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La liberación de Carvajal huele a azufre

martes 29 de julio de 2014, 09:15h
Por Elizabeth Fuentes.- La empresa holandesa Shell ha firmado convenios multimillonarios con Pdvsa que incluyen apoyo en la eliminación de emisiones de azufre en las refinerías, pero Shell también participa en la construcción del tercer puente sobre el Río Orinoco, tramos del sistema ferroviario, construcción del Metro y generación de energía eléctrica. Casi nada.

Por Elizabeth Fuentes.-  La hasta ahora tibia respuesta de Estados Unidos ante del caso del general Hugo Carvajal, se suscribió a una aseveración no oficial: Venezuela amenazó a Holanda, Aruba y Curazao. Y la pregunta inmediata es: ¿Los amenazó con qué? Y es aquí donde el dinero vuelve a reinar y permite suponer que la venganza  posible era contante y sonante.

Y si bien es cierto que la caja negra de Pdvsa impide conocer los alcances de sus acuerdos y negocios, en los países bajos su aliado tiene nombre y apellido: Shell Oil Company. Ya desde el 2006, la empresa mixta Petroregional del Lago S.A. (PERLA), fue  conformada   por  PDVSA, en 60%,  y Shell con 40%, para operar el campo Urdaneta Oeste, ubicado en el Lago de Maracaibo.  También son aliados  en la  Planta de Lubricantes ubicada en Valencia.

 Pero  en la larga lista de algunos de los proyectos bilaterales, y que promocionan en el portal oficial de la Shell, hay algo más que petróleo: “construcción del tercer puente sobre el Río Orinoco, construcción de los diversos tramos del sistema ferroviario nacional (Tren del Llano, Tren del Tuy y Tren del Centro), construcción de los sistemas de transporte masivo de personas (Metro de Caracas, Metro de Maracaibo y Trolebús de Mérida) y actividades de generación de energía eléctrica, entre otros.”

Pero hay más: para 2013, Shell firmó dos convenios de asistencia técnica con PDVSA “para dar soporte a los complejos de refinación de Paraguaná y El Palito”. De hecho, la empresa reconoce que “PDVSA se acercó a nosotros para trabajar en  dos proyectos en el norte del país que han recibido financiamiento del Banco Mundial.  Como condición para la participación del Banco Mundial, las  instalaciones tienen que lograr un nivel muy exigente de eliminación de azufre (99,98%), que es altamente contaminante”. Tan contaminante, que llega a ser venenoso, como ha ocurrido en la refinería de Pdvsa en  Curazao.

El primer proyecto es una ampliación de la refinería de El Palito, que apunta a duplicar la capacidad de la refinería e  incluye habilitar el procesamiento de crudos pesados ??y extra-pesados ??de la Faja del Orinoco para aumentar la producción de combustibles limpios.

El segundo  se  realizará en el Centro de Refinación Paraguaná, amalgama de  Amuay, Bajo Grande y refinerías de Cardón, que representa más de 70% de la capacidad de refinación disponible en Venezuela.

“Shell Global Solutions contribuirá en estos proyectos, ayudando a PDVSA a optimizar  los resultados” afirmó a una publicación corporativa de la Shell, Pankaj Desai, gerente de ventas de licencias Américas, Shell Global Solutions.  "Las unidades de recuperación de azufre desempeñan un papel crucial en el diseño de las refinerías ya que ayudan a mantener nuestra licencia para operar. Si nuestras unidades de recuperación de azufre no están funcionando, la refinería tiene que cerrar.”

¿A cuánto ascienden estas alianzas?, ¿El financiamiento del Banco Mundial? ¿Las ganancias de Holanda? Las cifras estarán en la cabeza de Rafael Ramírez o en la caja negra de la industria, pero sin lugar a dudas, Holanda gana, y mucho, con estos acuerdos.

En cuanto a las islas de Curazao y Aruba, cabe suponer que la Shell debería meter su tecnología también.  Como se sabe, la Shell de Curazao  arrendó la refinería a Venezuela en 1985, quien ha asumido con limitaciones las reparaciones necesarias pero sin grandes inversiones.

Informes de investigación recientes,  indican que la situación de salud de los residentes es  grave, precisamente por la emanación de azufre de la refinería. Cada año, denuncia la prensa local,  por lo menos dieciocho personas han muerto por  causa de la contaminación de azufre.

“Aparentemente hay 2 millones de toneladas de material tóxico (amianto, metales pesados, etc.) en un lago de asfalto dentro de un área de 52 hectáreas. Los informes de investigación indican que la situación de salud de los residentes es grave”.

Las emisiones de azufre  son tan altas,  que las escuelas cercanas a la refinería La Isla tienen que cerrar. Sobre el caso, Shell se ha negado  a hacer comentarios.

 “El aire está contaminado y hay un terrible olor a azufre”, dice Edgar Leito quien estableció un grupo de campaña para protestar contra el uso continuo de la refinería.

Los ambientalistas consideran que Shell  manejó de una manera criminal el caso, mediante  transferencia de  contaminación  a empresas que no cuentan con los recursos para el saneamiento de la zona.

¿Funcionaron estas alianzas a la hora de “amenazar a Holanda”, como dijo el vocero del Departamento de Estado, para ablandar la postura de las autoridades holandesas, quienes el viernes habían decidido –según afirmó el Ministro de Justicia de Aruba-, que el general Hugo Carvajal no estaba protegido por inmunidad diplomática y sería extraditado a Estados Unidos, por cuanto  oficialmente, no había sido aceptado como Cónsul en Aruba? ¿Qué modificó esta versión  dos días después? ¿Es más poderosa la Shell que el gobierno de Holanda?

Lo que sí queda como pregunta es si el gobierno de Venezuela habría preferido   que el azufre  envenenara a los venezolanos que viven cerca de las refinerías,  con tal de   castigar económicamente a Holanda. Es decir, si no le importaba  romper estos  acuerdos con la Shell como retaliación por la  entrega de Carvajal, en una  muestra de capitalismo salvaje, como diría el Presidente eterno del Psuv.

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