El general Vladimir Padrino López o el ridículo

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- Primero nombró Generales en Jefe del Arroz y las Caraotas. Y ahora, en un gobierno militar, los soldados no le obedecen. Quizás porque las órdenes de disparar, robar, encarcelar y asfixiar provienen desde el Palacio de Miraflores donde habita el Comandante en Jefe de las FANB, Nicolás Maduro, quien parece no haber leído el “Plan Nacional de Derechos Humanos” que aparece, vaya ironía, en el portal de la Guardia Nacional Bolivariana.


Elizabeth Fuentes.

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- Atraso, barbarie, decadencia, incultura, salvajismo, vandalismo, animalada, bestialidad, brutalidad, crueldad, encono, encarnizamiento, ensañamiento, sadismo, monstruosidad… Estos son algunos de los sinónimos de atrocidad, la palabra puesta de moda en Venezuela nada menos que por el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, quien ordenó a los soldados de la Guardia Nacional -porque se supone que eso es lo que hacen los Generales, ordenar- que no cometieran ni una atrocidad más, reconociendo básicamente que sus soldados las estaban cometiendo. Pero acto seguido, quedó en ridículo, como cuando nombró a los Generales en Jefes del Arroz, el Azúcar o las Caraotas, aunque esta vez el asunto es peor.

Quedó en ridículo el Ministro de la Defensa porque los soldados no le obedecieron -que se supone es lo que hacen los soldados-, y siguieron robando celulares y relojes a los manifestantes, disparándoles al pecho con bombas lacrimógenas, asesinándolos a sangre fría  o arrastrándolos desde una moto, como testimonia ese rosario de la perversión en que se han convertido las manifestaciones populares en Venezuela, una metáfora del gobierno de Nicolás Maduro donde los poderosos roban impunemente mientras el pueblo es víctima de sus tropelías. O de sus atrocidades, para citar al Ministro Padrino.

Pero ocurre que en estos momentos, la desobediencia de los soldados a su General en Jefe  es algo más que grave. Porque desobediencia también tiene sus significados alternos como indisciplina, insubordinación, desacato, resistencia, transgresión o rebeldía. Y la única manera de entender que el General Padrino López acepte sin chistar que su tropa está insubordinada o en rebeldía,  es que en el fondo de sus charreteras sabe que los soldados no le responden a él sino a su inmediato superior, el Comandante en Jefe de la República Bolivariana de Venezuela,  Nicolás Maduro, quien ya una vez nos amenazó con transformarse en un Recep Tayyip Erdogan pero más cruel y sanguinario que el presidente turco, cuyo gobierno ha asesinado y reprimido a los opositores kurdos con la misma saña que muestran los oficiales de la GNB en las calles de Venezuela.

Vladimir Padrino López, Ministro de la Defensa.

Ante semejante especulación, sólo queda adivinar. Hacer un menú de opciones, como dicen los analistas, donde:

a) Vladimir Padrino López está salvando su pellejo para la hora de un juicio futuro.

b) Vladimir Padrino López tira la piedra y esconde la mano.

c) Vladimir Padrino López está enfrentado al Comandante General de la GN, Antonio Benavides Torres.

d) La Fuerza Armada de Venezuela está descuadernada, atomizada en grupos de tendencias diversas, contaminada del desorden y el caos que impera en el país y todas sus estructuras.

e) Vladimir Padrino López se leyó completico el “Plan Nacional de Derechos Humanos” y Antonio Benavides no, plan que aparece casualmente en el portal de la Guardia Nacional, un documento aburridísimo, firmado por Hugo Chávez y todos los líderes y ministros de la revolución, donde se pueden leer perlas como esta:

“La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela es conocida por su tendencia progresista en materia de derechos humanos, hasta el punto de servir de inspiración en los procesos constituyentes que tuvieron lugar en América Latina. De tal manera, que la Carta Magna venezolana -por su vocación profundamente democrática y en virtud de superar desde el punto de vista sustantivo el alcance contenido en muchos de los derechos previstos en instrumentos internacionales de derechos humanos-, se erige como marco de referencia en la materia, dando origen a una corriente de pensamiento denominada «Nuevo Constitucionalismo Latinoamericano»”.

Quien tenga tiempo e hígado para leer 133 páginas sobre cómo el socialismo chavista nos va a garantizar el respeto de los Derechos Humanos a todos  los venezolanos -incluyendo el sufragio, la vida, le educación, etc.-, pues dele su vistazo porque lo más interesante que contiene es que allí se responsabiliza directamente a determinados funcionarios (el Defensor del Pueblo, el Vicepresidente de la República, el Ministro de Educación, el de Salud, etc.), por la obligación de su cumplimiento.

De manera que, al momento de defenderse, ninguno podrá decir, como los nazis en Núremberg, que cumplían órdenes superiores o no sabían lo que hacían. Qué va. Allí está clarísimo, ordenado y firmado por Hugo Chávez, el Supremo. Y ya van 84 muertos en las protestas, sólo en 2017.