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Caracas era una fiesta

martes 09 de febrero de 2010, 13:17h
Publicado en El mundo 09 de febrero de 2010 “A puro ‘con permiso’ y ‘con permiso’ y ‘¿me permite pasar?’, Bárbara intentó acercarse al estrado pero muchos hacían lo mismo y se empujaban en el camino”.Elena Poniatowska. El tren pasa primero.  

    -Si a mi alguien me va a quitar lo mío, lo defiendo hasta con las armas.

     Esto juraba Rafael Sarría. Palabras más. Palabras menos. Y antes de que la CNV interviniera Global Corp, el hermano, el amigo, el entrañable aliado de Diosdado Cabello, ya estaba fuera del país. Se instaló en los alrededores de Fort Lauderdale, Florida, Estados Unidos, y la mudanza es previa a los últimos acontecimientos.

    -El ya se había montado en ese plan de vida.

    Lo dice la fuente, diferenciando que ni remotamente no es un caso como el de Eligio Cedeño, Carlos Kaufman, Pedro Torres Ciliberto, inclusive a Rafael Poleo y Antonini Wilson. Aunque claro, la coincidencia es que  todos aquellos que se han ido, huyendo del rigor persecutorio del gobierno de Chávez, escogen esa ruta. ¿Es el caso de Rafael Sarría?

    Cambió de tripulación para su barco. ¡Ah Fort Lauderdale! La marina. Los aires. El mar azul. El aeropuerto donde ha aparcado el G-200 de $18 millones. ¿$18 millones? Qué fácil se dice. Y pensar que comenzando el gobierno de Chávez, la empresa de Sarría, entre legal e ilegal, hacía colocaciones y buscaba contratos de seguros entre sus amigos socialcristianos del gobierno de Caldera. Con Chávez vino la expansión, y de oficinas alquiladas en el Eurobuilding, se pasó a edificio propio en las Mercedes, la cual, más que sede corporativa, un bunker de seguridad.

    Apareció en público a raíz del acto de empresarios con Chávez celebrado en el Hotel Meliá Caracas para contrarrestar el llamado a paro de Fedecámaras y Pedro Carmona Estanga en diciembre de 2001. Desde entonces, la vida le cambiaría por completo, ubicándolo a la vista de amigos y adversarios. Es el amigo de Diosdado. Es el socio de Diosdado. Es el testaferro de Diosdado. Por ahí iban los rumores, y ellos, atajando los comentarios, confirmando lo que hasta entonces era cierto: pura amistad. Y  ambos, mutuamente, se decían hermanos, hermandad nacida desde los tiempos de la Academia –Sarría no terminó los estudios militares- en que su casa de Caracas era refugio para el cadete de El Furrial. Después se le verá en el anillo de seguridad de Chávez en 1998. Después, 2003, convence a Diosdado y éste a Chávez de que intervenir Banesco es un error. Después no pierde el paso de Diosdado en la campaña para la gobernación de Miranda. Después es factor fundamental para que se apruebe en Conatel la compra de Digitel por parte de Oswaldo Cisneros. Y después, 2008, derrotado el superministro, de nuevo aboga por Juan Carlos Escotet y Banesco, que sufre una corrida, dicen que orquestada desde el mismo gobierno. Ahí discuten. Ahí comienzan a marcar distancia. Y tal vez eso explique que ahora Diosdado no haya sido su protector, y que lo hayan tocado, le hayan dictado a la empresa medida administrativa de intervención, de la cual la gente de Global Corp aquí en Caracas, estima salir. En el detalle, la decisión de la CNV invoca más aspectos administrativos y de procedimiento que de insolvencia. Por eso mismo, resulta más que sospechosa. ¿A propósito?

    Le pasó a Ricardo Fernández con Adán. Le pasó Pedro Torres Ciliberto con José Vicente. Y hoy a Sarría. Estos síntomas son peligrosos entre los boliburgueses. Desde noviembre de 2009, empresarios, operadores y testaferros, contratistas y banqueros, todos surgidos o consolidados a la sombra del gobierno de Chávez, no han podido dormir en paz, a menos que la cama esté en Nueva York, París, Washington, o Florida, y si acaso, ya que saben que tarde, temprano, quién sabe, mientras Chávez se sostenga en el poder, los días de ellos están contados.  Y ya no es sólo Chávez, pues los demonios parecen desatados en un todos contra todos. No se guardan silencios ni lealtades.  Y la información fluye en medio de esta pesadilla, y esta incertidumbre que comienza a ser el chavismo. Por lo pronto, en Global Corp atajan la incógnita con esta frase:

   -Queremos pasar lo más desapercibido posible.

Recuadro

Azufre en Barinas

     En Barinas las tendencias en el Psuv cada vez se hacen más claras. Adán Chávez apura la construcción de obras, algunas con atrasos evidentes, pues golpeado por el caso Fernández Berrueco y por la mala gestión, sigue bajando en niveles de popularidad. El programa Aló Maestro es más para hablar de marxismo que de obras y gestión pública. Los contratistas se quejan de la falta de pago. Hay contratistas con urbanizaciones paradas en Barinas, como contratistas con problemas en Minagas, en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, o en Anzoátegui, o en Sucre. El caso es que Argenis y Aníbal Chávez se afirman en sus posiciones y con su gente. Argenis recoge los frutos de la regaladora clientelar en sus años de secretario de estado, cuando había más dinero que hoy. Luego del triunfo obtenido para los delegados del congreso partidista, sigue trabajando, y mordiendo espacio hasta en el Consejo Legislativo. No es que se le vea tanto, no es que se asome tanto, pero aliado a Pedro Carreño, avanza en el feudo familiar. Lo suyo es un reto propio. Hace poco en la casa de un poeta barinés, alguien le solicitó que intercediera por un asunto ante la gobernación y Argenis respondió: por allí yo huelo a azufre.

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