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Pedro Torres Ciliberto rompe el silencio:

martes 01 de junio de 2010, 15:04h
Publicado en El mundo 01 de junio de 2010 Chávez no me perdona mi amistad con Baduel  

-Mi mujer es madrina de la hija de Baduel de quien Chávez es su padrino.

-Ricardo Fernández Barrueco se creía el dueño de Venezuela.

-Arné Chacón ni activo ni pasivo, mi amigo.

-Es un insulto a Rangel decir que soy su testaferro.

-La operación  para tomar los bancos y las aseguradoras fue montada desde el gobierno.

-Este era un plan.

-A Ricardo Fernández le cobran un hecho político que desconozco.

Por Juan Carlos Zapata

     En las oportunidades que el presidente Chávez ha hablado de  cada uno de los boliburgueses caídos en desgracia, lo ha hecho desde la posición de quien no ha llevado trato con ninguno de ellos.

     Ricardo Fernández Barrueco siempre advertía que no se había reunido con Chávez, pero éste sabía quién era el empresario, llegando incluso hasta la mención y defensa en un Aló Presidente.

     Wilmer Ruperti, el primer magnate petrolero en toda la historia petrolera del país, fue condecorado y también alabado en el discurso presidencial.

     De Pedro Torres Ciliberto, en cambio, nada bueno, sólo ataque, al momento en que sus bancos y aseguradoras eran intervenidos.

     Sin embargo, Torres Ciliberto no era un desconocido para el poder chavista. A raíz de la defenestración del magistrado Luis Velásquez Alvaray, alguna resonancia le habrá llegado a Chávez por las denuncias del magistrado de que Rangel estaba en la jugada en su contra, y con Rangel jugaba Torres Ciliberto, supuesto financista del vicepresidente de entonces. ¿Jamás Chávez le pidió cuenta, ni una explicación a Rangel?

     Antes que Velásquez Alvaray, ya había sonado el caso de Baninvest, y la presidencia ejercida en la entidad por Arné Chacón, y las declaraciones de éste de cómo llegó al  acuerdo con Torres Ciliberto.

    Lo curioso es que Chávez también dijo que tampoco conocía a Arné, el hermano de Jesse, aunque sí señaló que Arné era un pata en el suelo que había llegado a banquero.

    ¿Conocía Chávez a Pedro Torres Ciliberto? Hoy se desvela el misterio. Hoy se corre ese velo. Pues el ex-banquero, el ex-operador financiero, el boliburgués ahora en el exilio afirma que, en efecto,  se conocían, y hablaron, y comieron, y compartieron. O sea, el contacto  no es por referencia, como el de algunos. “Chávez sabe de mí porque tal le habló de mi caso”. Lo de Torres Ciliberto y Chávez no es de trato lejano. La cosa es más de cerca, por un nexo.

     Es que la esposa de Torres Ciliberto, Cecilia, es madrina de Isaí, la última hija del general Baduel, de quien Chávez es su padrino. Así como se lee.

    ¿Cómo se llama esto? No existe el término, pero debería usarse con-compadres, como existe concuñado o consuegro.

    Un bautizo, para más señas, no se hace a distancia, no se oficia a distancia, pues no se escucha al cura a distancia, ni se le dice compadre y comadre al compadre y a la comadre desde lejos. El acto es en vivo. Hay que compartirlo. Hay que sostener a la ahijada mientras el cura vierte el agua bendita. En este caso, por un lado Hugo Chávez y por el otro, Cecilia de Torres Ciliberto. En ese mismo acto hay quienes comulgan. Y se elevan escuchando la explicación mística del sacerdote. Y luego hay que festejar, comer. Hay que beber. Hay que hablar. Bueno, por lo menos, antes o después de todo, hay que persignarse y rezar un padrenuestro y desearle lo mejor a la ahijada, y llevarle un regalo.

 -¿Y Chávez estuvo ahí?

     -Claro, fue una carne asada. Estuvimos sentados, Raúl, Chávez, las esposas nuestras y Adán Chávez en la casa de Raúl cuando era ministro de Defensa.

    El oficio fue en la capilla del Círculo Militar. Baduel aún era héroe de la revolución. No había caído en desgracia. No podía imaginar que al poco tiempo se le abriría el expediente que lo llevaría a prisión. Adán despachaba desde Caracas. Y el ambiente no podía ser el mejor, aunque, dice Torres Ciliberto, también “hablamos de Cecilia mi hija que murió, mi gran amor, y él, Chávez,  sabía lo que me había pasado”.

     Y hablaron de Pedro Jr, y Chávez preguntaba que dónde estudiaba, y qué estudiaba, y la conversación era en esos términos, distendidos y familiares.

    -Paja familiar –señala Torres Ciliberto, que no deja de anotar que Chávez pasó casi todo el tiempo hablando con Baduel. En algún momento él le habló de Radio Rumbos, pues por esos días se comentaba que la iba a comprar.

    -En el acto del bautizo que fue en la capilla, allí mismo, Chávez le echaba bromas a Cecilia mi mujer y le decía: Blanca mi comadre.

    Si faltaba una seña del encuentro cercano, Torres Ciliberto recuerda que entre él y Baduel estaba Chávez. En medio de ambos. Flanqueado por el general y el operador. Entre el militar y el oligarca. Entre el ministro y el banquero. Tranquilo. Sosegado. Distendido. En confianza.

    En el recuerdo, Torres Ciliberto lanza esta frase:

   -El sabía mi verdadera amistad con Raúl. No creo que me lo haya perdonado nunca.

    En perspectiva, eso explica uno de los párrafos de la reciente carta de Pedro Torres Ciliberto a la opinión pública: “Existe en nuestro país, fruto del control total del gobierno sobre los tribunales Venezolanos, una inseguridad jurídica sin precedentes. Esta inseguridad abre el camino para la persecución sin restricción y sin justificación de todo aquel que pueda ser considerado un obstáculo a los fines del gobierno. Uno de los casos más recientes es la sentencia de casi 8 años en prisión a Raúl Isaías Baduel, ejecutada completamente por motivo políticos y sin prueba alguna que la soporte”.

    He allí la mención, y en la mención la defensa, la solidaridad con el general de tres soles. Se entiende el grado de confianza para que su esposa sea la madrina de su última hija, y que Baduel por su parte se haya atrevido a compartir el compadrazgo, uniéndolos en los votos, con el presidente Chávez.

    Pero de esto no habló el Presidente en ninguno de los ataques. El ha tomado como costumbre referirse en sus intervenciones públicas a unos y otros como compadre, rebajando la fuerza del lazo hasta el nivel del proselitismo, o de la conquista carismática. Igual ha disminuido la fuerza del lazo amigo, prefiriendo el de lealtad, incondicionalidad, aliado, soldado, militante, revolucionario.

    Torres Ciliberto sería, si el lector se hace eco de la versión del ex-banquero, el segundo caso de los amigos de Baduel afectados e impactados por su propia desgracia. El otro es Pablo Padilla, propietario de la hacienda donde Baduel engordaba las reses que le decomisaron, cuya mujer fue secuestrada al poco tiempo de saberse su conexión con el general sin que todavía haya sido liberada. Está viva, sí, pero secuestrada.

    En la carta citada con anterioridad, Torres Ciliberto asomó por primera vez el caso de su hijo. Era comentario en el sector financiero el por qué había involucrado a su hijo designándolo en alta posición en Seguros La Previsora mientras que él parecía como ausente. ¿Maniobra?, decían algunos. ¿Seguridad en el futuro?, afirmaban otros. En la crisis bancaria de 1994-1995, se vivieron casos similares, de hijos afectados por la posición de sus padres. A unos les costó fortuna, tiempo, y enfermedades, librarse del problema.

    Decía Torres Ciliberto en la carta que “particularmente, me preocupa porque no tengo manera de defenderme ni de defender a mi hijo, a mi esposa y a los empleados, directivos y accionistas de mis empresas, muchos de los cuales están en prisión por el sólo hecho de haber trabajado a mi lado”.

    Ese es el hijo por quien Chávez preguntaba en aquella oportunidad. Hoy, Torres Ciliberto también despeja esta incógnita.

    Ha pasado medio año y Pedro Torres Ciliberto rompe el silencio. Es el primero en romperlo de todos los recién caídos, de todos los boliburgueses idos, perseguidos o presos. Fernández Barrueco, preso, guarda silencio, espera. Arné Chacón tampoco ha hablado. Pero en este cuestionario que a distancia, Torres Ciliberto ha respondido, ambos no dejan de estar presentes. Cada quien en su lugar.

1-¿Las medidas contra el grupo son parte de una retaliación de tipo política?

-Es mucho más que una retaliación política. Por un lado, siento que me están cobrando las relaciones de mi familia con personas que no son del agrado del régimen, como por ejemplo mi amistad con Raúl Baduel, a quien admiro mucho y le tengo un gran cariño. Pero por otra parte, queda claro que aquí hay en marcha un plan para estatizar a todo el sector financiero que va más allá de mí o mis empresas. Venezuela está cubanizándose poco a poco, todo pasando a manos del Estado. Si te pones a ver los hechos de los últimos años está muy claro.

¿No te parece raro que en un espacio de dos meses pasaron 12 bancos a manos del estado? En un universo de menos de 45 bancos privados me parece un número alarmante, ¿cuántos más vendrán? Y ahora está pasando lo mismo con las casas de Bolsa. Siempre hay una excusa pero el patrón está claro 

2-¿Cree que la operación fue montada desde el mismo Gobierno? ¿Responde a una pelea interna de grupos políticos?

-No tengo duda que  fue montada desde el mismo Gobierno. Fíjate en la manera como se produjo la toma de mis empresas, o sea, Baninvest, Real, Central y Previsora. De la noche a la mañana ocurre un retiro masivo de fondos del Estado que dejan ilíquido, especialmente, a Baninvest, que como banco de inversión había puesto una suma importante para adquirir La Previsora. Central y Real ayudan financieramente a Baninvest, pero después también les saca el Gobierno los fondos y se quedan ilíquidos. Esto era un plan, y como tal actuaron.

Además de lo político, considero que aquí ha habido el interés de cobrarle a Ricardo Fernández algún hecho que desconozco, pero que en todo caso habría sido muy mal visto en las altas esferas del gobierno. Recuerda que mis instituciones sirvieron de apoyo en determinado momento al grupo bancario de Fernández.

Yo conozco a Fernández apenas un año antes de la crisis. Él me busca, muy bien recomendado por altos personeros del gobierno, con quienes verifiqué,  para que lo ayudara a sanear el problema gravísimo que tenía en sus bancos. El ataque contra él me arropa a mí.

3-¿Con qué intención se les dio luz verde para adquirir bancos y aseguradoras para luego sacarlos de juego?

-Realmente no lo sé, pero creo que es una pregunta interesante. Considero que se deberían  estudiar los hechos recientes muy a fondo a ver cuál es el plan del estado con todo esto. Hay muchas teorías.

4-¿No se debió más bien a las compras ejecutadas con tanta rapidez?

-Recuerda que soy accionista de Baninvest desde hace 12 años. Por las limitaciones de la licencia de banca de inversión que estoy seguro que conoces, tengo casi ese mismo tiempo planificando la expansión del banco a otras licencias para poder prestar más servicios. Igual a los seguros, que considero uno de los sectores más desatendidos en Venezuela. Después de unos 10 años de planificación pude consolidar esa estrategia de expansión el año pasado, para que poco después me lo quitaran todo. La rapidez la veo en la respuesta del estado más que en mis compras, ¿no te parece?,

5-¿Por qué no consolidaban posiciones para seguir comprando?

-Las compras se ejecutaron muy seguidas una de otra como parte de la misma estrategia de adquisición. Estábamos a finales del año pasado en proceso de consolidación, pero cómo puede uno consolidar posiciones cuando en medio de ese proceso se produce, sin razón y de la nada, un retiro masivo de recursos del estado. A cualquier banco del sistema le retira el estado los fondos y no hay dueño de banco que pueda parar ese desangre…

6-¿Además, no es cierto que las rencillas internas entre aliados comenzaron muy temprano? Por ejemplo, el caso de La Previsora, donde fue evidente el distanciamiento con Omar Farías

-Nunca tuve problemas mayores con ninguno de mis socios. Farías es un amigo de Ricardo Fernández, yo lo conocí en alguna oportunidad. Fernández  me ofreció que me asociara con Farías en Previsora y nunca llegamos a un acuerdo, por lo que la operación simplemente no se dio, más nada.

7-¿Qué pasó entre usted y Ricardo Fernández Barrueco? ¿No estaba pendiente una alianza bancaria entre ambos grupos?

-Como te dije, conozco a Fernández desde hace poco. Al conocernos, se analizaron varias oportunidades de negocios que nunca se materializaron. A pesar de sus conexiones políticas, nunca nos sentimos cómodos con él, a quién veíamos desorganizado y muy prepotente, se creía dueño de Venezuela. Por eso, siempre hubo una clara distancia en todo sentido entre sus empresas y las mías.

8-Siempre quedará en duda su relación con José Vicente Rangel y Raúl Isaías Baduel. ¿Qué de cierto o falso hay en todo esto? De hecho, usted menciona el caso Baduel en su carta pública.

-A José Vicente Rangel lo trato de usted, como se merece alguien a quien debo respeto. Nuestra relación es de amistad como esposos de dos grandes amigas: Ana, la esposa de Rangel, y Cecilia, mi esposa. Ellas se conocen de toda la vida y eso no debe extrañar a nadie, pues quien las ha tenido cerca sabe que comparten su pasión por el arte, y que hasta una tienda tuvieron juntas. Hasta ahí llega la relación de mi familia con la familia Rangel. Que digan que soy su testaferro o socio es irrespetar a los Rangel y desde luego a mi persona, pues jamás ha habido relación comercial alguna entre nosotros.

    Con Baduel tampoco he tenido más que una fuerte amistad. Cecilia también es muy amiga de Cruz María, su esposa. Incluso es madrina de Isaí, una de sus hijas, de quien el padrino es Hugo Chávez. Esa amistad no me la perdonará nunca el Presidente. A mí me dolió muchísimo lo que le hizo a Raúl, sin importarle que son compadres y fueron amigos íntimos.

9-Nunca estuvo claro el origen de los fondos con que se adquirieron las instituciones. ¿Qué de concreto puede adelantar? Julio Herrera Velutini habló de sus cuentas en Suiza con muchos ceros.

-Los ceros a los que tú dices se refiere Velutini deben ser los de su cuenta, a donde fue a parar lo que cobró por la venta de Banco Real. Las cuentas que están llenas en suiza hoy en día son las de los vendedores de las empresas que compré: Alejandro Gómez Sigala, Julio Herrera y Juan Carlos Maldonado. Lo que se pagó por sus instituciones está perfectamente claro en la Sudeban y los fondos los recibieron en su totalidad.

10-¿La presencia de su hijo en Seguros La Previsora demuestra que usted confiaba en lo que hacía, y que su proyecto era de largo plazo?

-Yo confié en Venezuela y amo mi país. Todo estaba a nombre de mi hijo y mi idea era dejarle a él el legado de una estructura financiera para el resto de su vida, pero los odios, rencillas, envidias, peleas políticas y personales y el aprovechamiento de momentos para implantar políticas de control, no permitieron que eso fuera así.

11-¿Cómo vive ahora en Miami? ¿Qué poseía en Miami? ¿Casa, apartamento? ¿Cuándo compró?

-Mi casa en Miami la tengo desde hace 20 años.

12-¿Arné Chacón pasó a ser más un pasivo político que un activo?

-Arné siempre fue un amigo, ni activo, ni pasivo. Su hermano jamás lo ayudó en nada, como lo demuestra hoy el hecho de que está preso, sin que se acuerden de él.

Ahora sí te digo, ¿qué quedará para el pueblo si a Arné, a quien el Presidente llamó “pata en el suelo” de manera tan despectiva, no podía optar a trabajar como Presidente de un banco? O sea, ¿que los pobres no tienen derecho a surgir?

13-¿Cómo espera defenderse en Venezuela? ¿Qué garantías espera para volver?

-Lo dije en mi carta. Es muy profundo el sentimiento de desconfianza que siento por la justicia en Venezuela, como lo demuestran tantos casos, pasados y recientes, empezando por el del propio Baduel y el de la jueza Afiuni, con quién también me solidarizo.

14-¿Lo ha perdido todo? ¿Cuál es el estado de sus propiedades, obras de arte, etc.?

-Yo había salido antes de la crisis de Venezuela para un viaje de placer con mi familia y dejé todas mis cosas intactas para nuestro regreso. Todo lo mío esta allá. Pero resulta que todos mis bienes tienen hoy prohibiciones, hasta mi casa. La injusticia es muy grande y la arbitrariedad peor. Mis bancos y La Previsora eran mi mayor activo. Allí puse todo lo que tenia. Se debería hacer una valoración de los bancos para que quede claro de cuánto me despojaron. Central era una tacita de plata, tanto así que es la joya del llamado Banco Bicentenario. La Previsora era otra joya, al punto de que quieren hacer de ella La Bolivariana de Seguros. Como dije antes, esto era un plan, y fue ejecutado rigurosamente.

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