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Ahora Illaramendi es la excusa

jueves 16 de junio de 2011, 01:00h

        Hay un forcejeo en el mundo del dinero chavista. Por las cuentas que se sacan, puede decirse que las pérdidas en el fondo manejado por Francisco Illaramendi, el operador del fondo de pensiones de PDVSA bajo investigación en Nueva York, superan los límites de la imaginación. Pero no es así. Lo que pasa es que el operador en desgracia ha pasado a ser la excusa de los testaferros para no entregar las otras cuentas. El cuento de las cuentas es que en ese fondo se perdió tu plata. Le dice el testaferro al supuesto propietario del dinero, al bolifuncionario. Entonces viene el forcejeo. Ya en el pasado reciente ha habido muertes, Ajuste de cuentas. Ya en el pasado se había llegado al ardid de que también en el derrumbe de Stanford se perdió buena parte de la plata. Luego con la crisis de 2008, las posiciones internacionales perdieron valor en los mercados internacionales. Después vino que si los operadores han huido y son los que han corrido con el riesgo, y por tanto ese riego tiene un costo, y en ese sentido, le dicen al bolifuncionario que hay que revisar los números porque vivir así en el exilio vale mucha plata. Y algunos que estaban en el medio y perdieron casas de Bolsa, o perdieron aseguradoras, y hasta bancos, señalan que ahí se perdió todo. O en otros casos, en los que había una cadena de testaferros y operadores, al menos siempre está la historia de uno que la desbarató, quedándose con todo, y los otros no encuentran como entregarle cuentas al bolifuncionario. Antes pasaba que a la muerte del testaferro, la esposa de éste le decía al dueño del dinero que ella desconocía la relación secreta que llevaban, y que se quedaba con el dinero porque lo había considerado siempre de su marido, y por tanto lo heredaba. No, hoy en vida, vivitos y coleando, están forcejeando. Aquí es donde el fondo de Illaramendi se coloca como cortina. Y hay que ver las cifras que se dicen que perdieron, y el bolifuncionario tiene que quedarse callado. No le queda otra opción. Sale aquí a colación lo que alguien le preguntó a Carlos Kaufman al salir de la cárcel en Miami: -Me imagino que arreglarán cuentas con el ex-gobernador de Cojedes. -Yo no le tengo nada. No sé Frank.

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