Luisa Ortega Díaz obliga que la constituyente de Maduro no tenga vuelta atrás

Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Las cartas están echadas. La Fiscal General va por Nicolás Maduro y el madurismo-cabellismo va por Luisa Ortega Díaz. La acción de ayer en contra de los magistrados destapa la estrategia, y pone al poder del Palacio de Miraflores en alerta.


Juan Carlos Zapata.

Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Ya no hay vuelta atrás. La constituyente no es un As de negociación de Nicolás Maduro y el grupo que lo apoya. Es el arma, en realidad. Es la catapulta con la que el poder derribará todas las instituciones dando paso a la nueva etapa de la dictadura.

Cuando el Tribunal Supremo de Justicia dictó las sentencias 155 y 156 que “rompieron el hilo constitucional” –palabras de la Fiscal General, Luisa Ortega Díaz- advertimos que Nicolás Maduro y su grupo no darían marcha atrás porque enviarían una clara señal de debilidad. Fue así y peor, pues el paso siguiente ha sido la convocatoria de la constituyente y junto al Palacio de Miraflores, el TSJ alineado, el CNE alineado, la Fuerza Armada alineada, la Defensoría del Pueblo alineada y la Contraloría alineada. La excepción, el Ministerio Público y, por supuesto, la Asamblea Nacional, pero esta, desarmada por la Sala Constitucional.  Sin embargo, el Gobierno no ha ganado aliados, más bien los ha ido perdiendo, en lo interno y en lo internacional. Alrededor de la propuesta, el poder constituido. El poder de la dictadura y un menguado apoyo popular, incluyendo las bases chavistas.

Ayer la fiscal General terminó de echar las cartas. Estaba previsto. La Sala Electoral no admitió el recurso contencioso contra el CNE que buscaba anular la constituyente. Lo sabía Luisa Ortega Díaz y de allí la reacción inmediata, el nuevo recurso con el que solicita la desincorporación de 33 magistrados, entre principales y suplentes; los llamados magistrados express que designó por la vía rápida la Asamblea Nacional que controlaban el PSUV y Diosdado Cabello.

Luisa Ortega Díaz, Fiscal General de la República.

La nueva acción de la fiscal destapa dos aspectos:

El conflicto. Que la Fiscalía no apoyó ni firmó la designación de los magistrados en diciembre de 2015 al considerar que el procedimiento era ilegal. Salta el defensor, Tarek William Saab, presidente del Poder Moral, y desmiente a Ortega Díaz, señalando que no hay documento que demuestre su oposición. Lo importante es que si se busca una causa del conflicto entre Ortega Díaz y Maduro y el grupo que lo apoya, aquí está esta, y es fundamental. Porque es en 2016 cuando las diferencias con el Sebin, con el Ministerio de Relaciones Interiores, con el TSJ y con el Palacio de Miraflores, se profundizan. El punto clave es la negativa a designarla presidente del Poder Moral, lo cual demuestra que el Palacio de Miraflores –Maduro y Cilia Flores, la primera dama- no solo desconfiaban sino que la consideraban capaz de cualquier operación en contra. ¿Pero por qué, si entre 2014 y 2015 hizo lo que ellos le ordenaron, incluyendo el amaño del juicio a Leopoldo López? Quizá no haber firmado el acta de los magistrados fue un reto. Pero un reto en un escenario nuevo: había cambiado la correlación de fuerza electoral. La MUD había ganado las elecciones parlamentarias. ¿Consideraron oportunista la posición de la Fiscal? Ahora se ve que es más institucional que partidista. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que entre la posición que mantiene hoy y aquella que sostuvo a raíz del nombramiento de los magistrados express, hay muchos incidentes con la policía política, Sebin,  y también está el incidente de que el Palacio de Miraflores prefirió a Tarek William Saab y no a ella como presidenta del Poder Moral, rompiendo una tradición-rotación de años. ¿Hubiera esto cambiado la historia? Lo cierto es que el conflicto está desatado. A la fiscal  la han llamado loca, mentirosa le dijo ayer el defensor, y de “muchacha” la trató Maduro cuando antes le decía jefa. Está amenazada. Diosdado Cabello ha anunciado que tiene los días contados en la Fiscalía. Le han dicho que le está haciendo el juego al terrorismo, al golpismo y a la oposición, que es la vocera de los terroristas. La han acusado de traidora. La Fiscal no hace más que defender la Constitución. Su delito es defender la Constitución de Hugo Chávez.

Va por Maduro. Fue al TSJ a demandar los actos del CNE que han avalado la constituyente. Solicitó que suspendan la constituyente. Le  dijeron que no. Y ahora va por los magistrados. No pasará nada. Le dirán no de nuevo. Pero ha cambiado la historia. Hay un ruido en el chavismo. Hay un ruido que puede conducir a una división esencial. El chavismo por un lado y el madurismo-cabellismo por el otro. Esa es la matriz que se ha ido formando paso a paso. Una matriz que suma. Centrada en el aspecto de que se defiende el legado de Hugo Chávez y que con la constituyente, Maduro y el grupo que lo apoya, pretenden la consolidación de otro proyecto político. Ese grupo usó a Chávez, y queda confirmado que lo importante es el poder por el poder. ¿Cómo detener la constituyente? ¿Cómo detenerla si es el arma de Maduro y el grupo que lo apoya? La iniciativa de la Fiscal contra los magistrados no tendrá efecto legal pero es de tal impacto que sensibilizará otros sectores en el cuadro del poder, y le proporcionará nuevos elementos a la oposición para seguir en la calle. ¿A dónde puede conducir esta ruta? A que factores de la Fuerza Armada comiencen a manifestarse en contra de la constituyente. Y a que nuevos factores dentro del chavismo también lo hagan. Pero lo más importante. La fiscal parece tener clara la ruta y el destino. Y este es el Palacio de Miraflores. El propio Nicolás Maduro. Cuando Cabello dijo que a la Fiscalía había que voltearla, dio con una expresión que le concierne a él y a Maduro. ¿Si voltean la Fiscalía qué aflorará? Expedientes. Información. Que no volteen mucho la Fiscalía. Allí hay documentos. Y lo último: El caso Odebrecht. Un caso que corresponde directamente a Maduro. Tampoco este asunto prosperará en los salones ni en los despachos del TSJ. Pero tal vez haya un juez valiente, decidido, que asuma el riesgo de echar a andar la operación del antejuicio de mérito contra el Presidente. Tampoco es que en lo jurídico las consecuencias marquen un antes y un después. Pero en lo político sí. Y en política, en la realidad política venezolana, no se pueden hacer pronósticos. Sí se puede apuntar que la historia puede ser otra. Y en el entendido de que la fiscal sospecha que el recurso de ayer contra los magistrados tampoco prosperará, entonces estará preparando el próximo escrito. Y ese es el escrito que va contra Maduro. Aunque todo es contra el tiempo. Es una carrera contrarreloj. En el Palacio de Miraflores también  estarán dibujando el mapa de la constituyente y el destino de la fiscal General. Ya no hay vuelta atrás. El Poder del Palacio de Miraflores, el TSJ, el CNE, Diosdado Cabello, Cilia Flores, el Poder Moral  y la cúpula de la Fuerza Armada, no podrían convivir con ella. Es mucho el riesgo. Y ella dice no conocer el miedo.