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La clase gobernante ya está derrotada

miércoles 11 de junio de 2014, 03:00h
Por Pedro Benítez. @PedroBenitezF.- Un grupo sin ideas, estrategia ni política, lleva al país al desastre . Sin Chávez, la clase gobernante, ¿qué sería? Nunca habrían pasado de ser los últimos en sus respectivas promociones militares; abogados mediocres que jamás hubiesen podido ganar un concurso de oposición que les permitiría una carrera brillante en el Poder Judicial o en la Academia.

Por Pedro Benítez. @PedroBenitezF.- El 23 de noviembre de 2008 se llevaron a cabo las terceras elecciones regionales y municipales bajo la constitución de 1999. Los venezolanos fuimos  convocados en esa ocasión para elegir 22 gobernadores, 328 alcaldes, 233 miembros de consejos legislativos, así como los concejales a los cabildos metropolitanos de Caracas y  del Alto Apure.

Esa noche la dirección política del recién creado PSUV comparecía ante los medios de comunicación. Era un momento significativo: formalmente era la primera prueba electoral de partido.

Allí estaban presentes entre otros: Aristobulo Isturiz, Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello, Freddy Bernal, Rafael Ramírez y Cilia Flores.  Con la intención de dar una imagen de institucionalidad partidista, Chávez, creador de la organización, inicialmente no estaba presente.

Pese a que el PSUV había obtenido más votos y más cargos que la alianza de partidos opositores, las caras, gestos e incluso vocabularios de  sus voceros  era de descalabro.

Aquella era una clara victoria electoral, pero también era una derrota política.

En cambio para la oposición constituía una importantísima victoria, pues regresando de las catatumbas de la abstención de los años 2004-2005, y en medio de todas las dificultades creadas  por el ventajismo oficial (como por ejemplo las inhabilitaciones de Leopoldo López o de Antonio Barreto Sira), y pese al uso descarado de PDVDSA en la campaña, recuperaba espacios en los estados más poblados del país, ganaba Maracaibo de la mano de Manuel Rosales y Petare con Carlos Ocariz. Los triunfos de Henrique Capriles en Miranda y de Antonio Ledezma en la Alcaldía Metropolitana sobre Diosdado Cabello y Aristóbulo Isturiz respectivamente, dos candidatos emblemáticos del oficialismo, coronaban la jornada.

En aquella comparecencia faltaban las ideas, pero sobraban las excusas, la inseguridad y la incoherencia.  Entonces irrumpió Chávez; evidentemente contrariado con sus subalternos, papel en mano empezó voltear en vivo y directo la percepción indicando lo evidente: El PSUV ese día obtuvo la victoria en 17 de los 22 estados en disputa y en más del 80% de los municipios del país  (265 alcaldías).

Aunque era muy fácil, a nadie fuera de él se le ocurrió decir con seguridad y convicción: “hemos ganado”.

Pues bien, han pasado los años, Chávez ya no está,  y aquellos inseguros voceros y candidatos del PSUV hoy son los que mandan.

Son los mismos a quienes la noche del pasado 10 de abril los dirigentes de la MUD vapulearon en cadena de radio y televisión, con transmisión directa a Cuba (cortesía de Telesur).

El mismo “grupito” que tiene días tratando de persuadir a sus propios partidarios sobre el presunto noveno plan de magnicidio y el enésimo intento de golpe de estado por etapas.

Como que si la poco original teoría de la conspiración universal  pudiera tapar lo que el propio INE ya no puede maquillar: entre 2012 y 2013, nada menos que 1 millón 873 mil 326 venezolanos pasaron a ser formalmente pobres. En el mismo lapso 856 mil 887 venezolanos pasaron a la condición de pobreza crítica (es decir, pasan hambre) para totalizar entre ambos sectores 3millones 778 mil 909 venezolanos pasaron a situación de pobreza.

Y no tenemos los datos los últimos doce meses.

No hay que ser un Premio Nobel en economía para anticipar que en 2014, con una contracción estimada prudentemente  del 3,0% del PIB, una inflación de 70,0% promedio y 85,0% en los bienes alimenticios,  la situación de la pobreza se va a agravar.

Por primera vez en nuestra historia, la pobreza registra un ascenso en medio de altos precios del petróleo.

Entonces, en medio de esa situación al grupo que controla el aparato del Estado venezolano no se le ocurre otra mejor idea que decir que a Maduro lo quieren  matar.

Uno los podría excusar por el hecho que con Chávez no se podía gobernar, o al menos era bien difícil intentar hacer las cosas bien. Como todo autócrata no demanda eficiencia sino lealtad. Con Chávez, el ejercicio de poder era algo caótico, cuando era más importante pasar  horas y horas d sentados en un Aló Presidente  que en el laborioso trabajo de gabinete, planificando, coordinando y supervisando; o temiendo la inesperada llamada de madrugada para recibir la pregunta sin respuesta o el regaño sin motivo.

Pero lo cierto es que ellos son un grupo de personas que sin Chávez y las circunstancias del momento, serían los mismos derrotados políticos de siempre; dirigentes de partidos que la mayoría ni votaba ni conocía; respaldados por otro grupo de señores que sin Chávez nunca hubieran pasado de ser los últimos en sus respectivas promociones militares; y abogados mediocres que nunca hubiesen podido ganar un concurso de oposición que les permitiría una carrera brillante en el Poder Judicial o en la Academia.

Un grupo sin ideas, sin estrategia, y sin una política.

Ellos son, como dijo Roberto Enriquez, “la clase gobernante”.

@PedroBenitezF

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