóstico y a pesar de la lluvia en Caracas, sigue quedando claro que la resistencia todavía se encuentra lejos del punto de quiebre, lo cual obligará al presidente Maduro a tomar medidas más drásticas a través de las fuerzas represivas de su régimen (GNB, PNB y colectivos parapoliciales). Los dos fallecidos en Táchira y los heridos -uno de ellos en condición de gravedad por disparo en el cráneo- hacen presumir que finalmente hemos llegado a un nuevo nivel en la escalada represiva. Ha llegado la peor represión, y con ella los métodos más crueles para tratar de neutralizar a la disidencia. En Carabobo, por ejemplo, reportaron un lesionado producto de un impacto de metra. No de bala: De metra. Ya la semana pasada, el diputado José Manuel Olivares (PJ) denunciaba que la GNB utiliza “cosas diferentes” a perdigones en sus escopetas. El punto de no retorno es para ambos sectores en pugna. Y uno de ellos (el régimen) tiene todas las armas en su poder.

-Las persecuciones en motos pasaron a la historia: Ahora el nuevo modus operandi es perseguir a todo aquél sospechoso de protestar contra Maduro hasta casas y edificios, lo cual implica necesariamente allanamiento de morada. O intento de ello. No es que el método no haya sido ejecutado, por ejemplo, en 2014: Es que está siendo aplicado en esta etapa de protestas. En Maracaibo este lunes trataron de ingresar a varios edificios. Para la posteridad quedarán los videos de oficiales reventando vidrios de residencias con sus escudos. Y en Valencia, específicamente en Mañongo, la GNB quiso entrar a algunos complejos residenciales buscando a varios muchachos incursos en la comisión del terrible delito de protestar contra Maduro, y fueron los vecinos quienes armados de valor -porque más nada tenían disponible- lograron impedir la entrada de estos oficiales de la GNB.

Pero tan malo como la violencia, es el cinismo. Porque mientras del lado de la Oposición se multiplican los presos, muertos y heridos, la ministra de Asuntos Penitenciarios, Iris Varela, declara que están enfrentando “una insurrección armada”.

La pregunta necesaria no es si el régimen está dispuesto a seguir escalando en la violencia, porque ya está visto que se sienten dispuestos a todo. La pregunta es hasta dónde podrá resistir la gente. ¿O tal nivel de represión conducirá a incrementar la resistencia a niveles tan intolerables para el statu quo, que finalmente se produzca la transición en Venezuela?