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Pilin León, con acento político en Barranquilla

jueves 31 de julio de 2014, 15:00h
Javier Conde@jconde64 (Bogotá).- La Miss Mundo de 1981 es una referencia de opinión sobre Venezuela en los medios de la Costa Atlántica colombiana.

bannerblog2Javier  Conde @jconde64 (Bogotá).- La prensa le colocó una tilde en la segunda i del nombre con que se hizo famosa hace más de 30 años: Pilín. En verdad se llama Carmen, como su mamá –Cachi, en la familia- y su abuela. Pero más allá del asunto ortográfico, la ex reina de belleza, que en 1981 hizo one-two con Irene Sáez en el Miss Venezuela, está entregada hoy a la política, que ejerce desde su blog (pilinleon.blogspot.com), en una columna de opinión en el diario El Universal de Cartagena que publica los jueves, cada 15 días, y en calidad de opinadora en medios impresos y radiales. Ese es ahora su verdadero acento.

Desde hace 5 años reside junto con su esposo, Teodoro Pérez, y sus tres hijos –Andrés Ricardo, Andrés Ignacio y Andrés Alfredo- en Barranquilla, la cuarta ciudad colombiana, donde dice sentirse como en casa. “Me pega el calor, pero por lo demás muy bien, la gente es muy amable y solidaria”, dice. La familia emigró porque su marido, que es constructor, padeció la persecución laboral que se desató en Venezuela luego del proceso de firmas del Referendo, la tristemente célebre Lista Tascón. Y ella misma vio limitados los contratos de su firma Pilin León Producciones, una empresa organizadora de eventos.

La idea de escribir surgió después de que diario El Heraldo le hiciera una larga entrevista, en la que contó su vida, los avatares políticos venezolanos y la historia del buque que llevaba su nombre que se declaró en rebeldía durante el paro petrolero de 2002. El barco, al final, perdió el nombre y el acento. “Ernesto McCausland, editor de El Heraldo,  me ofreció escribir en el diario”, recuerda.  McCausland, que falleció en 2012, se ganó más de 16 premios de periodismo, publicó libros e hizo varias películas y un montón de cortometrajes.

A ella siempre le gustó escribir. “Desde que estudiaba en el Agustín Codazzi, de Maracay, me atraía la literatura y me devoré, entre otros, a García Márquez y a Miguel Otero Silva”, cuenta. En El Heraldo fue columnista semanal durante cuatro años. Al principio, en sus primeros textos, contaba con la ayuda de su cuñada Sonia Pérez, periodista, que le echaba una mirada a la escritura y le hacía sugerencias y correcciones. “Luego me solté”, y lanza una risotada. Pilin, que es una acérrima crítica del régimen chavista se siente, aún así,  de izquierda. “Debe ser por formación casera, mi padre se educó en la UCV de los años cincuenta y aunque no militaba en ningún partido era un hombre de ideas liberales”, dice.

Freddy León, el padre de la segunda venezolana coronada en el Miss Mundo, se graduó de médico y luego ejerció en Maracay, donde crió a su familia. “Nos inculcó la política, era un hombre crítico, nunca de derecha”, precisa. Para Pilin, dejar de lado el ámbito político “es ser un indolente”. Y ella vive el día a día venezolano –marcado como nunca por la política-  mediante la lectura on line de diarios, siguiendo programas radiales, en Twitter y en las conversaciones familiares: “siempre escribo sobre cosas frescas, que acaban de ocurrir”. Su blog –Crónicas de una aspirante a escritora- lo encabeza el título de su artículo más reciente: Inmunizando con la vacuna “carvajal”.

Hoy y mañana estará pendiente del encuentro Santos-Maduro, que se verán en Cartagena de Indias. Observando, seguro, donde pone el acento cada uno.

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