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Que nadie se llame a engaño: ajuste no es apertura económica

martes 08 de julio de 2014, 16:09h
Por Juan Antonio Avellaneda. (Londres).- Si revisamos con lupa las declaraciones de Rafael Ramírez, Nelson Merentes y el mismo Nicolás Maduro, todo lo dicho habla de un ajuste y de una sinceración de precios, mas no de una apertura económica. De nuevo el ajuste ayudará a los tenedores de bonos pero no al empresariado venezolano.

Por Juan Antonio Avellaneda. (Londres).- Endulzados  por  las últimas declaraciones gubernamentales sobre cambios en política económica, en especial sobre el tema cambiario, considero necesario pararse con lupa a analizar el significado de las mismas.  Según lo que se desprende de las propuestas de Rafael Ramírez lo que se busca es un ajuste económico, más que todo del lado fiscal con el fin de mejorar las cuentas del Estado y los balances de PDVSA. ¿Esto significará una apertura económica también?

El ajuste vendrá por el tipo de cambio, para continuar con la maldición del petróleo en Venezuela que llevan a los gobiernos a gastar más bolívares de lo necesario usando el tipo de cambio como generador artificial de moneda local, dado que los mayores ingresos de la nación son en divisa. Este ajuste mejorará el déficit fiscal, y ayudará las finanzas de PDVSA.  De la memoria y cuenta de PDVSA, se obtiene que la empresa disminuyó en  4.000 millones de dólares  el gasto en misiones, sin embargo en bolívares el gasto podría permanecer igual con la devaluación; por lo tanto, los números en dólares de PDVSA mejoran y se  siguen lanzando los mismos bolívares a las misiones.  Hasta aquí es un burdo ajuste fiscal que, ya hemos visto en otras ocasiones vía devaluación, no solventa el problema de fondo.  Un verdadero ajuste económico además de sincerar el tipo de cambio, tiene que venir acompañado con disminución del gasto fiscal, más sinceración de las tarifas de servicios públicos y aumento del precio de la gasolina.

Pero inclusive, imaginándonos que el ajuste es completo  esto no significa una apertura económica. Muchos empresarios tienen la esperanza de que este paquete económico conlleve una apertura económica; es decir, mayor libertad en obtención de divisas, competencia empresarial, mercado laboral más flexible entre otras. Mi opinión es que esto no va a ocurrir. Sí habrá un ajuste cambiario mas no una apertura del mismo. Regresaremos a una especie de CADIVI de 2004-2008,  el tema de las importaciones estratégicas seguirá siendo manejado por el gobierno central y la inmovilidad laboral  continuará. Esta conclusión se deriva porque, ideológicamente, es lo que cree el gobierno de Maduro: un centralismo económico manejado por el Estado y controles en áreas estratégicas.

Si revisamos con lupa las declaraciones de Rafael Ramírez, Nelson Merentes y el mismo Nicolás Maduro, todo lo dicho habla de un ajuste y de una sinceración de precios, mas no de una apertura económica. De nuevo el ajuste ayudará a los tenedores de bonos pero no al empresariado venezolano. Lo único que garantizaría una apertura con el ajuste es por la vía del requerimiento de los acreedores de Venezuela en caso de una restructuración de deuda, o del FMI en caso de solicitud de un crédito puente. Estos dos escenarios parecen lejanos.

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