Entonces los bolichicos tenían razón en Pacific Rubiales

Por Juan Antonio Avellaneda.- De la empresa que fundaron los ex pedevesos no queda ni el nombre. Catalyst Capital Group llevó a cabo el cometido de reestructurarla y darle una nueva valoración. Pero eso era lo que decían entonces los bolichicos cuando lanzaron la OPA: Que la empresa valía más y tenía un gran potencial. ¿Por qué la gerencia hizo lo que hizo?


Por Juan Antonio Avellaneda.- Pacific Exploration & Production Company, antiguamente Pacific Rubiales, anunció que cambiaba su nombre a partir del 12 de junio por Frontera Energy Corporation. De esta forma, la empresa que llegó a ser la mayor productora petrolera privada de Latinoamérica manejada por venezolanos salidos de PDVSA, ya ni siquiera tendrá el nombre original. Y esto es consecuencia del fuerte proceso de reestructuración que llevó a cabo el fondo Canadiense Catalyst Capital Group desde que tomó el control de la empresa en 2016.

Barry Larson, presidente de Frontera Energy Corporation declaró al periódico especializado en finanzas Portafolio de Colombia lo siguiente: “Nuestra identidad corporativa refleja la significativa transformación que la compañía ha tenido a raíz de su reestructuración”. Y es que como se lee de la misma fuente, el proceso de reestructuración consistió en la salida de activos no medulares como operaciones en África y en países de Suramérica que no sean Colombia o Perú, concentrándose por lo tanto en esos dos países. Es decir, esto significa la vuelta al Pacific Rubiales original que fue motivo de admiración mundial.

Unos días después del anuncio de cambio de nombre, Frontera Energy Corporation anuncia inversiones por 2.500 millones de dólares en gas y petróleo en el Perú, luego de llegar a acuerdos ambientales tanto con el Gobierno como con comunidades aborígenes locales. Léase bien: 2.500 millones de dólares, recordemos que cuando se armó el conflicto accionario y se declaró en bancarrota, el Fondo Canadiense Catalyst Grouppagó sólo 610 millones de dólares en capital. Pero el nuevo anuncio se debe a que ahora Frontera Energy Coporation es una empresa sólida, salió de activos que este servidor llamó en su oportunidad “faraónicos”, redujo los gastos y se concentró en los activos de siempre Colombia y Perú.

De hecho, Frontera que cotiza en la Bolsa de Canadá bajo el símbolo FRR muestra que hoy vale unos 2.000 millones de dólares. En apenas un año la empresa logró pasar de cero dólares a 2.000 millones de dólares.

De todo ello queda un amargo sabor en los antiguos accionistas. Hablamos desde el Grupo Alfa México hasta los bolichicos de O’Hara y más que todo los minoritarios, muchos venezolanos y colombianos. Todos terminaron perdiendo lo que invirtieron. Mexicanos, venezolanos y colombianos. La pregunta obligada es si la decisión de la gerencia en su momento fue la correcta.

Un plan de reestructuración similar fue presentado entonces por los bolichicos y cabe también conjeturar que si se hubiese llevado a cabo hoy seguiría existiendo Pacific con su antiguo nombre y con gerencia venezolana. Lo que sí se puede afirmar a ciencia cierta es que era correcto lo que decían aquellos analistas e inversionistas: “Allí hay valor, esa empresa no está quebrada”. Era cierto, la empresa tenía potencial. Lo repitieron y lo advirtieron durante el proceso de OPA de 2015. Y así quedó demostrado.

De esta forma aquel proyecto iniciado en el 2009 por varios venezolanos en Colombia llamado Pacific Rubiales llegó a su fin, y ya en lo que eran sus oficinas de Toronto, Bogotá y Houston no queda ni el nombre. Pensar que pudo haber sido otra cosa para orgullo de los venezolanos.